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Menos bosques y más vacas: plan del Gobierno para el quinquenio

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Las nuevas promesas del Gobierno para el sector ganadero –según el Plan de Desarrollo Económico Social (PDES 2021-2025)– son pasar de 10,1 a 18,3 millones de cabezas de ganado; incrementar la producción de carne de 276,4 a 338,6 millones de toneladas (t); generar un excedente para exportación de 14.000 a 30.000 t, además de crear una industria procesadora de carne.

Todas estas medidas serán proporcionales a los impactos ecológicos de la actividad agropecuaria sobre los bosques. Sin embargo, a la fecha, el sector empresarial ganadero está exento de aplicar cláusulas ambientales, invertir en reparación de pasivos e incluso realizar estudios de impacto.

Mucho peor, sin poner atención a los problemas ambientales, los ganaderos y el Gobierno vienen expresando su intención de abrir otros mercados y suenan países como Rusia, Japón, Irán, Corea del Sur, Colombia y otros del continente europeo.

Las alertas internacionales sobre los impactos del mercado cárnico ya empiezan a sonar: en Brasil el Gobierno emite fuertes multas a frigoríficos que adquieran ganado proveniente de haciendas denunciadas por deforestación ilegal; de la misma manera, la Comisión Europea ha propuesto una nueva regulación para prohibir las importaciones de carne que contribuyan a la deforestación y la expansión de la frontera agropecuaria.

Estas mismas cláusulas pueden aplicarse a la carne boliviana que provenga de zonas que han sufrido incendios, deforestación o que sean áreas no aptas para la ganadería, como son las áreas protegidas o la franja amazónica.

Carne asada

Los datos de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) y del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) confirman que la deforestación así como los incendios forestales de los últimos tres años están directamente asociados al avance de la frontera agropecuaria: el 88 % de los desmontes autorizados la última década ha sido en Santa Cruz (1.516.329 ha) y la propiedad privada taló el 75 % de sus predios (1.128.340 ha).

Estudios como el de Müller ya en 2014 estimaban que el 60 % de la deforestación en Bolivia era causada por la ganadería. Tomando en cuenta la exportación de carne a China, se puede proyectar una destrucción adicional de unas 100 mil hectáreas de bosque por cada 10.000 toneladas de carne exportada.

Las quemas para expandir ganado históricamente han generado entre el 45 % y 65 % de los focos de calor a nivel nacional, después está la agricultura con el 10 % al 15%. Según datos de la ABT y la Fundación Solón, en el periodo 2015-2020 se han registrado un total de 1.474.440 focos de calor con una media anual de 245.740, pero en la gestión 2019-2020 se registraron los picos más altos: 383.039 y 308.941 focos de calor, respectivamente.

Los incendios –que afectan casi en su totalidad a los ecosistemas de la Amazonia, el Bosque Seco Chiquitano, el Cerrado, el Pantanal y el Chaco– sumaron entre 2019 y 2020 9.037.605 ha. En 2020, Santa Cruz (51%) y Beni (41%) incendiaron 3,4 millones de hectáreas y el 71 % de estas quemas fueron en propiedades privadas.

El informe de la ABT sostiene que en 2020 se abrieron 1.542 procesos administrativos para sanciones: 962 por quemas ilegales y 199 por desmontes ilegales, encabezados por Santa Cruz con 671 procesos administrativos y en Beni, 305. Además, la ABT habría iniciado 50 procesos penales, la mayoría en Santa Cruz (38).

En 2021, según un reporte preliminar sobre incendios del INRA, hasta el 14 de agosto, se estableció que el 48,22 % (108.547 ha) de la superficie quemada correspondía a la propiedad empresarial (42 predios). En otras palabras, los llamados empresarios habrían quemado casi la mitad de sus propiedades.

¿Cuánto más se puede extender la huella de la deforestación y los incendios? La meta del PDES sin duda presionará más hacia la consolidación de la frontera agropecuaria y la crisis de pasturas en las tierras bajas de Bolivia.

Según el Censo agropecuario de 2013, a nivel nacional para la ganadería se destinaban 13.170.736 ha, los pastos naturales se concentraban en Beni, con 5.546.618 ha, y Santa Cruz tenía la mayor extensión de pastos cultivados, con 1.807.249 ha.

De acuerdo a los actuales Planes de Uso del Suelo (PLUS) de Santa Cruz y Beni, la categoría de uso ganadero en sus variantes agropecuarias y agrosilvopastoriles otorgarían a la actividad 30.597.578 ha: Santa Cruz con 20.624.598 ha para ganadería intensiva, agrosilvopastoril, agroganadero con riego y ganadero-forestal; Beni con 9.972.976 ha para uso agropecuario y agrosilvopastoril. Esta cantidad del territorio nacional está comprometida ambientalmente a sufrir los impactos de la frontera agropecuaria.

Las vaquitas son cruceñas

En el negocio de la exportación de carne a China hay tres verdades absolutas: los ganaderos que exportan son los cruceños más competitivos a nivel de inversión (menos del 1 % de todos los productores de ese departamento), son los que poseen más cabezas de ganado (alrededor de 3.500 cabezas por propietario), y poseen predios que avanzan sobre los ecosistemas como el Bosque Seco Chiquitano, el Pantanal, el Cerrado y el Chaco, precisamente las áreas afectadas por deforestación e incendios.

