Hay millones de virus en una copa de agua de mar…del lago Titicaca

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Se llama Carlos Zambrana-Torrelio. Medios internacionales recurren a este joven científico boliviano para escuchar su opinión sobre la pandemia, sobre los virus que nos rodean y sobre los riesgos que implica la interacción del hombre con la vida silvestre.

Nació en Oruro y creció en La Paz, y desde hace 10 años vive en Nueva York con su esposa Paola, sus hijos Sebastián y Benjamín. Y en esa ciudad trabaja en EcoHealth Alliance, una organización que busca entender y prevenir enfermedades infecciosas.

Carlos trabajó en países de Latinoamérica, África y el sudeste asiático y ha publicado más de 40 artículos científicos en prestigiosas revistas como The Lancet, Nature and Proceedings of the National Academy of Sciences.

Hoy continúa sus investigaciones en Liberia y Malasia en temas de tráfico de especies, degradación de ecosistemas y su impacto. Trabaja también en otras entidades internacionales dedicadas al rubro.

¿Cómo se forma un virus?

Estamos rodeados de virus. Los virus están en todas partes. Tú y yo tenemos virus. Los virus están en el suelo, en el aire, en las plantas. Hay millones de virus en una copa de agua de mar, en una copa de agua del lago Titicaca. Hay miles por todas partes.

Los humanos hemos evolucionado por ejemplo con los virus del herpes. Los herpes viven en nosotros todo el tiempo y el único momento en que se manifiesta en humanos es cuando hay un problema inmunológico en el cuerpo o hay una enfermedad adicional. El herpes se manifiesta en pequeñas manchas en la cara o en los labios. Eso es común.

Todos los mamíferos, incluyendo roedores, murciélagos, monos y llamas, tienen herpes. Todos estamos rodeados de virus.

Considerando que el virus no es un ser vivo, sino una molécula, ¿cómo explica la ciencia su capacidad de engañar a las células para replicarse masivamente?

Hay mucha discusión de si los virus son organismos vivos o no. Esa es una definición, al final, filosófica. Pero sí tienen propiedades que les permiten replicarse. En sí mismo, un virus no tiene la maquinaria para duplicarse. Para poder hacerlo, los virus recurren a plantas, animales e incluso pueden utilizar a humanos.

Los virus son altamente específicos. Hay virus que afectan sólo a los pulmones y no van a otras partes del cuerpo. Han evolucionado por miles de años dentro de esos organismos y se han especializado.

¿De qué depende para que los virus salten de los animales a los humanos?

El salto de un virus animal a un humano se denomina zoonosis. Es casi siempre el resultado de la invasión de los humanos hacia los ambientes de los animales. El cambio en uso del suelo, como convertir bosques a pastizales para ganado, o la intensificación agrícola, son las principales causas de enfermedades emergentes en el mundo.

Entonces, ¿es el humano el causante del salto de estos virus a los animales?

Son las actividades humanas las que nos exponen a ciertas situaciones. Hay varias cosas que hay que tomar en cuenta al considerar la aparición de enfermedades en humanos: uno, las amenazas; dos, la exposición y, tres, la vulnerabilidad. Uno puede decir que las amenazas son los virus que están ahí afuera, en las plantas, pero es la actividad humana la que determina una amenaza. La exposición de una persona que va a cazar en Santa Cruz es más grande que la exposición de esa misma persona que lo haga en La Paz. Cazar monos en África es una actividad de alto riesgo, porque uno se expone a los virus directamente.

Si uno se fuera a cazar monos a nuestras selvas, ¿se expone a este tipo de riesgos?

La mayoría de las enfermedades que conocemos, como el sarampión y otras, tienen su origen en los animales. La razón es sencilla. Nosotros somos parte del reino animal. Somos genéticamente similares a los primates. Somos parte del sistema. Entonces, al ser parte del sistema, los virus saltan de una especie a otra. En muchos casos, esos brotes ocurren todo el tiempo en todas partes del mundo, pero hay un instante en que nos enfermamos. Decimos que nos duele la cabeza y no sabemos por qué y la enfermedad pasa. Es probable que un virus estaba circulando en el aire. El problema es cuando los virus son letales.

¿Es el caso del arenavirus en Bolivia, que tiene un alto índice de letalidad?

