YPFB pierde $us 60 MM por la planta de GNL, que opera al 10%

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La estatal petrolera YPFB pierde por año alrededor de 60 millones de dólares por la operación de la planta de licuefacción de gas natural (GNL), según los cálculos que hizo la consultora Gas Energy Latin America (GELA). A la fecha, la infraestructura opera en promedio al 10% de su capacidad instalada.

El director de GELA y exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos afirmó que el proyecto del GNL fue concebido por el MAS y la estatal YPFB con la idea de dar gas natural a poblaciones alejadas de los ductos.

“Pero con los precios tan bajos del gas para los domicilios (de entre ocho y 20 bolivianos por mes), si el proyecto hubiera funcionado a su cabalidad YPFB jamás hubiera recuperado el capital invertido, pero además no hubiera cubierto ni los costos operativos. Se estima que las pérdidas para YPFB son de alrededor de 60 millones de dólares anuales por operar este servicio”, según calculó GELA.

Las pérdidas tienen que ver con los recursos que se destinan para el proceso de licuefacción, regasificación y la contratación de cisternas especiales, que son los criogénicos para transportar el GNL.

Según Ríos, lo peor es que ahora la planta opera al 10% de su capacidad, que es variable y que en alguna ocasión llega al 30%, de acuerdo a la demanda de los camiones cisternas.

“Es el resultado de una inversión sin previsión ni estudios y que sin duda fue un proyecto político que sólo buscaba votos y propaganda y no así la sostenibilidad de YPFB”, criticó.

Mencionó que el proyecto original consistía en una planta de licuefacción de 10 millones de pies cúbicos día (MMpcd) y 33 estaciones de regasificación en poblaciones alejadas de Bolivia.

La planta de GNL está instalada al frente de la planta de separadora de líquidos de Río Grande, en Santa Cruz. La inversión aproximada que se destinó alcanza a 230 millones de dólares.

El monto no incluye las redes de gas construidas en diferentes ciudades, que, según GELA, demandó entre 10 y 15 millones de dólares adicionales, es decir que el proyecto total costó cerca a 250 millones de dólares.

En criterio de Ríos, YPFB debe hacer los estudios correspondientes para ver qué se hace con toda la infraestructura, “que es otro elefante blanco de herencia que deja al país el gobierno del MAS”.

El experto Hugo del Granado afirmó que la planta de GNL, puesta en marcha en febrero de 2016, es una infraestructura sobredimensionada y por eso funciona de manera intermitente, es decir que un mes produce y al otro baja al mínimo de su capacidad, un promedio del 4%.

Para Del Granado, el bajo consumo del GNL en las poblaciones es porque recién se comienza a desarrollar el mercado, por lo tanto no se logra acomodar las 210 toneladas métricas por día que iba a producir la factoría.

Por lo tanto, el stock almacenado en las estaciones de regasificación alcanza un buen tiempo para abastecer a las localidades.

Dijo que como solución el anterior gobierno estaba en gestiones con mercados internacionales, como Perú, donde se quiso llevar el GNL, para ello incluso YPFB se presentó a una licitación. Si bien fue seleccionado, el vecino país decidió postergar la propuesta hasta septiembre de este año.

“Este mercado es económicamente inviable por la distancia con el sur peruano. La planta no genera ingresos, el gas que se vende cuesta al mismo precio que se cobra en cualquier otro punto del país, es decir que YPFB paga el costo de licuefacción, de transporte y de regasificación. Este negocio se lo hizo con la idea equivocada que se iba a expandirse el mercado interno del gas”, dijo.

Para el analista, una de las posibles soluciones para generar mayor demanda del GNL es sustituir el diésel en el sector agrícola, que usa combustible importado y subvencionado.

“Hay que sustituir el diésel en el sector agrícola y en el transporte pesado, hay que buscar mercado para el GNL porque se tiene la planta montada, pero parada, funciona en otros países y el Gobierno tiene que ver cómo ayuda para que se use el combustible”, sugirió.

La falta de información, inversión y empresas son las causantes

La falta de información sobre dónde hacer el trámite, la inversión y una empresa instaladora para acceder al servicio de gas natural licuado, producido por la planta de GNL, son las causantes de que la demanda sea mínima.

De acuerdo con la declaración de los alcaldes de Copacabana, Coroico y otras autoridades regionales, el servicio del gas en el sector domiciliario tiene un alcance de más del 95%, pero no así en los comercios.

Es el caso de los restaurantes, hoteles y hospitales, que son los mayores consumidores, que no saben cómo beneficiarse del servicio debido a que en el lugar que residen no hay una empresa que instale ni se tiene una gerencia regional de YPFB para hacer el trámite.

“En Coroico el consumo domiciliario está por encima del 96%, el problema es que no se llega a los comercios que quieren acceder, porque el hecho de ir a consultar a las ciudades capitales es un desincentivo, porque deben pagar precios altos por una instalación”, afirmó el alcalde de esa ciudad, Richar Escóbar.

Similar opinión mencionó otra autoridad regional del oriente, quien indicó que hay requerimientos de las industrias, termoelétricas, pero éstas tienen que hacer adecuaciones en sus maquinarias y todo eso es un proceso que requiere tiempo e inversión, por lo que muchos se desaniman.

Pagina Siete.