FmBolivia
Radio FmBolivia

Existen 3 enemigos que amenazan a 9 especies de tarántulas en Bolivia

40

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

En 100 metros cuadrados pueden convivir cuatro especímenes de tarántulas y en un árbol coexisten hasta dos. Entre 2019 y 2021, 13,4 millones de hectáreas (ha) fueron devoradas por los incendios en Bolivia. Se desconoce cuántos arácnidos murieron. Es probable que algunos se hayan escondido en el subsuelo, en huecos que construyen, pero la expansión agrícola también se ensaña con ellas y, por su docilidad, son víctimas de tráfico.

“Los incendios, el crecimiento agrícola y el tráfico de tarántulas han puesto en riesgo a sus poblaciones”, asegura el biólogo paceño Fernando Guerra. El también experto en insectos realizó un estudio sobre ellas, un informe que pronto será público. Datos preliminares dan cuentan que al menos nueve de estas especies se encuentran amenazadas por esos tres enemigos.

Lejos de quienes sienten una animadversión a estos invertebrados de ocho patas, Guerra siente lástima por ellas por su vulnerabilidad. Este tipo de artrópodos habitan desde los 150 metros de altitud hasta los 4.500 metros. Están en todos los pisos ecológicos del país.

“Arañas pollito”

Unos las llaman “arañas pollito”, los aymaras las denominan cusi cusi y k’ampu y los quechuas se refieren a ellas como apasankas. Las tarántulas pertenecen a un grupo grande denominado ortognatas, poseen pelos urticantes en el abdomen que usan como defensa y pueden medir hasta los 30 centímetros con las patas extendidas.

Son estrictamente insectívoras porque se alimentan de todo tipo invertebrados, inclusive de escorpiones, ciempiés, pero otras también cazan pequeñas aves y roedores en tierras bajas de Bolivia.

En un segundo grupo, llamado labidognatas, se hallan el resto de las arañas, son las que las hacen telares, como La viuda negra, que en octubre picó a una joven en Cochabamba. Al final ella no recibió el antídoto y murió.

Los enemigos

De acuerdo con datos de la Fundación Amigos de la Naturaleza, en el país, los incendios afectaron 13,4 millones de ha entre 2019 y 2021, las llamas de hace dos años fueron las más fatales, quemaron 6 millones de ha.

Si se toma en cuenta que en un árbol pueden convivir hasta dos tarántulas, miles de ellas fueron afectadas por los incendios en la Chiquitania, de Santa Cruz, pero también en Pilón Lajas, en el límite entre La Paz y Beni. No hay un registro oficial de pérdidas.

Las tres especies de tarántulas arborícolas que acabaron en la categoría de amenazadas, luego de los incendios, son: Avicularia avicularia, Avicularia rufa y Avicularia hirschii.

El otro gran enemigo de este tipo de insectos es la expansión agrícola. “Cada vez se habilitan más espacios para la agricultura y muchas son fosforiales que habitan en el subsuelo, donde hacen sus madrigueras u ocupan huecos de otros para hacer sus nidos”, describe el estudioso.

La roturación del suelo con maquinaria ocasiona la muerte de varios individuos. “En las áreas de cultivo de la Amazonia, los Yungas y el altiplano, varias son aniquiladas”, refrenda Guerra. Si se toma en cuenta que en 100 metros cuadrados pueden vivir hasta cuatro especies, una hectárea (10.000 metros) puede ser habitada por unas 2.500 apasankas.

Y, producto de ese crecimiento de áreas para el cultivo, hay dos especies de artrópodos amenazados, la Hapalotremus albipes, en el altiplano, y, en tierras bajas, la Acanthoscurria musculosa.
La Hapalotremus albipes sufre por la expansión agrícola.

Víctimas de tráfico

¿Hay que tenerles miedo? Pregunta Página Siete a Guerra y el biólogo responde con seguridad. “No hay que tenerles miedo, porque son muy dóciles y son un grupo bastante explotado como mascotas a nivel mundial. Son víctimas de tráfico”, añade.

De las 35 especies de tarántulas en Bolivia, nueve de ellas son endémicas o propias del país, de acuerdo con el registro de Guerra, y existen al menos unas cuatro que son traficadas por coleccionistas. Las víctimas son: Habiotremus albipes, que es endémica u originaria de Bolivia, la Cyriocosmus perezmilesi, que también es endémica, además de la Acanthoscurria chacoana y la Pamphobeteus antinous, que, si bien también existen en países vecinos, son ofertadas como si fuesen propias de Bolivia.

“Ellas son hermosas y, si bien algunas tienen veneno, generalmente son muy dóciles y por eso las capturan fácilmente para venderlas”, denuncia Guerra.

Las tarántulas pueden vivir entre 10 y 20 años y algunas de las bolivianas pueden llegar a ser incluso ofertadas en sitios de internet temporales que, ante las sospechas de las autoridades, cierran la web. En el país, la fauna y la flora están protegidas por la Constitución Política del Estado y por la Ley 1333 de Medio Ambiente.

A modo de resumen, el biólogo complementa que, en Bolivia, un 90% de estas especies son afectadas por la expansión agrícola. Del global, un 90% de tarántulas son terrestres y el 10% son arborícolas. Guerra hizo un estudio inicial de las poblaciones de tarántulas en territorio nacional y concluye que este tipo de insectos están en la categoría de “Amenazadas”, que es una etapa anterior a “Vulnerable”, “En peligro” y “En peligro crítico”, según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, alerta que se deben profundizar estudios para conservarlas.

“Bolivia, por ser el corazón de Sudamérica y por tener todos los pisos ecológicos, tiene al menos unas 35 especies de tarántulas, de las que unas nueve son endémicas. Debemos tener un documento para su protección, es importante saber cuántas son y cómo se encuentran”, cierra.

Una leyenda explica la mala fama de ellas

Una leyenda explica la mala fama de las arañas. Según un relato griego, la bella Aracne era una mujer muy hábil en tejer, tanto así que retó a los dioses. Éstos, molestos, la transformaron en una criatura pequeña y repulsiva, condenada a tejer para sobrevivir. En la actualidad, el delicado y resistente entramado de seda es el gran distintivo de algunas arañas.

En Bolivia, en algunas poblaciones aymaras se cree que toparse con una araña blanca es sinónimo de suerte.

Pese a la mala fama, las arañas actúan como controladores de la población de insectos, eliminando la sobrepoblación de estos animales. Además, las arañas pueden comerse incluso a los ejemplares de su misma especie.

En el territorio nacional, hay al menos 35 especies de tarántulas y, de ellas, nueve son endémicas u originarias del país, según el biólogo paceño Fernando Guerra, quien prepara un estudio.

Pagina Siete.

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

Comentarios
Cargando...

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Lee mas