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Los autores de los feminicidios son cada vez más crueles y más jóvenes

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En lo que va del año, más de 20 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en Bolivia. Los feminicidas cada vez son más jóvenes y muestran rasgos de crueldad superior. Según las especialistas estos agresores además se caracterizan por naturalizar la violencia y piensan que pueden hacer lo que quieran.

En los asesinatos de Karen, Vania, Wilma y Valeria, los feminicidas Rubén Urquiza Arias, Vladimir Irahola, José Luis Almanza y Jashiro Hayakawa, respectivamente, tienen 25, 21 y 27 años los dos últimos. Ellos planificaron y cometieron los crímenes con mucha crueldad y saña, además, no mostraron arrepentimiento.

La activista de Mujeres de Fuego, Nilda Coca, comentó que la crueldad con la que matan a las mujeres cada vez es más fuerte. “Al parecer, las matan con un sentimiento de venganza, de forma premeditada y sin remordimiento porque piensan que después podrán estar en las calles como si nada”, manifestó.

De acuerdo con la psicóloga e integrante de Mujeres Creando Raiza Zeballos, esta situación ocurre porque en Bolivia se enmarca “la pedagogía de la crueldad” de una manera muy marcada, ya que a través de los medios de comunicación se muestra la impunidad del sistema de justicia y eso hace una especie de enseñanza hacia los agresores o potenciales feminicidas. “Básicamente se les está diciendo, ‘si tú matas a una mujer, puedes quedar impune’”.

Zeballos indicó que existe una confianza para cometer ese delito “porque (los agresores) saben que lograrán que su proceso dure bastante o podrán corromper a los funcionarios públicos para no tener una condena dura”.

Este problema se puso en evidencia en febrero de este año, cuando se capturó al feminicida serial Richard Choque, quien pese a tener una sentencia de 30 años por matar a una joven salió de la cárcel beneficiado por un juez y un consorcio de abogados y funcionarios. En sus días de libertad, Choque asesinó a otras dos jóvenes y violó a decenas de mujeres. Este caso causó conmoción en el país y el Gobierno conformó una comisión para investigar casos similares: identificó 141.

Adultos jóvenes

Zeballos indicó que los feminicidas que tienen menos de 30 años “son adultos jóvenes” que crecieron con la idea de la normalización de la violencia. Explicó que por eso, a pesar de que se registró un gran progreso, todavía está vigente el machismo.

La psicóloga apuntó que existe un “pacto patriarcal” entre hombres, pero también hay mujeres que encubren a estos feminicidas y se identifican con los agresores.

La especialista declaró que muchas personas dicen: “¿Cómo no la va a matar, si ella le fue infiel? ¿Cómo no la va a golpear, si ella no se lo cocinaba?”.

“Es decir que hay una especie de hermandad dentro de este sistema patriarcal, entre todos los hombres que sin la necesidad de conocerse, de ser amigos o lo que sea, se apoyan porque se identifican con ese sentimiento de poder que tienen sobre ellas y se apoyan entre unos y otros”, sostuvo.

Zeballos añadió que ese pacto puede estar representado tanto por la familia como por el entorno de amigos del agresor.

Ése fue el caso de Vladimir Irahola, quien tras estrangular a su pareja, Vania, intentó simular que ella se había suicidado con una sustancia química. Según la Fiscalía, el acusado hizo todo eso con la complicidad de su padre, un militar. El agresor huyó a Beni, donde días después fue aprehendido y enviado a la cárcel.

El progenitor también fue imputado como coautor del feminicidio y terminó siendo enviado a prisión por seis meses.

Zeballos aseguró que cuando muchos operadores de justicia, como jueces, fiscales e investigadores, entre otros, atienden estos casos, “también se identifican con los agresores” y no necesitan conocerlos para sentir afinidad.

“Por ejemplo, en el caso de un juez, cuando éste escucha la denuncia, él no actúa como autoridad de jurisprudencia, sino como una persona particular que tiene su prejuicio y machismo por dentro; se identifica con el agresor”, indicó la facultativa.

