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¿Qué tipo de rentismo aludió, sino los bonos sociales?: Mesa debe explicar

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El candidato Carlos Mesa ha negado con vehemencia que no suprimirá los bonos sociales instituidos por el gobierno del presidente Evo Morales para los chicos, ancianos, embarazadas, alumnos estudiosos y los discapacitados pero, a la vez, en suerte de contradicción, ha dicho que abolirá el «rentismo», sin precisar a qué tipo de rentismo, un concepto polisémico, se refirió el martes durante un entrevista con El Deber Radio.

Lejos de la manipulación, la deformación interesada o el propósito político electoral avieso que él mismo, vía Twitter, denunció, y un comunicado de prensa de la alianza Comunidad Ciudadana que le sostiene salió a defender sus dichos a El Deber, lo menos imprecisos o ambiguos, la ABI interpretó que se refería al rentismo que desde que Bolivia se declaró como país, hace casi 2 siglos, permite hacer las "transferencias condicionadas de gran impacto social" (como Mesa designa a los bonos sociales de este tiempo boyante) a los sectores más vulnerables de su sociedad.

Así, la ABI asumió, como los millones de beneficiarios de los bonos en Bolivia, que se trataba de esta materia, en la misma corriente que la oposición, que por el pago de estas bonificaciones estatales critica con acritud, de "rentistas", las políticas sociales instrumentadas por el gobierno del presidente Evo Morales desde 2006, cuando tuvo el valor de nacionalizar los hidrocarburos bolivianos y así apropiar la renta que genera tal riqueza.

Lejos de otorgar disculpas o del expediente facilón de la retractación simple y llana, la ABI dio cabida, en honor a la ética periodística, al alegato de Mesa que proclamó la víspera, en su cuenta de Twitter y no durante la entrevista con El Deber, garantías a la sostenibilidad del pago de los bonos, en caso de ganar las elecciones de octubre de 2019 y hacerse de gobierno hasta 2025.

Para ilustrar bien esta figura vale la pena reseñar lo que dijo: "Y en el ámbito económico, lo digo ya, el sentido fundamental de nuestra propuesta es: no podemos seguir con un rentismo que está haciéndole un profundo daño al país".

El  rentismo, que Mesa trata como concepto unívoco, está inscrito desde siempre en el genoma de la estructura productiva nacional, y refiere, desde el punto de vista técnico, la obtención de la renta proveniente de la explotación de los recursos comerciables, de la riqueza natural de un país captada por la hacienda pública.

También, designa los "ingresos (que) derivan de actividades económicas no productivas (primaria-exportadora), generalmente la extracción de petróleo, descuidando el desarrollo de otros sectores de la economía que permitan garantizar un desarrollo sostenible", tal como cita la accesible Wikipedia, cuya transcripción se lee en el comunicado de prensa con que la alianza Comunidad Ciudadana arremetió el jueves contra la versión de la ABI, que  a su vez despertó la reacción alérgica del candidato y los suyos.

Como historiador que es, Mesa sabe muy bien que en el lapso de 1825 a 2005, Bolivia ha vivido sujeta a este tipo de rentismo, a pesar de la aplicación fracasada del Plan (trazado por Mervin) Bohan, de los años 40 y del también fracasado modelo de capitalismo de Estado instrumentado en el país la segunda mitad del siglo XX, hasta su reversión brutal con el nuevo proyecto estatal, presentado como Nueva Política Económica, en agosto de 1985, que puso en la calle, nomás de entrada, a 30.000 familias de mineros y que minimizó al Estado boliviano.

El rentismo que Mesa postula revertir, siempre en caso de ganar las elecciones de 2019, es el mismo, y no otro, al que se sujetó el conjunto de los países de América Latina desde principios del siglo XIX. Este rentismo "aludido", no precisado por el candidato opositor, es la especialización de Latinoamérica que vive, hoy mismo, de las rentas de la colocación de sus materias primas y que, por lo tanto, es vulnerable a los shocks externos.

Esta debilidad es, precisamente, lo que el gobierno de Morales está a punto de revertir con su programa de industrialización del gas, del litio y más aún con la ahora capacidad del Estado boliviano para producir energía eléctrica, hasta el punto de, no sólo satisfacer la demanda interna, sino exportarla, en primer término a Argentina, país al que, en este mismo momento, se tienen tienden líneas de transmisión.

En su Documental de Bolivia Siglo XX, «Gas bendición o maldición», Mesa reclamaba de urgente, en 2009, antes de la llegada de Evo Morales al gobierno, desarrollar «una política de industrialización que favorezca a los bolivianos. Resolver problemas como el déficit de diésel, la falta de acceso al gas domiciliario y la escasez que Bolivia todavía está sufriendo en un tema tan sensible como la energía» (minuto 58).

