Mohammed Mostajo desincentiva donación de plasma en artículo científico

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De acuerdo con el Embajador de Ciencia y Tecnología, la precariedad de los sistemas de despiste podrían generar el riesgo de una epidemia de VIH.

El Embajador de Ciencia y Tecnología, Mohammed Mostajo, desincentiva la donación de plasma hiperinmune en el país, señalando que la evidencia del funcionamiento de la terapia es mínima y que los riesgos que trae en países como Bolivia son muy altos, en contracorriente de las campañas de donación que lleva a cabo el Gobierno.

“La evidencia de que la terapia de plasma funciona es mínima y los riesgos son muy altos, particularmente en los países en vías de desarrollo” publicó Mostajo en Facebook, citando un artículo científico escrito junto al investigador Leonardo Ferreira.

De acuerdo con el estudio, titulado “Los tratamientos en base a plasma contra el COVID-19 en países en desarrollo presentan un alto riesgo de propagar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)”, si bien se han obtenido buenos resultados con el tratamiento en base al plasma hiperinmune de personas recuperadas del Coronavirus, en países en desarrollo, con infraestructuras deficientes y regulaciones menos estrictas para las transfusiones, estos tratamientos podrían conllevar el riesgo de contagios de enfermedades transmitidas por la sangre, como el VIH.

“La infraestructura para recolectar y administrar plasma existe. Los riesgos son conocidos y son más bien bajos cuando la infraestructura sanitaria es óptima. Sin embargo, la terapia de plasma no está exenta de peligros, especialmente en países en desarrollo con infraestructuras de salud subóptimas y las regulaciones menos estrictas”.

El artículo señala que se ha demostrado que las transfusiones de sangre representan una fuente importante de infección por VIH en muchos países en desarrollo, esto debido a que es poco probable que la mayoría de los países en desarrollo puedan asegurar el suministro de sangre mediante pruebas universales de VIH, incluso cuando estas se financian y se proporcionan, ya que el acceso a materiales y suministros médicos en el mercado internacional sigue siendo difícil.

El artículo ejemplifica la situación con el caso de Bolivia, donde existe una gran campaña de incentivos a la donación de plasma hiperinmune por parte de personas que se hayan recuperado del Covid-19 y se han presentado casos de personas que pretendían vender su plasma por altas sumas de dinero, a pesar de que esta práctica esta penada por la Ley 1716.

“En Bolivia, por ejemplo, mientras que la ley 1716 prohíbe cualquier tipo de pago por donación de tejidos, los anuncios que solicitan donaciones de plasma pagadas son comunes, incluso en horario estelar de televisión. Algunas regiones tienen listas circulantes de individuos infectados. Las donaciones de plasma se compensan con miles de dólares, varias veces el salario promedio local, y se pueden realizar una vez por semana”, explica el texto de Mostajo y Ferreira.

Asimismo, el estudio indica que en el país se alienta a los pacientes que se recuperan después de una infusión de plasma convaleciente a donar su plasma, cuando no ha fundamentos científicos de que estas personas hayan desarrollado anticuerpos.

“En Bolivia se alienta a los pacientes recuperados después de una infusión de plasma a donar su propio plasma. Además de parecerse a un esquema de tipo piramidal, dicha práctica no tiene un fundamento científico sólido, ya que es muy poco probable que estos pacientes hayan desarrollado anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2. De hecho, incluso entre los individuos que se recuperan del SARS-CoV-2 solos, un tercio tiene títulos de anticuerpos neutralizantes bajos o indetectables”.

Ante esta situación, los autores señalan que es necesario que es necesario fortalecer la capacidad de prueba para las enfermedades transmisibles por sangre para garantizar la seguridad del plasma, de lo contrario se estaría poniendo en riesgo no a personas en particular, sino a comunidades enteras.

“En resumen, la terapia de plasma es prometedora como un tratamiento transitorio de emergencia para pacientes críticos con COVID-19. En escenarios de escasa prueba de patógenos transmitidos por la sangre capacidades, pocas regulaciones aplicadas y desinformación generalizada y estigma de enfermedades, la terapia de plasma convaleciente no regulada bien puede convertirse en una receta para una nueva epidemia de VIH en el mundo en desarrollo”.

Protocolo de obtención

Según el protocolo de obtención y uso de plasma hiperinmune, elaborado por el Ministerio de Salud, los donantes deben cumplir con ciertos requisitos, entre estos, serología negativa para los virus de la Hepatitits B; Hepatitis C y VIH, además de prueba serológica negativa para Sífilis, Chagas, Citomegalovirus o cualquier otra enfermedad transmisible.

Asimismo, advierte que “el éxito de la terapia, puede estar limitado por el hecho de que no todos los pacientes que se recuperan de una enfermedad viral desarrollan anticuerpos neutralizantes. Por lo tanto, el contenido de anticuerpos debe probarse en pacientes convalecientes para seleccionar donantes adecuados”, acota el protocolo.

El plasma hiperinmune no representa una cura definitiva

De acuerdo a médicos consultados por Página Siete, el plasma hiperinmune no representa la cura definitiva de la Covid-19; es un tratamiento coadyuvante de otros; efectivo si es aplicado al inicio de la enfermedad puede ayudar a reducir el tiempo que el paciente estará hospitalizado.

El director del Hospital del Tórax de la ciudad de La Paz, Edgar Pozo, señaló que existe esperanza en el tratamiento pero que no representa la cura definitiva al coronavirus y, sobre todo, no lo es para todas las personas afectadas, porque el éxito del tratamiento depende del momento de su aplicación.

El neumólogo añadio que aún no se cuentan con datos que precisen cuántos tratamientos de este tipo se realizaron en Bolivia y cuántos fueron exitosos.

Los primeros tratamientos con plasma se realizaron a finales de marzo en Estados Unidos y fueron recogidos por el “American Journal of Pathology”.

De acuerdo a los datos de ese primer ensayo, 19 de 25 pacientes mejoraron con el tratamiento y 11 fueron dados de alta del hospital. La terapia, además, no ha producido efectos secundarios adversos. El estudio concluye que el plasma convaleciente es una opción de tratamiento segura para pacientes con enfermedad grave por covid-19.

El plasma hiperinmune se obtiene mediante donación de pacientes que han superado la enfermedad y han desarrollado anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2.

Página Siete