Exportaciones industriales con valor agregado sumaron menos del 5%

Las exportaciones de manufacturas industriales con valor agregado sumaron hasta octubre menos del 5% del total de las ventas externas, denunciaron representantes de la Cámara Nacional de Industrias (CNI) durante su evaluación anual, el pasado martes.

De acuerdo con el INE, hasta octubre de 2022, Bolivia exportó 11.572,7 millones de dólares, de los cuales, 5.831,6 millones de dólares (50,3%) correspondieron al rubro “Industria manufacturera”.

“La industria manufacturera se constituye en el principal sector de exportación, superando a hidrocarburos y minería, con $us 5.831,6 millones, que representa el 50% del total de las exportaciones. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las exportaciones a octubre de 2022 registraron $us 11.632 millones y las importaciones, $us 10.807 millones, con un saldo comercial de $us 825 millones”, detalló en noviembre el ministro de Desarrollo Productivo, Néstor Nuanca.

Sin embargo, la CNI observó que el rubro de “industria manufacturera incluye productos mineros, derivados de la soya y materias primas derivados del gas, los cuales representan el 83,6% del rubro manufacturero y el 42% del total de las exportaciones, mientras que las exportaciones industriales con valor agregado llegan a menos del 5%”.

“Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 2022 las exportaciones de manufacturas llegaron al 50% del total nacional, empero, el 42% del total son exportaciones de oro, plata, estaño y antimonio metálico, oleaginosas, úrea y gas licuado de petróleo (GLP). En realidad la exportación industrial manufacturera es mínima, menor al 5%”, expresó el presidente de la CNI, Pablo Camacho.

Los datos desagregados del INE, muestran que el oro metálico es la exportación “industrial” más importante, llegando a los 2.350,9 millones de dólares, los productos derivados de la soya suman 1.691,5 millones de dólares; el estaño metálico, 453,3 millones de dólares; la úrea, 184,0 millones de dólares; la plata metálica, 95,2 millones; el GLP, 69,6 millones; y el antimonio metálico, 26,9 millones de dólares. Estas exportaciones suman $us 4.876,4 millones.

Por otra parte, las exportaciones industriales “con valor agregado” como la joyería, los productos de madera y sus manufacturas, productos químicos, productos alimenticios, leche en polvo, papel, productos de cuero, prendas de vestir de cuero, textiles, muebles, galletería, alimentos preparados en base a aceites vegetales y otros suman tan solo $us 508,4 millones, el 4,39% del total de las exportaciones.

El resto de las exportaciones del rubro “industria manufacturera” corresponden a productos agroindustriales, como la carne y el cacao o a materias primas refinadas y transformadas como el cobre refinado en cátodos, barras de plomo, el cloruro de potasio o el ácido ortobórico.

Las causas

El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, señaló que las exportaciones industriales con valor agregado se mantienen bajas, debido a que las industrias no tienen condiciones de crecer a causa del contrabando, lo que debilita su posición en el mercado interno y les da menos opciones para exportar.

“Pudiera haber más exportaciones de manufactura si es que se dieran las condiciones para ello, la base para entrar en un proceso de industrialización es nuestro mercado interno, pero nuestro mercado interno está abarrotado de mercadería de contrabando, con los cuales no se puede competir”, indicó Rodríguez.

El gerente del IBCE indicó que en muchos casos, los empresarios prefieren exportar materias primas, ya que conlleva menores riesgos que los productos con valor agregado en el mercado interno, que a su vez es la base para poder exportarlos.

“Por ejemplo, la uva de Tarija se está yendo a Paraguay como materia prima porque resulta que el vino que entra de contrabando desde Argentina llega a una tercera parte del precio de los vinos que producimos en Bolivia, entonces eso afecta a la empresa, no solamente para abastecer al mercado interno, sino también a la hora de vender un producto con alto valor agregado al exterior. A veces es mejor exportar la materia prima, porque hay un menor riesgo, no es deseable, pero muchas veces es la consecuencia de lo que plantea el escenario económico nacional para la industrialización”, agregó.

Pagina Siete

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