Guarderías lucran con el cuidado infantil, pensiones llegan a Bs 1.750 por medio día

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Con pensiones de hasta 1.750 bolivianos por media jornada de cuidado y cobros adicionales, algunas guarderías se han convertido en centros de lucro más que un servicio de atención para infantes. De las más de 400 que hay en el departamento de La Paz, sólo 85 cuentan con la acreditación del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges).

“No hay una instancia que regule los precios. Como en un mercado donde se encuentra un mismo producto por diferentes precios, estos servicios se ofrecen de manera privada. Funcionan según la oferta y la demanda”, dice la jefa de la unidad de Acreditación y control de centros de Sedeges, Marcela Acosta.

Los centros infantiles, comúnmente llamados guarderías, ofrecen servicios de cuidado para niños, desde lactantes hasta cinco o seis años de edad. Esa fase no está comprendida dentro del sistema escolar.

Acosta reitera que son los padres quienes deciden a cuál centro infantil inscribir a sus hijos. En las carpetas que presentan ante el Sedeges se notan amplias diferencias en los precios. Van desde 500 a 1.500 bolivianos.

En la ciudad de La Paz hay al menos tres guarderías con precios mucho más elevados que el resto. En una, la pensión mensual es de 1.000 bolivianos. Además, pide un pago anual por el material de 1.850 bolivianos y un seguro por accidentes de 70 bolivianos.

Otro centro cobra como pago mensual 1.650 bolivianos y por año se pagan 2.000 para materiales. Esto es sólo por tres a cinco horas de atención, por la mañana o la tarde. Las cuotas para paseos o excursiones se pagan aparte.

“Para el turno de la mañana o el de la tarde es 800 bolivianos. Si se queda los dos turnos y usted lo lleva a almorzar a su casa hay una rebaja y sería 1.700”, explicaron en otro centro infantil.

El precio más alto que registró Página Siete fue de 1.750 bolivianos al mes, sólo por media jornada de cuidado. Esta cifra es sin contar los costos por materiales.

“Se ha convertido en un negocio redondo porque todo el mundo tiene niños, desde un albañil hasta el Presidente. Y todos necesitan el servicio, porque trabajan y no pueden quedarse en casa”, indicó la directora del Instituto de Formación Técnica Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, Sonia Bozo.

Pese a que los clientes pagan altos precios, dentro de las instituciones no se remunera justamente a los profesionales. Tampoco se les brindan los beneficios laborales que les corresponden.

Bozo explicó que por la importancia que tiene el cuidado parvulario, las autoridades deberían ser muy exigentes y poner especial interés para la apertura de centros infantiles.

“Los precios de algunas guarderías son una barbaridad y no se justifica. Hemos visto casos que tienen un pésimo servicio y cobran mucho”, contó Bozo.

Sólo 85 acreditadas

En La Paz hay 85 centros infantiles acreditados. Eso significa que cumplieron los 18 requisitos que exige el Sedeges. Sin embargo, en todo el departamento hay más de 400.

Cartas, personería jurídica, inscripción en Fundempresa, Certificado de Sanidad, NIT, proyecto institucional, tabla arancelaria y registros son algunos de los requisitos administrativos para conseguir la acreditación. Se exigen no sólo a centros infantiles, sino a toda institución de cuidado integral, como hogares y asilos.

También se solicita una evaluación biopsicosocial del personal. Revisan la estructura administrativa y el organigrama.

“De acuerdo con la población a atender, una guardería debería tener una administradora, una trabajadora social, una psicóloga y personal de pedagogía. Si es que dan comida, el menú debe ser revisado por una nutricionista”, detalló la jefa de acreditaciones de Sedeges, Marcela Acosta.

Explicó que en caso de que no se pueda contratar a algunos profesionales, se puede realizar convenios con instituciones. “Se les hace difícil cumplir porque por años han funcionado sin acreditación”, lamentó Acosta.

Consultada sobre cuántos centros infantiles conoce en el departamento de La Paz, la directora del Instituto Balaguer indicó que hay entre 400 y 500.