De acuerdo con la psicóloga forense Verónica Alfaro, en criminalidad existen cuatro esferas importantes de la personalidad de un individuo que mueven su conducta. En la primera esfera está el vínculo interno que se refiere a los rasgos de personalidad con características de impulsividad, sentimientos de venganza, celos y otros, precisó.

En la segunda está la esfera externa que consiste en la influencia de la familia de origen. En ese núcleo, muchas veces, se socapa y refuerza el machismo.

“En muchas ocasiones, los progenitores les dan mucha libertad a sus hijos y con ello refuerzan conductas que les hacen creer que tienen poder sobre las mujeres. Unos padres permisivos generarán unos hijos monstruos a futuro”, agregó la profesional.

La tercera es la esfera del entorno. “Los compañeros y toda la gente que está alrededor de alguna forma refuerzan la violencia en las personas”, indicó.

La cuarta es la esfera de los valores y se refiere cómo las características de la educación provocan que no tengan normas solventes. Este punto implica también a los gobiernos.

Alfaro explicó que por esa razón no se puede decir a cualquiera de los feminicidas “psicópata”, porque para tener ese diagnóstico, el agresor debe ser evaluado y debe cumplir características definidas por la ciencia.

La también presidenta del Colegio de Psicólogos de Bolivia afirmó que si los feminicidas muestran muecas cuando son presentados por las autoridades, están enviando una comunicación de tipo gestual.

“Eso puede obedecer a ser desafiante, a hacerse la burla de las autoridades o para llamar la atención y que hablen de ellos”, aseguró la psicóloga.

De acuerdo con la abogada y representante del colectivo Voces Libres, Mercedes Cortez, los agresores mataron a sus parejas como reflejo de un crimen de odio hacia sus víctimas.

“No es porque hayan tenido problemas sentimentales, económicos o cualquier otro, sino por el hecho de ser mujeres ”, dijo.

Agregó que ellos sienten misoginia porque algunos crecieron creyendo que las mujeres son malas e infieles, cuando no es así.

Las especialistas explicaron que no existe un perfil específico porque estos agresores tienen diferentes edades y corresponden a varios estratos sociales.

Las señales de alarma que identifican a un potencial violento

Violencia En la mayoría de los casos de feminicidio, las parejas han vivido previamente una violencia sistemática y que probablemente no fue identificada por la víctima porque normaliza las muestras de violencia. Muchas víctimas creen que los gritos y los insultos no son muestras de violencia; por esa razón, no toman ningún tipo de recaudos.
Control Los agresores ejercen bastante control sobre las víctimas y, sobre todo, lo que hacen.
Celos Entre los rasgos de las personas celosas están las que buscan aislar a su pareja de sus parientes, amigos, vecinos o cualquier otra persona para evitar que la víctima se pueda quejar o decir algo.
Desvalorización Muchos agresores realizan una desvalorización total a la imagen, a las capacidades y a las potencialidades de las mujeres. En muchos casos, les dicen que son malas madres, que no son buenas profesionales, que nunca encontrarán trabajo o no pueden cuidar a sus hijos.
Insultos Las parejas que presentan rasgos violentos dicen con frecuencia gorda, fea, vieja o que no puede procrear.
Seguimiento Muchas parejas piden la clave del celular, las siguen a todo lugar y no las dejan ni un momento solas.

Hechos que afectan a todas las mujeres

Los feminicidios y la violencia afectan a todas las mujeres, según activistas. Por eso, las expertas recomiendan que en forma conjunta, las mujeres se rebelen y no den el gusto a los agresores y violentos.

“Las mujeres deben seguir rebelándose porque no se puede dar el gusto a los feminicidas o machistas de que una ya no salga a la calle porque escuchó sobre la violación a una mujer”, dijo la psicóloga de Mujeres Creando Raiza Zeballos.

