Industrias y empresas enfrentan dificultades desde noviembre de 2019

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Si bien las industrias y empresas del departamento de La Paz enfrentan situaciones adversas desde noviembre de 2019, la llegada del Covid-19 aumentó las dificultades de liquidez, falta de mercado y paralización de la actividad industrial, y por ello plantearon sugerencias para aliviar la carga social e impositiva así como recursos para la recuperación de la economía paceña, según se puede desprender de la opinión de industriales y empresarios.

La economía nacional registró desaceleración desde el 2015, así lo muestran los porcentajes de crecimiento fueron disminuyendo, y el 2019 cerró con 2,2%.

La explicación obedece a la crisis de los precios de las materias primas en el mercado internacional, así como a una disminución de la demanda de productos primarios.

En ese contexto, el presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), Jaime Ascarrunz Eduardo, ante la pregunta sobre la situación de los empresarios por efecto de la pandemia, sostiene que la gran mayoría de las empresas privadas del país y en particular las de La Paz han sido muy golpeadas por la falta de ingresos en estos cuatro meses de restricciones por la emergencia sanitaria a causa del Covid-19, que afecta al mundo entero.

“Sin embargo, la crisis económica para las empresas se dio desde el pasado año, acentuándose en los conflictos de octubre y ahora a causa de la pandemia”, agregó e indicó que los organismos internacionales multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo monetario Internacional (FMI), pronosticaron un crecimiento negativo de Bolivia, de – 5.9% para la gestión 2020, mismo que dada la duración de la pandemia aún podría ser peor”, sostiene.

Ascarrunz Eduardo resalta que los empresarios han sentido una severa caída de las ventas por la contracción de la demanda, según datos de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), hasta mayo del 2020, el sector industrial ha sufrido contracción de su Producto Interno Bruto (PIB) de -7,3% cuando hasta finales de 2019 había crecido 3,2%, por lo cual han estimado llegar a fin de año con cifras rojas y una contracción, alrededor del -7,5% y -9%.

Pagar deudas

El titular de los empresarios paceños informa que los industriales señalan que el 75% de las empresas tiene dificultad para pagar sus créditos, el 80% no podrá invertir este año; entre el 80 y 90% tiene dificultades para pagar sus impuestos, comprar insumos o pagar sueldos; y el 73% se verá obligado a reducir su personal.

Lamentó que durante estos meses de cuarentena las ventas se han reducido a un promedio del 30% de lo habitual, durante el segundo semestre se prevé que mejore en un 50% de las ventas habituales, en la medida que se vayan flexibilizando las actividades.

Pero opina que de todas formas, habrá sectores que mantendrán los efectos negativos de la pandemia y será muy difícil su recuperación. “Estoy hablando del sector turismo, hotelería y agencias de viajes”, apuntó.

Así también el sector constructor, que sumándose la falta de pago por las obras realizas para el gobierno, se han visto afectadas por la pandemia, y su situación es incierta.

Reto

Ante este panorama el empresariado paceño tiene el mayor reto de la historia. En primer término, la mayoría de las empresas medianas y pequeñas deberán sobrellevar las perdidas asumidas durante el transcurso que dure la pandemia raíz de la caída del mercado, sostiene el Presidente de la FEPLP.

Asimismo, deberán cumplir con sus obligaciones tributarias, sociales y laborales hasta donde les sea posible preservar las fuentes de empleo, más considerando que las medidas económicas ofrecidas por el gobierno simplemente fueron un alivio temporal por diferimiento de algunas obligaciones económicas, pero al final todo el peso de esas obligaciones recae en el empresario formal, reflexionó.

Según la fundación Milenio y el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo por el coronavirus se ha incrementado de 5,7% en marzo a 7,3% en abril. “La crisis económica se manifestará los próximos meses en un creciente desempleo y una reducción del empleo formal”, avizora.

“Dependiendo de la normalización gradual de actividades, la crisis sanitaria y el impacto económica sobre las operaciones de la gran mayoría de las empresas se mantendrá durante varios meses e incluso el año 2021”, estimó.

Respuestas a la pandemia

Con respecto a la reactivación y a las medidas del gobierno, el Ejecutivo de los empresarios de La Paz informó que si bien se han lanzado algunas medidas paliativas para aliviar el pago de deudas de las empresas y préstamos para el pago de planillas, pero considera que han sido insuficientes para apoyar efectivamente al empresariado privado.

Recientemente se ha emitido el Decreto Supremo N° 4272 para la reactivación de la economía a través del fortalecimiento del sistema bancario nacional mediante la trasferencia de recursos a través el Banco de Desarrollo Productivo, para lo cual crea una serie de Programas de apoyo a diferentes sectores productivos, comerciales y de servicios por el valor total en sus programas de 21.800 millones de bolivianos, que representa el 8,2 % del PIB a precios corrientes.

La FEPLP hizo llegar propuestas concretas al Gobierno sobre medidas que coadyuven a reactivar la economía, que pasan por inyectar aproximadamente un 15% del valor del PIB nacional a la economía, crear un Fondo de garantías con respaldo gubernamental para que los empresarios puedan acceder rápidamente a créditos que deben tener bajas tasas y periodos de gracia, sostiene.

