Alcaldía rompió el contrato con Tersa luego de 16 años de trabajo

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La empresa de Tratamiento Especializado de Residuos Sólidos y Servicios Ambientales (Tersa S.A.) suscribió un contrato con el gobierno municipal en 2004 para la administración del relleno sanitario de Alpacoma. Fue durante la primera gestión del exalcalde Juan Del Granado. El año pasado, el actual burgomaestre de La Paz, Luis Revilla, rompió el contrato después del deslizamiento de basura de enero y el derrame de lixiviados de julio pasado.

En septiembre del año pasado, la comuna dejó sin efecto el contrato con la empresa Tersa porque las multas sobrepasan el 20% de la facturación mensual por tres meses discontinuos. Este monto asciende a 1,7 millones de bolivianos.

La reacción de la firma fue casi inmediata. El representante legal de la compañía, José Luis Mariscal, advirtió mediante una carta al alcalde Revilla que dos estanques del relleno sanitario de Alpacoma corren “serio riesgo” de colapsar y deslindó su responsabilidad.

“Hemos tomado conocimiento por los trabajadores que existe un serio riesgo de que los estanques denominados EG-5 y EG-7 del relleno sanitario de Alpacoma pudieran colapsar en los próximos días”, detalla la nota.

Luis Revilla calificó como “cínica” la carta. “Después del deslizamiento del 15 de enero, la empresa Tersa no ha rehabilitado la planta de tratamiento de lixiviados en más de siete meses y ahora pretenden echar la culpa al gobierno municipal de lo que ellos no han hecho”, sostuvo.

“Me parece mucho cinismo –añadió el burgomaestre- de una empresa que ha hecho mal las cosas y que no responde a resolver los problemas del relleno y de paso pretende lavarse las manos”.

El gerente de la compañía, Vladimir Gutiérrez, presentó una querella contra la autoridad edil. “Nos hemos visto obligados a presentar una denuncia penal contra el alcalde por los delitos de incumplimiento de deberes, allanamiento y atentados contra la libertad de trabajo”, dijo el ejecutivo.

Gutiérrez fue sometido a una audiencia cautelar hace algunos meses y luego fue enviado de forma preventiva a la cárcel de San Pedro por el caso del deslizamiento de basura del relleno sanitario de Alpacoma, que ocurrió en enero. El proceso fue iniciado por el alcalde de Achocalla, Dámaso Ninaja.

La justicia determinó que sólo se incumplió una cláusula del contrato –que según la Alcaldía ya no estaba vigente- que obligaba a la comuna a notificar esta determinación cinco días antes. Esta observación fue subsanada en octubre pasado cuando el gobierno municipal asumió las riendas de la administración.

Punto de vista
Cecilia Jauregui Experta y gerente de Innovaplast

“La gente comenzó a tomar conciencia”

Después del deslizamiento del relleno sanitario de Alpacoma, la gente tuvo mucha más conciencia medioambiental. Las empresas grandes comenzaron a buscarnos para trabajar juntos, no sólo (comprando las bolsas biodegradables) para sus productos finales, sino para su consumo interno. Antes trabajábamos con seis toneladas de plásticos, ahora es con 10 toneladas.

Luego del deslizamiento, la gente comenzó a tomar conciencia de que el relleno sanitario está colapsando, que su tiempo de vida útil está agotándose sin vuelta atrás y que tenemos gran responsabilidad porque generamos demasiada basura. Se dio cuenta de que los desechos se pueden reducir mediante prácticas amigables con el medio ambiente. Se pueden reciclar diversos materiales no sólo plásticos, sino el papel y el vidrio. Es necesario aclarar que después del deslizamiento la Alcaldía comenzó a instalar más islas verdes, donde la gente puede dejar los materiales para el reciclaje. Ese fue un punto a favor. Ahora la gente llama más a la empresa y nos pregunta dónde pueden llevar las botellas PET.

Nueva planta de lixiviados operará desde esta semana

El Gobierno Autónomo Municipal de La Paz concluyó la construcción de la nueva planta de lixiviados en el relleno sanitario de Alpacoma. Con esta obra se demorará seis meses en eliminar los líquidos almacenados de Alpacoma y los que emanan del nuevo relleno de Sak’a Churu. Esta infraestructura comenzará a operar la siguiente semana.

“Estamos calibrando y regulando para que (la planta) comience a operar desde la siguiente semana. Con ella iniciaremos el tratamiento de lixiviados almacenados”, declaró el director del Sistema de Regulación Municipal (Siremu), Rubén Ledezma.

En octubre pasado, el alcalde Luis Revilla anunció que la construcción de la planta demandará un millón de dólares. “Es cara, pero es la que se necesita”, afirmó en esa oportunidad el burgomaestre.

La anterior planta fue destruida el 15 de enero del año pasado en el deslizamiento del relleno sanitario de Alpacoma. La empresa Tersa, exadministradora del relleno, tenía que construir esta infraestructura, pero hasta el día de su salida –a inicios de septiembre- no avanzó en el proyecto.

La actual planta se encuentra en proceso de calibrado y tendrá la capacidad de procesar entre 120 y 150 metros cúbicos de lixiviados diarios.

“Con esa capacidad se podrá eliminar los lixiviados en aproximadamente medio año, (esto ocurre) porque todos los días se generan entre 130 a 150 metros cúbicos tanto de Alpacoma -porque aún tiene residuos- y Sak’a Churu”, añadió.

La captación de los lixiviados es realizada a través de tres tipos de drenaje: profundo, semi superficial y superficial.

Ledezma indicó que llevan adelante la construcción de galerías filtrantes y estos residuos se acopian en estanques para luego pasar a la planta de tratamiento.

Además, las obras de emergencia contemplan la construcción del embovedado para la quebrada de Alpacoma, la construcción de una cuña que se establecerá encima, el sistema de drenaje pluvial, de lixiviados y la impermeabilización para evitar que las lluvias causen más humedad en el sector.

“Cuando nos hicimos cargo fuimos a resolver muchos problemas, los controlamos y manejamos. Después de las lluvias terminaremos de diseñar los proyectos que se deben ejecutar en los siguientes 15 años. No estamos haciendo un proyecto pequeño, debemos planificar. Por eso a mediados de año se contratará a la empresa que se haga cargo de cierre del relleno”, declaró el funcionario edil.

Sostuvo que aún se lleva adelante la auditoría para determinar cuáles fueron las causas del deslizamiento de enero pasado.

“Se produjo por diferentes factores. Justamente se realiza una auditoría, pero en este año trabajamos en cambiar muchos elementos”, afirmó Ledezma.

Pagina Siete.