Bolivia se abstuvo ocho veces de condenar la invasión rusa, pero exige a la ONU una comisión de “alto nivel”

El gobierno de Luis Arce asumió una posición ambivalente frente a la invasión rusa a Ucrania y recientemente confirmó esa postura.

No condena la agresión de Rusia, pero exige a las Naciones Unidas que ponga sus mejores oficios para lograr la paz entre ambos países.

Brújula Digital realiza un repaso a la línea de comportamiento el Gobierno que asumió desde el inicio del conflicto y que generó muchas críticas a la diplomacia boliviana.

El 25 de febrero de este año se negó a condenar la invasión rusa como lo hizo la mayoría de los países en la Organización de Estados Americanos (OEA).

El 2 de marzo, en la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas (ONU) no respaldó la resolución que exigió a Rusia que retire sus fuerzas militares de Ucrania.

El 5 de marzo, la representación de Bolivia en la ONU se abstuvo de votar por otra resolución para que se investiguen posibles violaciones a los derechos humanos por parte de Rusia.

El 12 de marzo impidió el ingreso de una pareja de ucranianos que huyeron de su país ante la invasión rusa a la ciudad de Santa Cruz. Después de una lluvia de críticas, la diplomacia boliviana tuvo que hacer gestiones para enmendar la decisión.

El 23 de marzo, también en las Naciones Unidas, se negó a aprobar el pedido de un cese inmediato de hostilidades en Ucrania.

El 26 de marzo, Bolivia también se abstuvo de aprobar en la OEA una resolución que exige a Rusia retirar de inmediato sus tropas, y buscar una salida diplomática al conflicto.

En todo este proceso, el gobierno de Arce fue blanco de críticas por esta posición porque el país históricamente condenó en foros internacionales las agresiones unilaterales como los sufridos por Palestina, Siria o Irak. Además, en la llamada “guerra del Pacífico” fue víctima de una invasión que derivó en la pérdida de territorios y que lo dejaron sin acceso marítimo.

Después de los yerros diplomáticos intentó corregir esa posición y el embajador Diego Pary explicó que Bolivia es un estado “pacifista” y “rechaza toda guerra de agresión o amenaza de agresión” por lo que rechaza “todas las invasiones y acciones unilaterales realizadas por varias potencias a lo largo de la historia” y también dijo que el conflicto no sólo es responsabilidad de Rusia.

El 20 de septiembre, el presidente Luis Arce en la Asamblea General de la ONU abogó por la “paz” y exigió a esa instancia “plantear una activa participación a Naciones Unidas” para que pueda “resolver” el conflicto Rusia-Ucrania y otras.

“Nosotros somos respetuosos de todos los países, pero que (los conflictos) se resuelvan sentándose en una mesa que es el mecanismo que nosotros vemos que se debe imponer para resolver los problemas y las diferencias entre pueblos hermanos. Hoy planteamos a las Naciones Unidas que intervenga en este asunto, de tal manera que se facilite el diálogo entre ambos, cese el fuego y se resuelvan los problemas en esa línea” dijo como parte de su discurso.

El 12 de octubre o ayer, la representación de Bolivia en la ONU se abstuvo condenar las anexiones ilegales que hizo Rusia de territorios de Ucrania después de cuestionados referendos.

La diplomacia de Arce coincidió en todas estas posiciones con las asumidas por China o India, y el canciller Rogelio Mayta lo justificó en los siguientes términos:

“Si revisan la votación, nuestra posición está en consenso con países que representan a la mitad de la población mundial como China y La India, entre otra treintena de países”, explicó ayer.

El expresidente Jorge Tuto Quiroga criticó la posición de Bolivia en el ámbito internacional. “Cuando Rusia invade y anexa parte de Ucrania, debemos condenar al agresor, como repudiamos invasión de Chile que anexó parte de nuestro territorio y nos amputó salida marítima” escribió en su cuenta de Twitter.

Consultado sobre las razones que llevaron a la abstención, Mayta ilustró que dicha resolución no aporta soluciones de fondo ni promueve espacios de diálogo y paz.

“Es una situación muy compleja y en el fondo existe una disputa hegemónica entre grandes potencias en el mundo y lamentablemente la situación no ha hecho sino agravarse y podemos decir que estamos en una situación crítica, es inadmisible que Naciones Unidas no pueda tomar una acción más decidida más categórica para lograr una solución diplomática” matizó.

Como iniciativa propia de la diplomacia boliviana planteó la conformación de una comisión de “alto nivel”, encabezado por Antonio Guterres (secretario de la ONU), de estados garantes reconocidos y aceptados por las partes en conflicto para resolver el conflicto.

Fuente: Pagina Siete

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