Hijos de víctimas están en total desprotección

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De acuerdo con datos oficiales del Sistema Integrado de Gestión de Causas Penales del Ministerio Público, a la fecha en Bolivia se registran 73 casos de feminicidio, con mayor incidencia en el eje central del país, La Paz 25 casos; Cochabamba 15 y Santa Cruz 10; situación que ha movilizado a varios sectores de la sociedad. Estos datos también muestran una segunda problemática como es la cantidad de huérfanos que deja el feminicidio, menores que no recibe ninguna atención por parte del Estado, quedando solos a la suerte de la familia ampliada, bajo el abandono de la mirada del Estado.

En percepción del Director de Seguridad Ciudadana del Municipio de El Alto, Dorian Ulloa se observa que de los 73 casos de feminicidios, se registran más de 140 huérfanos, hijos e hijas que deben afrontar la vida sin la protección de la madre (víctima) y del padre (encarcelado – agresor), además de no recibir tratamientos psicológicos que les permita superar los traumas de la violencia, como es el estrés post traumático.

“Quienes quedan después del feminicidio, por lo general de cada mujer que muere en un hecho de violencia, deja en la orfandad uno o más de cinco hijos, que el sistema los va a llevar a vivir con la familia de la mamá, miembros que pueden verlos como los hijos del agresor y no solo de la víctima, aspecto que se genera un ambiente de violencia. Por ende es un fenómeno duro al que deben enfrentar donde las instituciones que se encargan de la tutela de los menores, no trabajan en ese ámbito, solo se preocupan de dejar a los niños en la familia de la madre como establece la ley, aspecto que puede aumentar hechos de violencia con el riesgo de crear personalidades psicopáticas”, estableció.

Los hijos (as) del feminicidio al ser parte de la cadena de la violencia, solo tienden a reproducir la violencia a la hora de conformar sus propios núcleos familiares, riesgo que amplifica esta problemática social.

Las políticas de prevención son un factor que deben ser implementados de manera estructural por parte del Gobierno central, sobre todo en ámbitos educativos, logrando incluir temáticas de valores en la malla curricular del sistema educativo desde el nivel primario hasta su culminación y mucho más en ámbitos de la educación superior.

“Mientras que reiteramos que si bien se debe trabajar en el tema de prevención, aspecto que debe reducir las practicas machistas, además de trabajar con la población víctima de las mujeres y sus hijos e hijas. Ante determinados hechos de violencia física, las víctimas han generado una especie de encubrimiento a los autores, por temor o desconocimiento de las normas penalizadoras, sobre todo cuando en el ámbito público se demuestran grados de impunidad en favor de los agresores, por el solo hecho de ser autoridades políticas en función de gobierno, aspecto que es asumido como ejemplo un inadecuado antecedentes de no sancionarse la violencia y el machismo”, observó.

Las autoridades políticas en función de Gobierno, quienes luego de ser denunciados por violencia en contra de sus esposas, no son procesados con la misma rigurosidad que otro tipo de hechos, aspecto que se convierte en la lógica de permitir el machismo y toda forma de violencia, factor que incide en el aumento de este tipo de hechos, “al no haber sanción a los involucrados solo se motiva la violencia”, criticó.

Para Ulloa, si la violencia no logra ser trabajada a nivel nacional, no solo con normas penalizadoras, sino con la inversión destinadas a políticas de prevención, fortalecimiento de las instituciones que trabajan en la atención de los casos de violencia.

Si bien existen algunas propuestas en el entendido de que se incluya en la malla curricular una materia contra la violencia, como tal, Ulloa observa que son varios los problemas sociales que deben ser incluidos, aspecto que genera el riesgo de aumentar de 10 materias hasta 16 por temáticas de violencia, drogadicción, VIH- Sida, ambiental, entre otros, por lo que opta por proponer que solo se incluya la materia de “valores sociales y humanos” que logren modificar la lógica machista, patriarcal o tendencias misóginas que solo generan un aumento de los casos de violencia en contra de los grupos vulnerables.

De acuerdo con la autoridad municipal existen conductas que deben ser modificadas, donde hombres y mujeres a la hora de educar a los hijos e hijas al interior de la familia replican valores del machismo, impidiendo ver y asumir la restructuración de roles donde no solo sea la mujer la que asuma las tareas del hogar y de la enseñanza de sus descendientes, cuando esta labor debe ser compartida entre ambos bajo la visión de atender a la familia y no a buscar solo ser atendidos.

“El tema de roles, debe ser trabajado desde muy niños debe modificarse y demostrar que los roles de hombres y mujeres son los mismos y se pueden realizar, buscando el equilibro de la balanza, porque en este momento la balanza de las labores del hogar y los roles solo favorece a los varones, aspecto que seguimos vulnerando las normas en nuestro favor y no en perjuicio solo de la mujer, sino de la familia, primer núcleo social”, concluyó.

El Diario.