Bolivia vive, para seguir el concepto de rentismo esgrimido por Comunidad Ciudadana o, lo que es lo mismo, por Mesa, de las rentas provenientes de la venta de sus recursos naturales, ahora con plusvalor, a contrapelo del Plan Bohan, "estrategia de diversificación productiva y de sustitución de importaciones para el país", que no coronó a causa "de los vaivenes de la realidad política y social de Bolivia de la primera mitad del siglo XX influyeron para que sus resultados tardaran tanto tiempo en plasmarse plenamente" (Página 153, Bolivia Su Historia. Tomo IV. Autor: Varios en Coordinadora de Historia).

Pese al programa trazado por el uruguayo Raúl Prebish, de sustitución de importaciones y desarrollo endógeno en los "60 y, para peor de los agudizamientos, a causa de las políticas neoliberales adosadas las últimas décadas, Latinoamérica no ha podido abandonar del todo el modelo rentista, lo dice Jeffrey Sachs (asesor de Gonzalo Sánchez de Lozada que llevó a Mesa a la vice y la presidencia) en Bolivia en el Siglo XX.

"Los países andinos siguen siendo principalmente exportadores de materias primas, e incluso Argentina, Brasil y Chile han experimentado pocos de estos cambios durante esta última década" del siglo XX, lo que no ha cambiado substancialmente en los últimos 18 años (Página 44)

A la luz de este mapa conceptual cabe preguntarse entonces qué tipo de rentismo, con que la administración de Evo Morales cubre (o paga) hace más de un década los bonos sociales, pretende allanar Mesa, siempre si ganara las elecciones de 2019, pues la definición esgrimida por el candidato opositor es clásica y no coincide con el modelo económico productivo que galvaniza el gobierno del Movimiento Al Socialismo y sus organizaciones sociales.

Si no son los bonos los que hay que suprimir, por descarte, ¿qué tipo de estructura económica que ya comporta la industrialización del acero, hay que demoler, candidato Mesa?, porque en la entrevista de media hora que concede a El Deber no aborda un concepto y menos brinda detalle.

Si la ABI tergiversó "groseramente", política y electoralmente sus declaraciones, cabe explicarle al país, a esos millones de beneficiarios que se salieron de sus ropas al escucharle y que no deben ser pensados como votos efectivos, a qué tipo de "rentismo" se refirió el candidato Mesa, pues el rentismo boliviano desde 2006 a esta parte, paga los bonos que el candidato opositor dice respetará si llegara a la Presidencia a comienzos de 2020.

Como la ABI le otorgó el beneficio de la duda, al publicar, bajo preceptos de ética químicamente pura y en honor al código deontológico que rige el oficio de los periodistas bolivianos (cosa que no se asumió con el presunto bebé muerto en Chaparina entre otros embrollos), la versión nacida de su reacción, también le cabe dudar que Mesa se haya referido focalmente al concepto de rentismo que citó después de la entrevista con El Deber y la publicación de la Agencia estatal de noticias.

La ABI denunció la amenaza que se cernía sobre el pago de estos bonos que alivian la ancianidad, reducen la deserción escolar, hacen más amigable la vida de las embarazadas y siegan la oligofrenia que planea a los bolivianos en su primer año de vida por la falta de ingesta de proteínas.

A un año de las elecciones, éste ha dejado de ser un tema menor y como debemos curarnos en salud que no nos pasen los males que vive el pueblo argentino con el liberal Mauricio Macri y que nos permita ahuyentar los espectros que planean sobre el pueblo brasileño con la llegada de Jair Bolsonaro, el candidato Mesa debe aclarar, explicarlo en detalle, qué tipo de rentismo "aludió", para ponerlo tal cual lo consignó el comunicado de prensa de la alianza Comunidad Ciudadana.

Está, el candidato Mesa, en todo su derecho de recurrir al Tribunal Nacional de Etica y la ABI, que no enfrentó reclamo alguno y menos de este tipo desde 2009, de demandar, para que la opinión pública lo sepa de primera mano, sus definiciones sobre el tipo de tipo de rentismo que anunció erradicar en un país que marcha a paso firme y concreto, como nunca antes, a la industrialización de sus recursos naturales.

Se trata de conocer el "cómo" dará la vuelta el modelo de Estado que construyó Morales en 13 años de vibrante gestión. El "qué" que encendió esta polémica, ahora muy necesaria de ser asumida, importa menos que el "cómo" revertirá el "rentismo" boliviano actual.

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