El arenavirus en Bolivia parece que está relacionado con el virus Machupo (identificado por primera vez en 1963 en Beni) o el Chapare virus. ¿Por qué ocurrió? Son las actividades humanas. El caso del arenavirus en La Paz (Yungas) se dio porque un señor estaba trabajando en una plantación de arroz. Ahí se topó con el roedor que tenía el virus.

En Beni, especialmente durante la cosecha de caña de azúcar, la gente arma sus chozas dentro de la plantación. La gente está expuesta ahí a los roedores que portan estos virus. Los niños son los más vulnerables. Son muchas cosas que provocan el salto del virus de animales a humanos.

En el mundo de los virus, ¿Bolivia está expuesto a algún riesgo?

En Bolivia uno de los riesgos más grandes es el arenavirus. De 435 enfermedades que han salido de animales a humanos en el mundo en los últimos 80 años, no hay ni un caso de coronavirus en Latinoamérica. La mayoría de los casos de enfermedades nuevas en la región provienen de los roedores.

¿Ya se ha establecido el origen de la Covid-19 es el murciélago?

Hay una mala información al respecto. El origen genético del coronavirus es muy probable que esté en un murciélago. No sabemos cuál. El SARS coronavirus 2 es un virus humano, por eso puede transmitirse de humano a humano, no puede ser contraído de un murciélago.

Por ejemplo, el árbol genealógico de tu familia dice que tus antepasados vinieron de África hace 10.000 años o más. Esas personas que salieron de África fueron cambiando y migrando a través del planeta hasta llegar a Bolivia. Pero tu origen está en África. Tus antepasados fueron moviéndose en el espacio. Algo similar ocurre con el virus causante de la Covid-19, que probablemente tuvo su origen en un murciélago, pero fue mutando, cambiando y moviéndose en el espacio y logrando infectar a otro intermediario como el pangolín, donde se mezcló y de ahí saltó a los humanos.

Los virus son moléculas muy pequeñas y tienen la capacidad de cambiar en poco tiempo. Los virus evolucionan constantemente y cambian rápidamente en sus huéspedes.

¿Pero qué pasó en el caso concreto del virus de la Covid-19?

Lo más probable es que el virus haya infectado a un pangolín (una especie de quirquincho o tatú) que tenía su propio coronavirus. Cuando se encuentran los dos coronavirus, se da una recombinación y de ahí se da el salto a los humanos, donde ocurre la infección y el contagio entre humanos.

¿Se descarta que el virus causante de la Covid-19 haya salido de un laboratorio?

Toda la evidencia hasta ahora muestra que el virus tiene su origen en la vida silvestre. Lo más probable es que en el pasado haya saltado del murciélago al pangolín y de ahí a los humanos.

¿Por qué los humanos son más vulnerables ante estos virus?

No es que el humano sea más vulnerable. Nosotros no hemos evolucionado con estos virus. Al no haber evolucionado con ellos, no hemos desarrollado defensas. Éramos menos en el planeta y usábamos menos recursos del bosque. Pero ahora somos millones y necesitamos comer, producir más alimentos y ropa. Ahora cada vez ampliamos la frontera agrícola y deforestamos más.

La demanda de carne en China, por ejemplo, produce deforestación en el Amazonas. Al deforestar, cada vez más gente entra al bosque, con lo que la probabilidad de interacción con los animales silvestres es mayor. El hombre está ante una alta exposición.

En Bolivia también hay murciélagos. ¿No es posible considerar que estos murciélagos son portadores de ciertos virus?

No. Estoy trabajando en este tema por más de 10 años y comprendo la importancia de los murciélagos para el ecosistema y para el mantenimiento de la salud humana. Lo que hacemos los científicos es alertar a la humanidad del riesgo del intercambio con la vida silvestre.

Los murciélagos en Bolivia y en el mundo no representan un riesgo para la humanidad. Es más probable que los humanos transmitan en este momento coronavirus a los murciélagos.

Los murciélagos tienen un rol fundamental en el ecosistema. Son los que llevan la semilla a lugares donde no hay; polinizan plantas que son usadas para la producción de alimentos en el mundo. Si te gusta el tequila, tienes que agradecer a los murciélagos, porque éstos polinizan las plantas que permiten elaborar el tequila. En Asia polinizan la fruta llamada Durian (la fruta más olorosa). A la gente en Asia le encanta esa fruta, que mueve millones de dólares.