La profesional explicó que esta situación ocurre en la actualidad. “Cuando un hombre mata, viola o ejerce machismo contra otra mujer es un mensaje para las otras mujeres, les indican que ya no pueden hacer algo porque les puede pasar lo mismo”, dijo y agregó que con eso cortan la libertad de esa persona, a vivir y circular como mejor considere.

Explicó que ese tipo de hechos no sólo influyen en la víctima, sino en el conjunto de mujeres que ven esa situación. “No podemos darles el gusto porque es como que nuevamente estuvieran ejerciendo el control sobre la vida de una, sus actividades, sus cuerpos y todo lo que decidan o hagan las mujeres”, manifestó.

De acuerdo con Zeballos, la idea es continuar normalizando “la rebeldía y la capacidad de decisión de las mujeres para no dejar pasar ese machismo”.

Aseguró que con esa actitud habrá un momento en que los varones ya no podrán hacer nada más. “Porque vamos a estar tan libres, que no van a tener qué quitarnos”, sostuvo la psicóloga.

Indicó que, obviamente, esa decisión se debe asumir en colectividad y no de forma individual. “Las mujeres pueden salir con sus amigas y entre todas cuidarse”. Así -según Zeballos- se dará la cara al sistema que considera patriarcal y machista.

“Los seres humanos debemos tener libertad de decidir, hacer y movernos”, dijo Zeballos. “Ejercer esa actitud de forma abierta es muy importante porque es un mensaje para los feminicidas y machistas, se les indica: ‘No me importa lo que estás haciendo, yo voy a ser libre y en algún momento van a ir retrocediendo’”, contó.

Dijo que ellos también deben asumir acciones, como reunirse en colectividad y pensar cómo ejercen su masculinidad. “Deben analizar por qué tienen necesidad de ejercer poder sobre una mujer y sentirse superiores”. Agregó que el Estado debe abrir espacios donde la educación sexual se normalice.

Rubén apuñaló sin piedad a Karen

Rubén Urquiza, de 25 años, mató a su pareja Karen B. F. M. el 5 de enero de este año, en Beni. Este caso se convirtió en el primer feminicidio de 2022.
Karen, de 34 años, fue apuñalada y murió cuando era trasladada a un hospital. El agresor dejó cinco niños en la orfandad.
El hombre fue detenido e imputado por el delito de feminicidio.

Vladimir planificó el crimen de Vania

Vladimir Irahola, de 21 años, e imputado por el feminicidio de Vania, planificó el crimen y se jactó en un audio, en el que dijo que tenía todo listo.
El agresor intentó desviar la investigación haciendo creer que se trataba de un suicidio.
La autopsia reveló que la víctima murió a causa de asfixia mecánica por estrangulamiento.

Roberto acuchilló a Karen en la Llajta

El 5 de marzo, Karen, de 29 años, fue asesinada cruelmente por su pareja Roberto Carlos Fernández, de 27, en Cochabamba.
El cuerpo de la víctima fue hallado en su cuarto y tenía lesiones en la cabeza, en el pecho y brazo.
En la frente presentaba dos heridas, una de cuatro centímetros y otra de seis. El agresor fue sentenciado a 30 años de prisión.

José Luis ocultó el cuerpo de Valeria

Luego de 25 días de haber desaparecido, Valeria fue encontrada dentro de un turril en una vivienda de Los Rosales de la ciudad de La Paz.
Fue asesinada por su expareja, José Luis Almanza, de 27 años. Para cometer ese delito, alquiló dos casas, una para asesinarla y otro para ocultar el cuerpo. El agresor dejó a un niño de cuatro años en la orfandad.

Jashiro mató a Wilma en su casa

El cuerpo sin vida de Wilma -quien desapareció por casi una semana- fue encontrado en Chuspipata, camino viejo a Coroico de los Yungas de La Paz.
La investigación determinó que la víctima fue estrangulada por su expareja, Jashiro Hayakawa, de 27 años. Cometió el crimen en un condominio de la zona de Achumani. La Policía identificó 10 pruebas.

Fuente: Pagina Siete

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