Bolivia y América Latina ante desafío económico

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Medidas económicas para reactivar el aparato productivo de América Latina serán necesarias, y ya los bloqueos de la región sugieren algunas; Bolivia no se excluye, ya que será más difícil por la caída de ingresos y el terreno negativo en materia de crecimiento, por el bajo de los precios de las materias primas, entre otros.

Es un hecho que la paralización del comercio y las actividades económicas frenaron las cadenas productivas, y por ello se lanza la idea de pensar en la integración latinoamericana para reemplazar los suministros que vienen fuera de la región.

Sin embargo, algunos países viven de la venta de materias primas a naciones al otro lado del continente americano, y también se provee de mercadería, así que el camino será largo, ya que la globalización pesa mucho, pero ya hay ideas de la desglobalización.

Bolivia no es la excepción, pues recibe ingresos por vender minerales a Estados Unidos, y países asiáticos, pero también realiza compras, y en los últimos años se acentuó la importación de mercadería china.

América Latina

Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza, sostiene el dicho. Conviene recordarlo ahora más que nunca porque ambas cosas van a ser necesarias para superar el enorme desafío que la pandemia de Covid-19 le plantea a los países de América Latina y el Caribe. En términos económicos, esta es la región más golpeada del planeta, recuerda Humberto López, vicepresidente en funciones y director de Estrategia y Operaciones del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, en su blog.

El informe del Banco Mundial sobre las Perspectivas Económicas Globales difundido la semana pasada proyecta para la región una contracción del PIB del 7,2 % en 2020, contra una caída para el conjunto de los mercados emergentes y economías en desarrollo del 2,5 %, y para Bolivia fija un 5,9 %.

Los datos se han comparado con la serie histórica de crecimiento del PIB de la región, y lo cierto es que este es el peor desempeño desde 1901, el primer año en el que tenemos datos de crecimiento para la región más o menos fiables. Ni la Gripe Española de 1913 (-5,1 %), ni la Gran Depresión (-5,2 % en 1931), ni la segunda crisis del petróleo (-2,4 % en 1982), ni la Gran Recesión de 2009 (-1,9 %) tuvieron una contracción como la actual, señala López.

Una contracción de esta magnitud implica menos riqueza, y lo que es más grave para las clases más vulnerables, la destrucción de millones de puestos de trabajo, lo que lleva a una mayor pobreza.

Los cálculos del banco sugieren que este año se pueden destruir en torno a 20 millones de empleos en la región, la mitad aproximadamente formales. Sin embargo, algunos economistas señalan que el mayor número se observará en el sector informal.

Mientras algunos organismos señalan que en la presente gestión ingresarán 30 millones de personas a la pobreza, y el número de desempleos podrían llegar a 200 millones en la región.

“Uno se puede preguntar si el hecho de que América Latina sea la región más afectada económicamente es debido a que se han hecho las cosas mal. Sin embargo, no me caben dudas de que uno de los factores que está determinando el impacto en la región es el índice de urbanización en Latinoamérica, el más alto del planeta, de 81 % contra un promedio global de 55 %, según los indicadores de desarrollo del Banco Mundial. Esto ha hecho que la pandemia haya afectado más a América Latina que a otras regiones”, reflexiona.

En su respuesta a la pandemia, el Banco Mundial está trabajando para ayudar a los países a contener la propagación del coronavirus, reforzar las capacidades de los sistemas de salud, proteger a las clases más vulnerables y apoyar al tejido productivo y el empleo . Con estos objetivos prioritarios, se volcaron 4.300 millones de dólares en asistencia, bajo distintas modalidades. Dieciocho países de la región se han beneficiado hasta ahora con estas ayudas, y otros se sumarán próximamente.

López señala que se debe afianzar condiciones macroeconómicas que hagan posible el despegue económico, lo que significa consolidar programas fiscales sustentables, potenciar la competitividad y productividad de las empresas y los diferentes sectores productivos, y estimular la creación de puestos de trabajo en mercados laborales inclusivos y dinámicos.

“Todo esto es posible y las transformaciones necesarias no deben ser demoradas. La crisis actual, aunque profunda y dolorosa, ofrece la singular oportunidad de alcanzar acuerdos sociales y políticos amplios para avanzar hacia estos objetivos. Me refiero a políticas de Estado que cuenten con el respaldo de la dirigencia política y empresarial, de los trabajadores formales e informales, de la sociedad civil y demás organizaciones. El Banco Mundial, como aliado de largo plazo, estará allí para acompañar a los gobiernos que busquen recorrer ese camino de modernización”, plantea.

Bolivia

Entretanto, el gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, en declaraciones a los medios de prensa, señaló que es vital tomar decisiones para la recuperación de la economía y cuidar la salud.

En primera instancia señala que se debe conocer con exactitud el estado del as finanzas de Bolivia, ya que todo boliviano merece conoce qué tenemos y de que no disponemos; también avanzar en un pacto social productivo, y focalizar los esfuerzos hacia sectores más dinámicos; y acudir a los préstamos del exterior sino hubiera dinero en las arcas del Estado.

Espera que la oposición no frene las acciones del Ejecutivo en la decisión de asumir medidas para mejorar la economía y cuidar la salud de los bolivianos, y también para elaborar políticas adecuadas destinadas a la atracción de capital privado tanto nacional como empresarial.

El Diario

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