Economía mundial se desacelera y puede afectar a Bolivia vía precios

La economía mundial va camino a una desaceleración y los organismos internacionales bajaron las estimaciones a más del 50 %, mientras que para Bolivia se fijó a menos del 4 %, pero las autoridades aseguran que llegará a 5,1 % el Producto Interno Bruto (PIB), y puede ser arrastrada mediante la caída de los precios de los commodities en el mercado mundial.

La invasión de Rusia a Ucrania ha provocado una catástrofe humanitaria, una profunda desaceleración de la actividad económica regional y considerables efectos secundarios negativos a nivel mundial que intensifican las presiones preexistentes derivados de la pandemia, como continuos cuellos de botella en la oferta y un aumento de la inflación, según las perspectivas mundiales del Banco Mundial, presentado la semana pasada.

En ese contexto complejo, se prevé que el crecimiento mundial disminuya bruscamente del 5,7 % en 2021 al 2,9 % en 2022 y sea de 3 % en 2023 y 2024, y atribuye que la mayor afectación se debe a la invasión de Rusia a Ucrania, señala el documento.

A pesar de la crisis de la actividad mundial en 2022, no se prevé un repunte el próximo año y se proyecta que el crecimiento mundial solo aumentará ligeramente al 3 %.

BOLIVIA

Entre tanto para el Gobierno la situación de la economía va por buen camino, sin embargo, en la presentación de las cifras oficiales de exportación a mayo, el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui, señaló que estarán pendientes de lo que pase a nivel mundial, ante la volatilidad de los precios.

La economía boliviana va por buen camino, es fuerte y presenta indicadores positivos frente a un contexto internacional de «alta incertidumbre», aseguró ayer el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro en medios estatales.

Montenegro destacó el repunte de las exportaciones bolivianas que registraron un superávit, de más de 1.000 millones de dólares a mayo de la presente gestión, con un crecimiento de 305 respecto a similar periodo de 2021, que solo llegó a más de 700 millones.

Sin embargo, los economistas señalan que alrededor del 80 % de las ventas al exterior representan los productos tradicionales, minería e hidrocarburos, y el primero liderizó las exportaciones con un crecimiento del 50 %, mientras el gas bajó su participación, pero los buenos resultados obedecen a los altos precios de las materias primas.

Indicaron que Bolivia no aprovechó como lo hizo el 2013 por el alto precio del petróleo, encima de los 100 dólares el barril, base para el valor del gas que se vende a los vecinos de Brasil y Argentina, debido a la caída de la producción del energético.

Para el economista Dario Monasterio un menor crecimiento de la economía mundial afectará a Bolivia, pues queramos o no estamos interconectados con la aldea global, aunque no en la medida que se quisiera, debido a que se exporta e importa.

Además, la amenaza de recesión económica mundial está latente, y en la mira están Estados Unidos, China, Japón, así como Europa, y de plasmarse afectará a Bolivia vía precios, pues bajarán por la disminución de la demanda de commodities.

Sin embargo, los alimentos se presentan como una alternativa para aumentar las ventas bolivianas, y eso ya lo expresó el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, quien resaltó el repunte de los no tradicionales en las exportaciones.

Al respecto, el economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro, Ernesto Bernal, lamenta que el país no sea productor a gran escala de alimentos para la exportación, es más tiene que importar, como de Argentina, ya sea vía legal o ilegal.

«Es complicado ver ese panorama, los alimentos pueden beneficiar», señaló Bernal a tiempo de indicar que el país estaría en un escenario adverso, debido a que la economía mundial, en la actual coyuntura, se encuentran con una volatilidad de precios, por la invasión de Rusia a Ucrania, así como por los problemas que se registran en América Latina.

Por ello pide a las autoridades nacionales analicen bien la situación económica del país y mundial, y no saquen discursos ideológicos que todo está bien.
Una muestra de ello es la falta de cifras oficiales del PIB al primer trimestre, o por los menos el Índice Global de Actividad Económica IGAE) en la página web del Instituto Nacional de Estadística (INE).

«No hay información de ningún indicador de crecimiento», apuntó Bernal a tiempo de indicar que el entorno mundial no es muy favorable para el país, debido a que la guerra Rusia-Ucrania aumentó la desaceleración de la economía mundial.

SALIDA

Entre tanto, Monasterio advierte que la medida asumida por la FED de Estados Unidos, para detener la inflación, se podría convertir en una recesión, y la salida de capitales de países emergentes, como Bolivia, puede dejar sin recursos a las naciones.

Lamenta que la estrategia de la actual administración del Estado solo esté supeditada a un simple capitalismo de Estado, que explota los recursos naturales estratégicos, como el gas y los minerales.

Pero enfrenta dificultades para cumplir con los mercados de Brasil y Argentina en la venta de gas, y la caída del precio del petróleo, anunciado por instituciones internacionales a 60 dólares el barril, reducirá aún más los ingresos para el país, reflexionó.

«Nos pone en una situación más complicada. No estamos cumpliendo con las cantidades. Estamos entregando sólo lo que producimos», recordó a tiempo de indicar que la caída del valor del crudo reducirá los ingresos, pero también los gastos en la compra de combustibles.

Pero por otro lado, en los países desarrollados que ingresen en una recesión, reducirán su actividad económica, y por ende los compatriotas que viven en estas nacionales bajarán los envíos de las remesas.

GOBIERNO

Mientras tanto, Montenegro reitera que frente a ese escenario de alta incertidumbre internacional, Bolivia tiene estabilidad de precios, tiene crecimiento económico, usa la moneda más fuertemente en el sistema financiero y eso le genera mayor valor.

Nombró las medidas que implementó la actual administración, como el Bono Contra el Hambre, con 600 millones de bolivianos; el crédito SIBOLIVIA, que actualmente ha entregado 1.000 millones de bolivianos; se ha dado la facilidad de importar bienes de capital a cero IVA y cero gravamen arancelario; se puso el FARIP, con 2.000 millones de bolivianos; el FOCIPP, con 1,500 millones (de bolivianos) adicionales para los municipios y Entidades Territoriales Autónomas.

La invasión de Rusia a Ucrania y sus efectos en los mercados de productos básicos, las cadenas de suministro, la inflación y las condiciones financieras han intensificado la desaceleración del crecimiento mundial. Un riesgo clave para las perspectivas es la posibilidad de una elevada inflación global acompañada de un crecimiento débil, que recuerda la estanflación de los años setenta.

Con el tiempo, esto podría dar lugar a una aplicación de una política monetaria restrictiva en las economías avanzadas, lo que a su vez podría provocar tensión financiera en algunos mercados emergentes y economías en desarrollo (MEED). Se necesita una respuesta normativa contundente y amplia para impulsar el crecimiento, reforzar los marcos macroeconómicos, reducir las vulnerabilidades financieras y apoyar a los grupos vulnerables.

La invasión de Rusia a Ucrania está afectando a los MEED en diferentes grados a través de impactos en el comercio y la producción mundial, los precios de los productos básicos, la inflación y las tasas de interés. Los efectos secundarios de la guerra serán más graves en Europa y Asia central, donde se prevé que la producción se contraerá marcadamente este año.

Fuente: El Diario.

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