Santa Cruz concentra 4,5 millones de cabezas de ganado (44,34%) y Beni 3,0 millones (30,10%), lo que representa el 74,44 % del total nacional: 10.142.681 cabezas de ganado, según el INE, 2020.

Lo que llama poderosamente la atención es que el hato bovino cruceño tuvo un inverosímil crecimiento durante la última década, con una tasa de crecimiento de casi el 6% entre 2019 a 2020, algo no visto al menos en los últimos 50 años.

Estos datos indican que, de mantenerse estables estos indicadores de crecimiento, en 2025 entre Santa Cruz (5.306.597) y Beni (3.389.005) llegarían a tener poco más de 8,7 millones de cabezas de ganado. Aun con este récord de crecimiento, no hay ninguna relación con la meta del gobierno de 18,3 millones de cabezas de ganado en los siguientes cuatro años.

Por otra parte, está el sistema de propiedad de ganado, que tiene una alta tendencia a la concentración: en Santa Cruz, los productores ganaderos grandes y medianos representan el 10,44%, pero concentran el 68,53 % del hato departamental (2.923.662 reses), mientras que los ganaderos llamados “familiares y pequeños” representan el 89,56 % y apenas poseen el 31,47 % del hato (1.342.586).

De las 15 provincias que tiene Santa Cruz, las que ocupan la región chiquitana son las que tienen mayor cantidad de productores ganaderos, llegando a ser 14.494, casi la mitad del total de productores del departamento y, por tanto, poseedores de más de la mitad del hato ganadero departamental (2.224.427 cabezas de ganado).

A nivel asociativo, el hato cruceño está concentrado en 12 asociaciones ganaderas afiliadas a la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), con más de 100 mil cabezas de ganado cada una. Pero tan sólo dos asociaciones de la ecorregión chiquitana concentran casi un millón de bovinos, lo que demuestra una excesiva carga animal para al menos cuatro provincias cruceñas: Ñuflo de Chávez, San Ignacio de Velasco, Chiquitos y Cordillera.

Cuento chino de la exportación

De la misma manera que hay una alta concentración de ganado en Santa Cruz, este departamento ocupa el primer lugar en producción de carne. En 2020 se faenaron 712.862 bovinos y se produjeron 143.411 mil toneladas de carne, lo que representa más del 50% del total de la carne producida a nivel nacional (276.448 mil t). El faenado y producción de carne de Beni representan apenas entre el 17 % y 18 % de toda la producción cruceña, es decir que no hay competencia para este departamento.

En ese sentido, Santa Cruz es el único departamento que se está beneficiando de la exportación (16.100 toneladas en 2021) porque es el que genera el excedente cárnico para exportación. De los más de 30.000 productores ganaderos cruceños, apenas 41 lograron cumplir los requisitos de exportación hasta 2020, además de uno con base en Beni.

Los tres mataderos y frigoríficos con autorización para procesar y exportar carne son las empresas cruceñas Matadero Frigorífico Santa Cruz (Frigor SA) y Frigorífico del Oriente SA (Fridosa), patrimonio de familias ganaderas, y la tercera es la transnacional paraguaya-brasileña Frigorífico Concepción (BFC). Según los datos de capacidad instalada, estos tres frigoríficos podrían faenar 1.150 reses por turno al día.

Actualmente, Bolivia exporta carne bovina a Perú, Ecuador, República del Congo, Hong Kong, Vietnam y China. Desde 2019, China ha consumido el 85 % de toda la carne exportada, haciendo un total de 28.964 t por un monto de 141,7 millones de dólares. Evidentemente, son cifras que apenas comienzan a escalar en el insaciable mercado chino frente a sus principales proveedores: Brasil con 2.171 millones de dólares en exportaciones, Argentina con 1.776 millones y Australia con 1.528 millones de dólares.

Sin embargo, un dato relevante es qué lugar está teniendo la exportación de carne dentro los ingresos por exportaciones. Santa Cruz alcanzó los 2.046,8 millones de dólares por concepto de exportaciones en 2020, de los cuales un 60% fueron de productos no tradicionales, como son los agroalimentos, donde la carne bovina ocupa el tercer puesto, después de la torta de soya y aceite de soya, según datos del IBCE.

Impacto ambiental

Huella hídrica Según la FAO, son necesarios 15.400 litros de agua dulce para producir un (1) kilogramo de carne bovina. Esta es el agua que cada animal consumirá a lo largo de su vida y el agua que se necesita para producir los forrajes y cereales que cada res va a consumir. Por otra parte, Bolivia es el país de la región que más agua dulce destina a la actividad agrícola-pecuaria con más del 80% (Urquidi; España, 2019).

Ganadería y GEI El ganado vacuno es el mayor emisor de gases de efecto invernadero con alrededor de 5,0 gigatoneladas de CO2-eq (dióxido de carbono equivalente), que representan el 62% de todas las emisiones producidas en 2019. La última década en Bolivia la ganadería aportó directamente con la emisión de aproximadamente 20 MtCO2eq-.

Estudio Ambiental La última década el sector agropecuario apenas ha realizado 25 Estudios de Impacto Ambiental (EEIA), cuando este periodo coincide con el repunte de exportación de soya, producción de agrocombustibles y exportación de carne, así como la ampliación de la frontera agrícola-pecuaria. Urge establecer un límite a los cupos de exportación y limitar el crecimiento del hato bovino.

El 88% de desmontes ha sido en Santa Cruz (1.516.329 ha) y privados talaron 75% de sus predios.

Pagina Siete.

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