Médicos: Plasma no es cura definitiva para Covid y su donación deber ser voluntaria y gratuita

En estos casi 100 días de la presencia de la pandemia del coronavirus en Bolivia, con 16.929 casos hasta ayer, aparece una nueva esperanza en el tratamiento del virus: el plasma hiperinmune, que se está aplicando en diferentes lugares del mundo. Los medios de comunicación y las redes sociales estallan en campañas que buscan motivar a los donantes potenciales (los que vencieron a la enfermedad) a donar su plasma hiperinmune, esto a cambio de incentivos, sobre todo materiales, y remarcándoles que pueden salvar al menos tres vidas.

Sin embargo, de acuerdo a médicos, el plasma hiperinmune no representa la cura definitiva de la Covid-19; es un tratamiento coadyuvante de otros; efectivo si es aplicado al inicio de la enfermedad puede ayudar a reducir el tiempo que el paciente estará hospitalizado. Mientras que los conocedores de la normativa boliviana remarcan que la donación del plasma debe ser voluntaria y gratuita, tal como lo establecen las leyes de donación de órganos y sangre en Bolivia (el plasma es un componente de la sangre) y la Constitución Política del Estado.

El director del Hospital del Tórax de la ciudad de La Paz, Edgar Pozo, se muestra esperanzado con esta nueva alternativa médica debido a los comentarios alentadores que escuchó de sus colegas; sin embargo, señala que no representa la cura definitiva al coronavirus y, sobre todo, no lo es para todas las personas afectadas, porque el éxito del tratamiento depende del momento de su aplicación.

El neumólogo añade que aún no se cuentan con datos que precisen cuántos tratamientos de este tipo se realizaron en Bolivia y cuántos fueron exitosos.
La Presidenta se hizo donadora voluntaria de sangre, ayer.

“Por lo menos los primeros casos, no sé si tendrá una cantidad apreciable, porque aún no se tiene estadísticas totales, las expresiones de los médicos que están con estos tratamientos son altamente positivas; pero lo que se recomienda es usar el plasma hiperinmune en procesos iniciales de la enfermedad o en periodos intermedios”, dice Pozo.

“Cuanto más avanzada está la enfermedad el efecto del plasma es retardado, o, a lo mejor, tiene efectos muy débiles como para hacer recuperar al paciente. En medicina dos más dos no es cuatro. Hay protocolos (tratamientos) que tienen mejores efectos en unos pacientes que en otros”, precisa.

El director del Programa Nacional de Sangre, Ignacio Alurralde, remarca que la entidad que dirige maneja los tratamientos de plasma hiperinmune en Bolivia desde los años 60 del siglo pasado, bajo estrictos estándares internacionales, para la cura de enfermedades como la fiebre hemorrágica de San Joaquín, el arenavirus y otros.

En ese contexto, coincide con Pozo: se trata de una alternativa médica complementaria pero no puede ser aplicada en cualquier momento. Alurralde destaca que el tratamiento requiere un estricto seguimiento clínico realizado por especialistas.

En el caso del coronavirus, sostiene que el tratamiento puede reducir el tiempo de estadía del paciente en el hospital, pero que no cura la enfermedad por sí solo.

“No podemos hablar de cura desde el momento en que sabemos cómo actúa el plasma en el cuerpo del receptor: se le está introduciendo anticuerpos para bloquear al virus y frenar la destrucción del pulmón. El plasma puede frenar al Covid y reducir su estadía en el cuerpo, pero eso no implica que esté destruido, se tiene que complementar con otros tratamientos, que no van mal con el plasma”, explica.

Alerta que se debe guardar mucha precaución porque el plasma puede provocar efectos adversos en el paciente. “No se puede aplicar el plasma hiperinmune a cualquier caso Covid como primera alternativa, se tiene que hacer los análisis, porque el paciente puede salir con otro tratamiento”, insiste.
En el Palacio de Gobierno se reconoció a los primeros donantes de plasma, ayer.

Donación voluntaria y gratuita

Pero en medio de la desesperación en la que se encuentra prácticamente toda la humanidad en la búsqueda de una cura para la pandemia – que hasta el momento y enfermó a más de 7,5 millones de personas y cegó la vida de más de 400 mil- en Bolivia, como en otros países, esta nueva alternativa está generando una alta expectativa, que lleva a todos a mirar hacia las personas que lograron vencer al coronavirus porque son las poseedoras del plasma hiperinmune.

