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Tras 7 meses, música y resiris vuelven al cementerio para un reencuentro familiar

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Después de siete meses, ayer la música, los resiris y las flores frescas retornaron al Cementerio General en el primer fin de semana de su reapertura. Centenares de familias se reencontraron en torno a sus seres queridos que ya partieron, limpiaron las tumbas, las arreglaron y las adornaron ante la cercanía de Todos Santos.

“Hay que tomar en cuenta que los ciudadanos no han podido visitar a sus seres queridos por más de seis meses. Calculamos que con las restricciones tendremos una afluencia de 10.000 personas por día. Eso significa, más o menos, un 25% de la capacidad de visitantes que puede albergar el campo santo”, indicó el director de Empresas y Servicios Públicos, Martín Fabbri.

Pabellón Covid-19 quedará como parte de la historia.

Encuentro ansiado

“Estoy viniendo después de varios meses. Voy a visitar a mi esposo y mi hijo. Mis hijas me están esperando adentro… mucho he tardado”, dice Antonia Quisbert.

Mientras avanza en la fila de ingreso al campo santo, busca entre los pliegues de su pollera un bolsillo escondido en el que guarda su carnet de identidad. Se acomoda el barbijo y saca una botellita de alcohol, para que el funcionario que controla la puerta no tenga excusa para dejarla fuera.

Carga un abultado aguayo con un montón de flores que se asoman detrás de sus hombros y sus cabeza. Camina como si fuera un ramillete humano que se tambalea de lado a lado.

Cuenta con los dedos para verificar que no olvida nada. En su enorme atado lleva detergente, trapos de limpieza, tijeras y hasta una “cremita saca brillo” que compró en una de las tiendas aledañas. Bajito, para que los guardias no la escuchen añade: “También llevo un refresco y fruta para compartir con mis hijas”.

Un lista da cuenta de los fallecidos por Covid.
Foto:Leny Chuquimia / Página Siete

Y es que para muchos esta visita se ha convertido en un reencuentro en el que participa toda la familia.

“Estamos acostumbrados a visitar la morada de los que se nos han adelantado. Es parte de nuestras costumbres y no poder hacerlo nos causó pena. Ya estamos cerca de Todos Santos y no se sabe si podremos volver… todo está abandonado”, dice Ricardo Lucero.

Él visita la tumba de su padre, en un pabellón cercano a las fosas comunes de las ñatitas y las almas olvidadas.

Por la presencia de esas osamentas, es uno de los lugares donde las flores frescas volvieron apenas el cementerio se abrió. Allí llegan sus creyentes a pedir favores.

Funcionarios municipales controlan carnet de identidad, barbijos y temperatura.

“La administración ha prohibido que se prendan velas negras, o se entierren objetos. Pero igual traen”, dice uno de los cantores del campo santo.

Cubierto de pies a cabeza con un traje de bioseguridad, barbijo y lentes ofrece sus canciones a las visitas. Un repertorio con boleros, baladas, huayños y morenadas garantiza un homenaje justo para los difuntos.

Pero, además de la música, también han vuelto los tradicionales resiris, personajes que elevan plegarias en quechua o aymara, mientras los familiares del difunto por el que ruegan cambian flores y limpian los nichos.

La huella de la Covid-19

En medio de la alegría del reencuentro permanecen la pena y el miedo. De rato en rato, por las puertas del campo santo ingresa un nuevo féretro que levanta a su paso la tristeza. A veces encabeza un cortejo pero otra es transportado sólo en hombros de los sepultureros.

“Es un muerto por Covid, por eso está solo”, se oye.

Dentro el campo santo, al fondo, donde se levantan los mausoleos de los beneméritos y muertos en guerras, hay un sitio que formará parte de la historia.

Cientos de nombres grabados en las lápidas de estuco en un pabellón completamente nuevo, recordarán a los paceños lo duro de la pandemia. Ahí lado a lado hasta 40 nichos llevan la misma fecha de muerte.

“Estamos viniendo por primera vez a buscar a mi mamá. Cuando falleció estábamos enfermos y no pudimos llegar”, dice una joven mientras una cuidadora le ayuda a revisar una lista.

Antes de la apertura del cementerio, la Alcaldía comunicó que en septiembre se realizaron 323 inhumaciones, cinco veces menos que las de julio y tres veces menos que las de agosto.

“Estamos volviendo casi a la normalidad”, añadía Fabbri con la esperanza que el drama de la muerte solitaria y sin despedidas esté a punto de acabar.

Las tumbas fueron limpiadas y adornadas con flores frescas.

Tomar en cuenta

Ingreso El ingreso al campo santo es por terminación del número de carnet de identidad. Para tal efecto la cédula de identidad es un requisito indispensable que será solicitado en la puerta.
Horarios Los horarios de ingreso de lunes a viernes es de 11:00 a 15.00. los fines de semana es de 8:00 a 15:00,
Control El uso del barbijo es obligatorio para todo el que desee ingresar. Si es posible se debe portar alcohol para la desinfección de superficies y de manos.
Elecciones El 18 de octubre el campo santo cerrará nuevamente sus puertas a la población debido a los comicios nacionales.

Pagina Siete

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