Salvador Romero: “La polarización permanece viva y su cauce resulta difícil de prever”

Ha pasado un año y medio desde que Salvador Romero renunciara a la presidencia del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y se marchara al exterior del país. Hoy, si bien no está de vuelta físicamente, acaba de publicar en Bolivia un libro titulado “El ciclo electoral boliviano 2020-2021”, en el que concluye que “la polarización permanece viva y constituye un caldo de cultivo para la contestación política, regional y social, cuyo cauce resulta difícil de prever”.

Agrega que “las huellas de los conflictos de 2019 no se han borrado, tanto más cuando sus sedimentos antiguos abarcan los campos político, social, regional y cultural”.

Luego de hacer un recuento y análisis de las elecciones generales de 2020 y de las regionales de 2021, sin descuidar la crisis política de 2019, Romero considera que existen limitados espacios para construir diálogos y pocas instituciones se sitúan al margen de la rivalidad, pues hasta las que debieran ser independientes “parecen depender de los poderes de turno”.

A decir de Romero, “los derroteros de la democracia boliviana no se vislumbran sencillos”, en medio de un panorama internacional de debilitamiento democrático.

El libro fue editado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) y será presentado este martes en La Paz. Romero participará del acto de forma virtual. Luego de su renuncia al cargo de presidente del TSE, al menos dos diputados del MAS anunciaron juicios en su contra, ya sea por no responder a peticiones de informe o por haber habilitado la candidatura de Manfred Reyes Villa. Incluso, el propio expresidente Evo Morales apuntó a Romero por haberlo inhabilitado como candidato a senador por Cochabamba en las elecciones de 2020.

Romero es un estudioso de los procesos electorales de Bolivia y de América Latina. En ese perfil se enmarca el libro sobre el ciclo electoral boliviano que empezó con las fallidas elecciones de 2019, con la aclaración del mismo Romero, de que no son sus memorias las que están contenidas en sus páginas.

Desconfianza en el TSE

Romero repara, por ejemplo, en la desconfianza ciudadana en torno al Tribunal Supremo Electoral, que, entre otros factores, derivó en la crisis política de 2019, pues la población llegó a las urnas con la idea instalada de que se produciría un fraude.

Recuerda que “ante la inminente necesidad de pronunciarse sobre la candidatura de Morales”, renunciaron a sus cargos los vocales electorales de la línea institucional, entre ellos Katia Uriona, Dunia Sandóval y José Luis Exeni, lo que agravó la desconfianza hacia el TSE “considerado como parcializado con el MAS”.

Romero no fija posición respecto a las retóricas del fraude o del golpe, simplemente se limita a describir los hechos, lo que incluye la suspensión del TREP, la quema de los tribunales electorales departamentales, el informe de la OEA sobre el dolo y la manipulación de resultados, el papel de la comunidad internacional en la negociación, el vacío de poder dejado tras la renuncia de Evo Morales y toda la cadena sucesoria y, finalmente, los acuerdos que permitieron la convocatoria a las elecciones de 2020 y el nombramiento de un Tribunal Electoral de consenso entre todas las fuerzas políticas. Ese tribunal sería presidido por el propio Romero, que fue designado vocal por la presidenta Añez, en el marco de su atribución constitucional.

“Aunque la renovación concertada de las autoridades electorales constituyó un paso crucial para encarrilar la nueva elección, la suspicacia sobre la existencia de mecanismos fraudulentos quedó instalada en amplias franjas de la sociedad y varios sectores atizaron los recelos cuestionando el padrón, el diseño de las circunscripciones, la legalidad de la participación de partidos o candidatos”, expone Romero.

Pese a esos vientos en contra, la elección general se realizó en un ambiente pacífico, fue reconocida por todos los actores políticos relevantes y fue validada por las misiones de observación internacionales, entre ellas la OEA, cuyo informe había sido lapidario en 2019, pero que ahora destacaba la transparencia de los comicios.

Ello, a decir del director de la FES, Jan Souverein, “demuestra la inmensa importancia de contar con un organismo electoral sólido, autónomo e imparcial como garantía de procesos electorales transparentes y confiables que se constituyen en un requisito indispensable para la democracia y la estabilidad política y social”. Esta cita está incluida en la presentación del libro de Romero.

Los resultados, eso sí, fueron motivo de sorpresa para el expresidente del TSE, “pues nada anticipaba un triunfo con mayoría absoluta del binomio del MAS, compuesto por Luis Arce y David Choquehuanca”, según expone Romero en la introducción del libro.

Luego, cuando analiza el proceso electoral 2020, califica el resultado como “inesperado” y agrega que “también fue sorpresiva la distancia con respecto a la segunda dupla, pues se preveía un margen más ajustado”.

Arce ganó las elecciones con el 55,1% de los votos, lo que permitió posesionar a un presidente y a una Asamblea Legislativa con legalidad y legitimidad. “Por lo tanto, contribuyó a reafianzar las bases de la democracia desgastadas por los prolegómenos y la misma crisis de 2019-2020”.

Comunidad internacional

Romero hace un repaso por el papel que jugó la comunidad internacional en el ciclo electoral objeto de análisis. Por ejemplo, recuerda que fue el propio gobierno de Morales que, para recuperar la legitimidad perdida durante el conflicto de 2019, decidió invitar a la OEA para que “ejecute una auditoría vinculante al proceso electoral”.

Romero recuerda que la misión de observación de la OEA adoptó una “posición inhabitual recomendando, el 22 de octubre (2019) que, cualquiera fuera el resultado oficial se convocara a una segunda vuelta, pues los datos no ofrecían certeza”.

Luego, el resultado de la OEA, reseñado también por Romero, iría más lejos al indicar que “a partir de la abrumadora evidencia encontrada, lo que sí es posible afirmar es que ha habido una serie de operaciones dolosas encaminadas a alterar la voluntad popular en las urnas”. La Unión Europea se pronunciaría luego en el mismo sentido.

Otro momento de protagonismo de la comunidad internacional sucedió durante las jornadas de vacío de poder tras la renuncia de Morales, donde menciona la participación de ONU, la UE, que junto a la Iglesia y los partidos “buscaron resolver la acefalía de las directivas congresales”.

Romero califica como “sui géneris” la salida encontrada por aquellos actores que derivó en que la segunda vicepresidenta del Senado se convierta en presidenta del Estado.

Luego, estos mismos actores promoverían los consensos con el MAS para aprobar la ley de convocatoria a elecciones y para la elección de un Tribunal Supremo Electoral de consenso.

Romero hace un análisis detallado de las elecciones de 2020 y de los comicios regionales de 2021, pero lo hace en el contexto no sólo político, sino social e incluso territorial de ambos procesos.

“Los derroteros de la democracia boliviana no se vislumbran sencillos”.

Salvador Romero, estudioso de procesos electorales.

Fuente: Pagina Siete.

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