Protocolo médico para reducir gravedad de síntomas y disminuir uso de UTIs

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La agrupación de clínicas privadas de Bolivia emitió este martes un protocolo médico y científico destinado a reducir en los pacientes la gravedad de los síntomas del Covid-19 y, a la vez, disminuir la necesidad de uso de salas de terapia intensiva al igual que camas de hospitales y centros de salud. De esta manera se descongestionaría la atención médica y se reduciría hasta un 20% la necesidad de una internación en un nosocomio o Unidad de Terapia Intensiva (UTI).

El protocolo, que fue enviado mediante una carta a la presidenta Jeanine Añez, establece sistemas simples y de fácil acceso para mejorar el tratamiento contra el Covid-19 a los pacientes que son portadores de la enfermedad. Las ideas propuestas, por ejemplo, no requieren ser supervisadas por un médico intensivista y pueden ser aplicadas en centros de salud de primer nivel. El documento fue obtenido por Brújula Digital.

Los médicos de las clínicas privadas trabajaron durante las últimas semanas para establecer los principales pilares del protocolo, que será puesto a disposición de alcaldías, gobernaciones, clínicas privadas y sistema público de salud para su aplicación. El documento ha surgido de la experiencia de los médicos tras casi cuatro meses de atender casos de Covid-19 de manera eficiente, según dijeron a Brújula Digital.

Las clínicas Los Andes, Incor, Alemana, Foianini y Niño Jesús, además de las asociaciones de Clínicas Privadas de Santa Cruz y Oruro, elaboraron el documento científico. Ofrecen brindar capacitación gratuita a las entidades públicas y privadas interesadas en aplicar el protocolo.

El documento establece sistemas simples y de fácil acceso para mejorar los tratamientos médicos contra el Covid-19 en aquellos pacientes que son portadores de la enfermedad.

“Utilizando criterios médicos de atención precoz, se podría reducir significativamente el número de pacientes que requieran el uso de terapia intensiva con ventilación mecánica y basados en el protocolo de atención se podría disminuir el tiempo de internación en sala general en los pacientes que requieran hospitalización”, explica el documento.

El protocolo establece que, en los primeros siete días después del contagio, el paciente no debe acudir a un centro médico si solo presenta fiebre, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza o muscular y pérdida del gusto y/o de olfato. Debería hacerlo solamente ante dificultades respiratorias más serias.

“Esta etapa puede durar de dos a siete días y rara vez requiere de cuidados médicos especiales, más allá del uso de antitérmicos como el paracetamol”, dice el documento.

“Un 80% de estos pacientes resuelven este cuadro sin requerir de mayores cuidados y al cabo de 10 días del inicio de los síntomas, asociado a tres días sin fiebre y mejora de los síntomas respiratorios, el paciente puede interrumpir su aislamiento sin riesgo de contagio para terceros”, agrega.

Un 20% de los pacientes pueden empezar a sentir los síntomas de la «segunda etapa», es decir un estado híper-inflamatorio con riesgo de neumonía. “En esta etapa los pacientes suelen presentar nuevamente fiebre con compromiso de su oxigenación, requiriendo oxígeno suplementario”, expresa el texto.

El protocolo establece que para la mayoría de esos casos se debe facilitar el acceso a pacientes a centros médicos de primer nivel para quienes presenten fiebre y/o falta de aire a partir de los siete días posteriores al inicio de esos síntomas de la “segunda etapa”.

En ese caso se deben evaluar parámetros clínicos (frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno); tomar Rayos X o tomografía de tórax y hacer una prueba de laboratorio (hemograma completo, glucemia, urea, creatinina, ionograma, ferritina).

Tras esa evaluación, se debe hospitalizar a los pacientes que presenten hipoxemia (saturación < 93% respirando aire ambiental) y dar oxígeno hasta 5 litros por minuto; dexametasona, 6 mg día (endovenoso) por 10 días; enoxaparina, 40 mg día, ajustada por función renal e índice de masa corporal mientras esté hospitalizado; y dejar al paciente boca abajo.

Según los especialistas de las clínicas, si se toman esas medidas, el paciente rara vez necesitará asistir a una UTI, con lo que se quitará presión de esas salas. Se estima que se podría reducir, con estas simples medidas, en un 20% la necesidad de acudir a salas de terapia intensiva y en un 80% que los pacientes sean internados.

Posteriormente, una vez que el paciente puede estar 48 horas sin oxígeno suplementario, puede abandonar la clínica, continuando con corticoides orales.

El documento también pide a las personas no automedicarse ni usar productos que no estén autorizados por las autoridades nacionales de salud, como el dióxido de cloro, que puede generar serios efectos secundarios. (Brújula Digital)

El Diario.