Nuevas leyes contra violencia son demagogia electoral

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El anuncio de nuevas leyes destinadas a combatir y eliminar el machismo evidencia que el proselitismo es terreno fértil para la demagogia, mientras lo urgente es, más bien, actuar con mayor eficiencia en las políticas sociales, señaló la exparlamentaria y analista Ericka Brockman a propósito del anuncio gubernamental acerca de nuevas disposiciones legales para combatir la discriminación y violencia contra las mujeres.

“Si queremos enfrentar la realidad tenemos que generar una transformación cultural muy importante. Este no es un problema de leyes, sino de que las políticas sociales sean eficientes y se hagan realidad y cuyos objetivos sean materializarlas”, manifestó Brockman.

Las declaraciones de la analista se sitúan en el contexto de las declaraciones del ministro de Gobierno, Carlos Romero, en medios oficiales, donde anunció que se creará un anteproyecto de ley para legitimar las instituciones que trabajan con la mujer para que coadyuven con los procesos judiciales.

“Valoramos el trabajo de las instituciones de la mujer y por eso a través de un proyecto de ley que se verá en el próximo Gabinete ministerial y se enviará a la Asamblea Legislativa Plurinacional, las plataformas de mujeres registradas ante el Servicio Plurinacional de la Mujer, se puedan constituir en parte coadyuvante en un proceso judicial”, explicó Carlos Romero, ministro de Gobierno.

No es un problema de análisis, lo que sabemos es que hay razones y hay una cultura machista donde ubica a los hombres para disciplinar a las mujeres y existe una relación de poder –dijo- por lo que en una año electoral este tema es más bien un terreno fértil para la demagogia, apuntó.

Entonces, la exparlamentaria y analista ve innecesario seguir haciendo leyes ya que actualmente se tiene, dijo, la Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres, ley contra el acoso político, es decir se tiene “un catálogo de leyes y reconocimiento de derechos, que es el más frondoso de la región pero no tenemos la capacidad de incrementar políticas públicas enfocadas”, afirmó.

Además, la gran paradoja de Bolivia, indicó, es que el nombre de la despatriarcalización, se utiliza tanto que pierde sentido y más aún cuando proviene del oficialismo porque en trece años tuvieron la oportunidad, se ve que hay más mujeres en el Parlamento, pero cada vez hay más violencia, estableció.

La analista planteó que esta situación se puede revertir cuando deje de haber caudillismo, una lógica sindical tan autoritaria y se haga una fiscalización a las organizaciones, donde hay machismo y son afines al masismo.

Al respecto, la diputada de Unidad Demócrata (UD), María Calcina, explicó que toda norma que se apruebe en beneficio de la mujer tiene un sentido altamente positivo, pero debería predominar el ejemplo, desde los altos mandos del MAS.

“Las instituciones y organizaciones afines al MAS, en su mayoría, tienen a la cabeza a hombres y no mujeres, por lo que deberían demostrar desde esas instancias la despatriarcalización que postulan y el mismo Presidente, debe dejar de hacer bromas ofensivas para las mujeres. Con el ejemplo se puede lograr más que con el discurso”, dijo Calcina.

El Diario