Charanguista representa destacadamente a El Alto

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Maestro y artista en la especialidad del charango, Saúl Callejas Oropeza, desde muy joven dedicado a la música, a la interpretación del instrumento de cuerda, desde muy temprana edad fue apreciado por propios y extraños, donde por su calidad interpretativa logró que muchos grupo folklóricos de ese entonces como Rummy Llajta, o Jacha Mallku se interesen en que sea parte de los mismos.

En ese entonces, estudiante de colegio y con el gran deseo de saltar a la fama logró integrar el grupo Inti Bolivia, que hasta la fecha lo mantiene para participar en varios conciertos y otro tipo de actividades que tiene que ver con la música folklórica, aunque en sus inicio el género musical al que por un corto tiempo interpretó fue rebasado por el charango y la música boliviana que cautivó al artista, momento desde el cual a la fecha se convirtió en un renombrado charanguista.

“Nuestros inicios en la música fue de muy chico en colegio, donde gracias a uno de mis maestros, logré comenzar a interpretar esta música folklórica de nuestro país, que es imposible de dejar, por su riqueza, dulzura y la diversidad de ritmos que tiene, en el momento mi vida está dedicada al arte, el canto, junto a mi charango, logré a querer demasiado a nuestra música, porque ella me dio mucho en la vida”, manifestó Callejas Oropeza.

Consultado sobre los componentes de los grupos musicales a los que perteneció en algunos de los casos de manera pasajera, Saúl recordó con nostalgia, señalando que una mayoría de ellos se encuentran ahora en el exterior como Europa y otros, a pesar de que él también tuvo una infinidad de oportunidades de quedarse en todos aquellos países del exterior, donde llevó la música boliviana, pero con mucha seguridad señala que siempre ha preferido su país.

Por ser tan querendón de su país, inclusive rechazó muchas becas que en ese entonces le dieron, con la posibilidad de quedarse en el exterior, donde gracias a la calidad interpretativa del charango, fue muy cotizado para quedarse en tantos países que visitó el artistas, pero que más pudo el amor hacia su país.

“Puedo recordar que con mis 18 años logré integrar como charanguista el famoso grupo de ese entonces Jacha Mallku, donde de manera exclusiva fui invitado para ser parte de ese grupo por mi calidad interpretativa en este instrumento, estuve 8 años en este grupo, donde gravamos más de 6 discos entre ellos uno de los éxitos Yotaleña, luego entre los 70’ 80’ y 90, me dediqué a lo que en ese entonces estaba de moda las peñas”, recordó Saúl.

Ahora con toda la experiencia que adquirió en todos estos años como artista, Saúl Callejas Oropeza, es un renombrado charanguista y solista, aunque, señala que esta profesión que tanto ama y que le dio muchos lauros, reconocimientos y por sobre todo el cariño de la gente, demostrados en todos los recitales y actuaciones que tiene en distintos lugares del país y fuera de ella.

SONDEO DE OPINIÓN

ELIANA VILLARROEL

Es una persona que ha sembrado mucha amistad en nuestra zona, porque como persona y como artistas es muy conocido, pedimos a las autoridades correspondientes, puedan darle su lugar a este artista que tenemos en nuestra ciudad y de esta forma puedan tener la posibilidad de hacer conocer más el arte que Saúl practica.

En El Alto ni todo el país no existe el apoyo a nuestros representantes en este tipo de actividades como es el arte de la música, por eso es que en el caso de nuestro representante sale solo adelante como tal.

LEONOR RIVAS

Saúl es una gran persona, por eso queremos que siga cosechando lauros como representante de El Alto y todo el país a pesar de que necesita más apoyo por parte de las autoridades locales, porque ningún Gobierno Municipal, ni Gobernación menos del país apoyan a nuestros personajes que dan mucho por el país.

Debemos hacer que nuestro arte en este caso el arte, la música y todos nuestros artistas puedan tener un lugar para difundir nuestra música, porque no existen estos espacios para que de manera constante puedan difundir nuestra música.

SAÚL CALLEJAS

Uno de los sueños que tengo es lograr nuestra propia academia de música, porque muy pocos o casi nada tenemos en El Alto, a pesar de que talento existe, son muchos jóvenes los que desean dedicarse a la música y no debemos hacer que pierdan esta oportunidad.

En el momento cuento con una escuela que ha quedado muy pequeña para la demanda que existe por querer aprender a tocar no solo el charango, sino la infinidad de instrumentos nativos que tenemos en del país, además del canto, debemos incentivar lo nuestro, después viene el resto.

El Diario.