Y en los últimos días, después de que se conocieran casos en sentido de que personas que sanaron de la enfermedad estarían ofertado su plasma por dinero, se desató una ola de pedidos e incluso de campañas promovidas por empresas, instituciones y personas particulares para que los sobrevivientes al coronavirus donen ese preciado elemento de su sangre a cambio de “incentivos” materiales, que van desde ingresos a universidades, hasta vales de supermercados.

El Director del Programa Nacional de Sangre no está en contra de esa cruzada de la sociedad civil por convencer a los que vencieron al Covid a ser solidarios con los que ahora están en la lucha, pero recuerda que la donación de plasma en Bolivia, al igual que la de órganos, como riñones, corazón u otros, es voluntaria y sobre todo altruista; es decir, que los donantes no tienen que ser presionados o inducidos a tomar esa desición por ningún motivo. A esto se suma que tampoco pueden recibir ningún tipo de retribución a cambio.

“No podemos presionar a los que sanaron para que sean donantes y no puede haber compra ni venta de plasma; la donación es voluntaria y altruista, ese es su principio filosófico”, dice Alurralde al remarcar que la donación de plasma está reglamentada en Bolivia y se encuentra amparada en la Ley de la Medicina Transfucional y Bancos de Sangre de 1996.

El Artículo 18 de esta norma establece que “queda terminantemente prohibida la remuneración o comercialización de sangre humana y sus componentes”. Mientras que el Artículo 25 indica que “el receptor de sangre no podrá ser pasible de cobro alguno por la sangre transfundida excepto el costo de los insumos, gastos operativos y honorarios profesionales sólo cuando corresponda”.

La infracción de estos artículos es considerado un delito contra la salud pública, tipificado en el artículo 216 del Código Penal, que pena hasta con 10 años de cárcel a los infractores.

Ni en pandemia contra la dignidad humana

El abogado Santiago Humerez añade que no se puede presionar o trata de inducir a las personas que vencieron el coronavirus a donar su plasma porque eso implicar ir en contra del artículo 43 de la Constitución Política del Estado, que no puede ser infringuido ni siquiera en este momento de crisis sanitaria que viven Bolivia y el mundo.

Este apartado de la Carta Magna indica que las donaciones de tejidos, células y órganos deben ser guiadas bajo los principios de gratuidad, solidaridad y humanidad. “La ley regulará las donaciones o trasplantes de células, tejidos u órganos bajo los principios de humanidad, solidaridad, oportunidad, gratuidad y eficiencia”, indica.

“Al imponer la donación del plasma se va contra el primer principio constitucional de la donación, que debe ser voluntaria, lo que se exige actuar bajo la humanidad y la solidaridad. Eso es lo principal, porque además existe el principio universal de la digindad humana, que no puede ser rebasado. Hay una situación de excepción en Bolivia y el mundo, pero debe entenderse que el derecho ha ido avanzando relevando más la condición humana”, dice.

Sin embargo, considera que en este momento se puede aplicar ciertos “incetivos” para promover en los sobrevivientes de la Covid-19 el acto de donación, poniendo siempre en primer lugar la solidaridad. En ese contexto asesoró a la diputada Shirley Franco en el diseño de una ley corta que propone una compensación laboral (días de asueto) y descuentos en las tarifas de los servicios básicos a los donantes de plasma.

¿Asintomáticos? Depende de sus anticuerpos

El abogado Santiago Humerez considera que no sólo las personas que fueron internadas por la pandemia y recibieron un tratamiento pueden ser donantes, sino también los pacientes asintomáticos, que según los estudios que hasta ahora se conocen, pueden llegar a ser hasta el 80% de la población, que pasó por la enfermedad sin sentir en, algunos casos, ningún síntoma.

El director del Programa Nacional de Sangre, Ignacio Alurralde, responde que no todos pueden ser donantes de plasma hiperinmune. En el caso de los recuperados del virus, tienen que ser mayores de 18 años, con preferencia varones y no tener enfermedades de base u otras afecciones (hepatitis, chagas, entre otros); pero, lo más importante- remarca- es que se tiene que verificar que el virus no haya dejado ninguna secuela en la persona.

“Se tiene que seleccionar bien al donante, siguiendo exámenes estrictos, primero para confirmar que ya venció al Covid y, segundo, para descartar que la enfermedad no le haya dejado una secuela”, dice.