“Considero que se debe identificar los sectores más afectados por la pandemia para brindar un apoyo especial y focalizado acorde a sus necesidades o problemas y dependiendo el tamaño de las empresas”, opinó.

Los empresarios compartimos el planteamiento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de apoyar a las empresas y evitar su colapso que repercutiría en la reducción de empleos, y en este contexto sugirió extender los plazos de las medidas de apoyo a la liquidez y al acceso al crédito, el cofinanciamiento de nóminas salariales, transferencias en efectivo a trabajadores autónomos y apoyo a empresas de todo tamaño, destacó.

Asimismo, se debe promover la postergación o cancelación de los pagos de impuestos, imposiciones previsionales y contribuciones territoriales, o adelanto de las devoluciones de impuestos por lo menos hasta finales del 2020, así como la suspensión del pago de los servicios básicos (luz, internet y gas) sin pago de multas, hasta finales de 2020, planteó.

“Se propone la flexibilización de las condiciones de crédito aumentando los períodos de gracia a por lo menos un año y los plazos a cinco años o más, junto con reforzar las operaciones de crédito mediante la banca de desarrollo”, complementó.

Sostiene que la cofinanciación de la nómina salarial se daría en diferentes proporciones según el tamaño de la empresa, desde 30 % a las grandes hasta 80 % a las microempresas.

“Se estima que esa medida tendría un costo equivalente a 2,7 % del Producto Interno Bruto (PIB) regional. Por su parte, las contribuciones en efectivo a 15 millones de trabajadores costarían 0,8 % del PIB”, informó.

Adicionalmente a esas medidas plantean la simplificación de trámites y la realización de los mismos en línea; la eliminación de barreras que reducen la competitividad de las empresas

“Es necesario la flexibilidad laboral y equilibrar la balanza donde tanto el empresario y trabajador compartan las perdidas y afectaciones, actualmente solo el empresario debe responder por los trabajadores y no se le reconoce los acuerdos entre ambas partes”, lamentó.

Asimismo, se debe realizar gestiones para ampliar el mercado interno priorizando el compro boliviano, promover los mercados externos y luchar contra el contrabando que perjudica a la producción nacional.

Industrias a media máquina

Por su parte, el presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), Raúl Crespo, dijo que el impacto del Covid -19 sobre la industria se divide en dos períodos.

Explicó que los primeros 60 días de cuarentena rígida se presentó una crítica asfixia financiera para el 80% de las industrias, puesto que sólo el 20% de las industrias (denominadas esenciales en la cuarentena) registraron actividad económica. Asimismo, en esta primera etapa las primeras medidas económicas gubernamentales se enfocaron a reanimar la demanda y las familias y no en la oferta y las empresas.

Los siguientes 40 días de cuarentena dinámica, las industrias iniciaron actividades para aliviar la crítica posición de iliquidez y recesión; empero las obligaciones salariales, pagos a proveedores, servicios de energía, seguridad de corto y largo plazo, entre otras obligaciones, en medio de la contracción general de la demanda y la caída de las reservas de liquidez, generaron una posición de serio deterioro del aparato producto industrial, complementó.

“En esta segunda etapa recién días atrás se conoció el Plan de Reactivación del Empleo con la creación del Fondo de Créditos y de Garantías Estatales, el impulso al compro boliviano y a futuro un D.S. de incentivos fiscales. Aún se aguarda el impacto de estas medidas económicas”, señaló.

Los sectores industriales más afectados en ambos períodos son los denominados “no esenciales” como metalmecánica, muebles, textiles, cuero, material de construcción, plásticos, bebidas alcohólicas, entre otras, describió.

De acuerdo a la encuesta que realizó CADINPAZ, a nivel nacional, durante los primeros 60 días de la pandemia, el 56% de la industria paralizó al 100% sus actividades y el 23% de las industrias paralizó entre 61 a 80% sus actividades (capacidad instalada utilizada).

Con referencia a las alternativas de mitigación de los impactos por el Covid-19, Crespo opinó que el Estado, además de los fondos de créditos y garantías que ha aprobado con el Programa de Reactivación del Empleo, el programa del compro boliviano y el plan de incentivos fiscales, debe flexibilizar el mercado laboral y tributario para que los diferentes sectores económicos se ajusten a la nueva realidad económica y sean más competitivos frente a terceros países.

“Desde el sector privado consideramos que se debe liberalizar la economía en sus sectores laborales y tributarios, como a su vez institucionalizar el aparato estatal y velar por los equilibrios macroeconómicos para generar condiciones adecuadas a la inversión privada nacional e internacional. Se requiere un Estado Promotor de la Inversión Privada para la reactivación económica”, apuntó.

La principal reforma que se requiere es la flexibilización laboral y la no intervención del Estado en actividades empresariales. Asimismo, reiteró, que se precisa la reforma tributaria y la Ley de Inversiones.

El Diario.