El dióxodo de cloro no es para cualquier paciente, advierten un médico y una bioquímica

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Ni la OMS ni el Ministerio de Salud lo aprueban, pero el consumo del químico blanqueador y desinfectante se masifica en Cochabamba, la venta está en una farmacia y el mercado negro.

“¡Ayuda por favor!, mi padre consumió dióxodo de cloro y ahora está vomitando sangre. ¿Qué hago?”, dice un acongojado mensaje de Facebook. Los comentarios que recibió la afligida hija fueron muchos: “Suspenda el tratamiento, es peligroso”, hasta “seguro no ha tomado la dosis adecuada”.

La búsqueda de una cura milagrosa contra el virus de la pandemia está llevando a mucha gente desesperada a promocionar y usar la polémica formulación química: el dióxido de cloro, fórmula que la Organización de la Salud, OMS, califica como peligrosa y que el Ministerio de Salud de Bolivia, a través de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed), advirtió, el 27 de junio pasado, sobre los riesgos que implica su consumo.

Sin embargo, ninguna alerta de organismos oficiales internacionales ni nacionales frenó a la gente en su búsqueda de la cura milagrosa y a la par en redes sociales se multiplican las ofertas a todo precio, concentración y tamaño “garantizando” su efectividad.

El médico Álvaro Torrico que aplica el dióxodo en pacientes particulares y la doctora Teresa Cardozo decana de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas de la Universidad Mayor de San Simón, UMSS, advierten que el químico no es para uso de cualquier paciente, y que el uso sin medida puede ser letal. Por eso recomiendan control estricto.

LA BÚSQUEDA En las puertas de la farmacia La Boliviana, ubicada en la plaza 14 de Septiembre de Cochabamba, las filas superan las tres cuadras en busca de una dosis del químico. También el alcalde de Cochabamba, José María Leyes, pide que el Servicio Departamental de Salud, SEDES, estudie y autorice su consumo. En respuesta, el director del SEDES, Yercin Mamani, dice: “No estamos prohibiendo, pero tampoco podemos recomendar un elemento que científicamente no está demostrado por la vía fisiopatológica como por la vía bioquímica en relación a la carga viral de la enfermedad por coronavirus”.

El representante del Sindicato de Médicos y Ramas Anexas de Cochabamba, SIRMES, Jimmy Montaño, anuncia que iniciarán pruebas y solo después emitirán un pronunciamiento científico.

En tanto, muchos son los testimonios de los resultados de su consumo. El comandante de Tránsito de Cochabamba, Nelson Miranda, revela en un grupo de periodistas: “Creo que este producto no es tan malo como lo pintan. Prueba clara Sellis (Franz, comandante de la Policía de Cochabamba hasta el 30 de junio) y este su servidor. Todo el entorno de Sellis estuvo (contagiado) o dio positivo y él salió negativo”.

Un médico cardiólogo que salió de la enfermedad, pero aún está hospitalizado, refirió que a partir de su caso, su familia toma dióxodo de cloro, lo que los está manteniendo “sanos”.

EL DIÓXODO DE CLORO El dióxido de cloro es una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada. Habitualmente se usa como blanqueador y para descontaminar superficies industriales, ya que se asemeja a la lejía o el cloro.

«Es un desinfectante comercial que en ningún caso debería ingerirse», alerta Teresa Cardozo, decana de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas de la UMSS.

El Clorito de Sodio o Dióxido de Cloro, producto denominado como ‘Solución Mineral Milagrosa’, no corresponde a un medicamento y no cuenta con registro sanitario otorgado por AGEMED que respalde su seguridad, calidad y eficacia para sanar el COVID-19. Por lo tanto su elaboración, importación, distribución, comercialización y uso en nuestro territorio es ilegal.

Cardozo respalda la posición de la AGEMED que explicó que tanto el clorito de sodio como el dióxido de cloro son productos químicos utilizados como ingredientes activos para desinfectantes y otros usos industriales, y que no existe evidencia científica que respalde su uso contra la COVID-19 u otras enfermedades que se publicitan de forma “engañosa” a través de redes sociales u otros medios de comunicación.

“Su uso pone en grave riesgo la salud de la población que lo consume o pretende hacerlo”, advirtió.

VENTA Raquel Zárate está con muchos frascos en la calle Oquendo y Heroínas. “Es una presentación de 250 mililitros que cuesta a 150 bolivianos. El producto se hace en Cochabamba. Un ingeniero químico se encarga de asegurarse de que el clorito de sodio esté al 28% y el ácido clorhídrico al 4%, tal como lo indica el científico alemán Andreas Kalcker, el propulsor de esta cura. Además trabaja con nosotros un médico y una nutricionista”.

En este lugar estoy haciendo entregas, pero quiero decir que nosotros no solo les damos el producto, sino hacemos seguimiento a todos los pacientes. Si es con síntomas les hago control y cuando escapa de mis manos derivo a la nutricionista y a la doctora.
Admite que la producción del dióxodo de cloro no está permitido y que toda elaboración debería estar respaldada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés), pero que hay que saber diferenciar entre lo que se vende sin respaldo. “Nosotros mismos hemos encontrado mezclas que no tenía ni el 1% de la concentración necesaria. Eran estafas, eso puede causar daño”.

MÉDICO El médico Álvaro Torrico trabaja en el hospital público Solomon Klein, pero no aplica en el centro médico porque se rige bajo los lineamientos del Ministerio de Salud y el SEDES, que restringen su uso.

Atiende a personas particulares. Es médico cirujano con especialidad en imagenología, docente, con maestrías en atención ginecológica, pediátrica, manejo de terapia intensiva y paciente accidentado.

“El dióxodo de cloro no es para cualquier paciente. Existen tres niveles que se tienen para el virus: El primero en pacientes ligeramente sintomáticos; en el segundo, sintomáticos respiratorios sin gravedad de tener un oxiómetro de menos de 93 y los grupos 2B que tienen 93 hacia abajo y deben ser internados. Aclaro que no manejo pacientes de este grupo porque se necesita oxígeno y equipos”.

Aclara que el tratamiento debe ir de la mano de un médico que al ver a un paciente debe considerar varios temas: el peso, la altura, la edad. “No es tomar por tomar. Mucha gente piensa que si toma el dióxodo estará sano y no es así. Hay que valorar la calcificación de los huesos, el uso de magnesio, si utiliza o no vitamina C, zinc. Ahí estoy de acuerdo con el Ministerio de Salud, es que si no se está consumiendo de forma adecuada se están produciéndose un daño mayor”.

Insiste en valorar riesgos y medicar en pacientes que sí lo necesiten y que su cuerpo pueda tolerar. “En otros no podemos. Lamentablemente la gente no entiende”.

“Al ser un metal permite una oxigenación. Hace que el glóbulo rojo logre captar mayor oxígeno y liberar el dióxodo de carbono con una facilidad mucho más amplia”.

BIOQUÍMICA La decana de Bioquímica, Teresa Cardozo, participó el 6 de julio en el conversatorio “polémica del dióxodo de cloro, entre el colapso hospitalario y limitaciones de la medicina convencional versus el aislamiento familiar y tratamiento con medicina tradicional” organizado por el Movimiento Ciudadanano Cochabamba.

Expresó su rechazo al consumo de productos no probados científicamente. “No podemos improvisar porque podríamos causar problemas con la automedicación. Consumir productos que no tienen protocolo de seguridad es altamente riesgoso. Pero la gente no entiende y si finalmente va a consumir hay que recomendar que lo haga en concentraciones recomendadas. Si se pasa 0.8 milígramos por litro hasta puede ser letal”.

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