Bolivia no está en riesgo de contagiarse de virus por sus murciélagos.

América Latina y particularmente Bolivia están sufriendo lo peor de la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2. Y usted planteó que el virus SARS-CoV-3 puede ya estar alistándose para un ataque siguiente. ¿Cuán posible es esto?

Por su puesto que es posible. Hay que tener en cuenta varias cosas. Hace un par de años publicamos que en el mundo hay 1,7 millones de virus en murciélagos, roedores, patos y otras aves, que potencialmente pueden saltar a humanos. No sólo pensamos en el coronavirus 3. Estamos hablando de miles de virus con potenciales patógenos. Y esto va a suceder si no cambiamos nuestra manera de intercambiar con la naturaleza.

¿Es posible evitar una pandemia como la que estamos viviendo en el mundo?

Es posible evitar. Nosotros trabajamos en la prevención de pandemias, más que en la mitigación de pandemias. Uno de mis sueños como científico es crear redes de monitoreo, de vigilancia zoonótica, alrededor del mundo que nos permitan ver qué tipo de virus están circulando en los animales y trabajar con las comunidades locales para evitar el contacto entre humanos y los animales silvestres.

La clave es reducir el contacto entre humanos y la vida silvestre. El caso del coronavirus está relacionado con el tráfico de especies. Se traen animales de los bosques, como ocurrió en Wuhan, y se los llevan a mercados donde hay patos, perros, gatos y otros animales. En Bolivia hay mercados donde hay muchas animales que se venden y no sabemos qué está realmente circulando.

Se puede prevenir. Necesitamos educar a la gente, a los gobiernos, también a los científicos. Los virus vienen de la vida silvestre y no se trata de atacar a los animales, sino de atacar la forma del manejo de estos animales.

Bolivia sufre año tras año el ataque de otro tipo de virus causantes del dengue, chikungunyab y zica. ¿Por qué la ciencia es indiferente ante esta realidad muy dura para Bolivia y para otros países de América Latina?

Estos son otro tipo de virus, que son transmitidos por mosquitos, causantes de grandes problemas en la humanidad (malaria, fiebre amarilla, etc.). El virus del zika se originó en el bosque de Zika, Uganda. Los mosquitos transmitieron el virus del gorila.

El virus de la fiebre amarilla fue descubierto en 1900, y la vacuna se desarrolló 35 años después, porque no había la tecnología necesaria. El virus de la influenza fue descubierto en 1930 y 15 años después se desarrolló la primera vacuna. Para el dengue, hay una vacuna preliminar. Es difícil desarrollar vacunas.

No hay vacunas porque no hay inversiones locales. Mucho depende de las inversiones y de las necesidades mundiales y también depende del tipo de virus. Por ejemplo, el VIH no tiene vacuna.

Una pregunta al científico que estudia los virus en todas sus formas. ¿Usted tiene miedo al coronavirus?

No le tengo miedo al coronavirus, le tengo miedo a la Covid-19. Yo no he salido de casa en los últimos tres meses. Estoy en el epicentro del brote en EEUU, acá en Nueva York. Mi hermano vive por acá cerca y no me he acercado siquiera a su casa. Estamos totalmente aislados.

En Bolivia, este es el momento más crítico del proceso. Los problemas más graves ocurren cuando la gente se relaja. La gente tiene que protegerse.

HOJA DE VIDA

Nacimiento Nació en Oruro, pero creció en la ciudad de La Paz donde estudió la carrera de Biología en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
Estudios Obtuvo una maestría en Ecología Tropical en la Universidad de Puerto Rico, donde estudió los impactos de la deforestación sobre la biodiversidad de aves, mamíferos y reptiles.
Especialización Siguió sus estudios en la Universidad La Sapienza en Roma (Italia) donde investigó cómo la degradación de los ecosistemas está relacionada al incremento de enfermedades infecciosas. Desde entonces trabaja en EcoHealth Alliance, una organización sin fines de lucro que tiene como objetivo entender y prevenir enfermedades infecciosas.

Pagina Siete