Dijo que de los 85 acreditados, “un 2%, cumple con las condiciones ideales”. Recomendó a los padres verificar la formación especializada del personal y la higiene del ambiente.
Las guarderías son muy coloridas, pese a que los especialistas no lo recomiendan así.

“Los centros infantiles no deben ser un circo”

“Las personas que hacen negocios de las guarderías organizan circos. Creen que los espacios deben tener demasiados colores, letras, payasos y venden ese producto a los padres, que ya son adultos. Pero no se dan cuenta de que van a sobreestimular la cabecita de ese niño pequeño”, alertó la directora del Instituto Balaguer, Sonia Bozo.

La especialista explicó que esas son las causas de los “terrores nocturnos”, que provocan llanto y que los infantes ya no quieran regresar. Los padres no entienden las causas.

Bozo enfatizó que los centros deberían dar continuidad al ambiente que los infantes tenían dentro del vientre. Explicó que mientras más colorido y exagerada es la decoración, menos profesional es el servicio.

“Cuando uno trabaja en guarderías va observando y aplicando varios métodos, con los cuales a veces como educadora no estamos de acuerdo 100%”, comentó la educadora Daniela Jiménez. Como ella, muchas profesionales reconocen características incorrectas en los centros.

No se valora el trabajo de parvularias

Motivadas por su pasión por enseñar, muchas personas estudian la carrera especializada en formación parvularia. Sin embargo, cuando salen profesionales se les hace muy difícil conseguir un trabajo con un salario justo.

“Como educadora es muy difícil conseguir fuente laboral, sobre todo con aportes a AFP, seguro, aguinaldos y vacaciones”, contó Valeria Terán Cossío, formadora parvularia.

Lamenta que esas condiciones obligan a sus colegas a aceptar trabajos con pagos demasiado bajos.

“Algunos centros no cumplen con nada. Hace unos días tuve una experiencia horrorosa, ya que el centro infantil se caía a pedazos y nadie hacía nada. Y muchas veces no les interesa la seguridad, lo ven sólo como un negocio”, comentó otra educadora, Andrea Arce.

Según la directora del Instituto Balaguer, las personas que se dedican a formar niños pequeños deben ser “ecuánimes, controladas, preparadas, cultas e incluso físicamente especiales”, describió.

Por ejemplo, no le pueden faltar dientes porque el niño aprenderá a hablar escuchándoles. Si bien las formadoras parvularias trabajan con niños, lo hacen pensando en el futuro de esos individuos.

La educadora Terán observa que no existe un sueldo estándar para el rubro para el que se formó. “Hay centros que pagan 500 bolivianos por un horario de 8:00 a 12:00, y otros que pagan un poco más”, apuntó.

“A veces el sueldo no llega ni a los 1.000 bolivianos, pero exigen que se trabaje más de las seis o siete horas diarias”, complementó Arce.

Los salarios bajos, según las educadoras, se deben a que los centros prefieren contratar pasantes que están estudiando la carrera en lugar de personas tituladas, que se hacen por convenios.

Aspectos a verificar

Acreditación El artículo 22 del decreto departamental 059 establece 18 requisitos que deberían cumplir los centros de cuidado integral. Se verifica que el personal no tenga antecedentes judiciales, ni de la Felcc y Felcv. Luego de que obtienen la acreditación por dos años, semanalmente se hacen brigadas de control. Si se observa alguna irregularidad se dan hasta tres notificaciones. Después se los clausura.
Personal Los especialistas sugieren que los padres verifiquen que el personal sea profesional en formación parvularia, ya que sólo así se garantiza que darán un cuidado adecuado. En el caso de los niños de tres meses a un año y un mes, por cada 10 niños debe haber cinco profesionales. Para el grupo de entre el año y medio hasta los dos años debería haber tres personas por cada 10 niños.
Ambiente Debe haber cinco metros cuadrados por niño, contando áreas externas.

Pagina Siete.