Respecto a los asintómaticos, señala que todo depende del nivel de anticuerpos que hubiesen desarrollado contra la pandemia. “Se tiene que medir la cantidad de anticuerpos que tiene y si no son suficiente para transfundir al receptor no puede ser donador. Hay algunos que pasaron la pandemia como un resfrío y no se los pueden comparar con los que vencieron una infección pulmonar y que sí tienen anticuerpos altos que pueden compartir”, remarca.

El exdirector de Servicio Departamental de La Paz, René Sahonero, vio cómo en La Paz, en el hospital Covid La Portada, se aplicó hace unas semanas por primera vez el tratamiento de plasma hiperinmune con resultados positivos. Los donantes fueron voluntarios y no recibieron ningún tipo de retribución. Expresa con satisfacción que de manera inmediata, apenas fueron ubicados, tres personas se presentaron.

“En La Paz se dieron las tres primeras donaciones voluntarias de plasma y se aplicó el primer tratamiento, que fue exitoso”, recuerda.

Ayer ,en la plaza Murillo, se celebró el Día Internacional Mundial del Donante de Sangre, que se conmemora mañana, y en un acto se reconoció a estos primeros héroes. Uno de ellos, desde que sanó de la Covid-19, ya otorgó dos veces el plasma hiperinmune porque contaba con todas las condiciones de salud para hacerlo… así regaló esperanza de vida a otras víctimas de la pandemia. Además lo hizo de manera voluntaria y gratuita, como es la donación de órganos: un gesto de amor voluntario que no tiene precio.

En la oportunidad el gobierno lanzó la campaña para la donación de plasma hiperinmune. La Presidenta Jeanine Añez se hizo donante de sangre y expresó su deseo porque las personas que vencieron a la Covid-19 puedan sumarse a la cruzada pero de manera gratuita.

“Ojalá pudieran (donar) todas las personas que salieron vencedoras. Si el plasma es ahora una esperanza de vida, yo les pido que no lo comercialicen”, declaró la Jefa de Estado.

Horas más tarde, el embajador de Ciencia y Tecnología, Mohammed Mostajo. alertó que la evidencia de que el tratamiento funcione es mínima, en contrapartida con los riesgos que contempla, sobre todo en los países en desarrollo. Anunció la presentación de un estudio que demuestra porque es irresponsable recomendar la terapia.

Desde ingresos a la U hasta vales de supermercado

Bolivia, como muchos de los países del mundo, se aferra desenfrenadamente a toda esperanza de cura que pueda surgir para la Covid-19. “En el mundo entero se vive una especie de desesperación por aferrarse a la vida con cualquier posibilidad de tratamiento”, comenta el director del Hospital del Tórax de la ciudad de La Paz, Edgar Pozo.

En ese contexto, desde hace una semana se comenzó a conocer que los tratamientos con plasma hiperinmune de los pacientes que vencieron a la enfermedad dan resultado alentadores con los que están luchando contra el virus, personas particulares, empresas y otras entidades se lanzaron a conovar a los donantes potenciales.

Pero junto a sus pedidos, cargados de mensajes de sensibilización, lanzan una serie de “incentivos”, que van desde el ingreso a la universidad sin examen de admisión, hasta vales de supermercados por 500 bolivianos.

Mientras una empresa telefónica expresó su predisposición a no cobrar hasta por seis meses servicios a los donantes, otras compañías prometen entregar lotes de productos hasta por dos meses.

Pero las iniciativas no salen sólo de las empresas. En Santa Cruz, un línea de micreros ofreció transportar gratuitamente a los donantes hasta fin de año; mientras que la propietaria de un hostal, puso a disposición de éstos sus habitaciones, si es que llegan a la ciudad de otras regiones.

Los clubes deportivos no se quedan atrás y ofrecen acciones gratuitas para quienes respondan positivamente a los pedidos de donación.

“Son iniciativas de la sociedad civil impulsadas por la crisis sanitaria que vivimos y que se está extendiendo a la económica y a lo social. No esta de acuerdo con la filosofía de la donación voluntaria, pero no se puede frenar y causa admiración el que existan personas que se preocupen por los demás”, comenta el director del Programa Nacional de Sangre, Ignacio Alurralde.

Alurralde considera que todos estos ofrecimientos no serían necesarios sino existieran algunas personas que en las actuales circunstancias optaron por comercializar su plasma hiperinmune.

“Esta preocupación (donar) debería salir de cada uno al ver a sus semejantes sucumbir ante el coronavirus y extender el brazo, sin ningún incentivo. Estamos en una guerra en la que no podemos hacernos los papistas, necesitamos de todo para salvar vidas”, añade.

Pagina Siete

Los comentarios están cerrados.