106 arrestados en Santa Cruz y voto con sabor a pacumutu

Una aparente tranquila jornada electoral se vio irrumpida por la intervención policial del grupo Delta a la casa de campaña C47 del partido Bolivia Dijo No (BDN), ubicada en la Villa Primero de Mayo. 106 personas fueron aprehendidas y trasladadas hasta dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) por haber incumplido el auto de buen gobierno que impide las reuniones en jornada electoral.

Los delegados del partido denunciaron que la intervención fue arbitraria y abusiva ya que el motivo de la reunión era coordinar el control del voto. El resto de Santa Cruz vivió la jornada entre la familia y la gastronomía.

Elecciones con sabor y lágrimas

Humeantes y ruidosas cazuelas emanan el aroma prometedor de un chicharrón de chancho. El olor se entremezcla con el pacumutu de carne y verduras servido con yuca. Al lado, el sándwich de chola disputa la atención de los curiosos votantes que pasan a buscar sus recintos sin desaprovechar la oportunidad de inspeccionar la oferta gastronómica. Chicha, tamarindo, pizza, picolé, pescado, raspadillo, relleno, helado, ¿qué se va a servir?

Tanto en el centro de la ciudad, como en la Villa Primero de Mayo, el Plan 3 Mil o el km 6 de la carretera hacia la Guardia la escena se repite. Los precios cambian, los platos también, pero no hay recinto sin feria de comidas como antesala al acto democrático. Barriga llena, elector contento.

Pero no todos participan de la “fiesta democrática”. Hay quienes luego de una marcha de 30 días permanecen en una vigilia en la plaza 24 de Septiembre. Entre carpas, colchas, machetes y sombreros, optan por el luto por una Chiquitania en cenizas.

La gastronomía fue parte importante en la jornada.
Foto: Carolina Méndez / Página Siete

Gases y furia

Otros viven este día desde las celdas de la Felcc y aún con los ojos rojos por los gases lacrimógenos; sólo atinan a gritar: ¡abuso policial!

Cerca de las 10:30 de ayer efectivos policiales Delta allanaron una casa de campaña del partido Bolivia Dijo No, ubicada en la avenida 16 de Julio de la Villa Primero de Mayo. Los efectivos policiales acudieron tras la denuncia de que se estaban consumiendo bebidas alcohólicas y otras sustancias controladas en el lugar.

“La intervención policial fue motivada por la denuncia de vecinos por los ruidos molestos y por la ingesta de bebidas alcohólicas y estupefacientes”, explicó el comandante departamental, Igor Echegaray.

Indignados y con los ojos irritados por los gases lacrimógenos usados en la intervención, los delegados del partido explicaron que estaban organizándose para hacer el control en los diferentes recintos electorales. Además, estaban cocinando los almuerzos de los delegados desplegados.

Calificaron de injustificada y abusiva la intervención policial que hizo uso de agentes químicos para contrarrestar las piedras que venían de algunos vecinos que intentaban evitar que la Policía se lleve a los jóvenes.

La intervención tuvo un resultado de 106 personas aprehendidas y una tormentosa nube de gas lacrimógeno que dejó llorando a todos en la zona, enturbiando la jornada electoral cruceña que, hasta media mañana, había empezado con tranquilidad.

Masiva afluencia a los recintos

Desde muy temprano, jurados y electores asistieron a los 1.015 recintos repartidos entre la zona urbana y la zona rural. “El 100% de las mesas abrió con normalidad dentro del horario establecido”, informó en el reporte de jornada, Sandra Kettels, presidenta del Tribunal Electoral Departamental (TED).

El entusiasmo democrático llevó a los ciudadanos a hacer filas para emitir el voto aun antes de que se abran las mesas de sufragio. “Es que después es más larga la cola y más fuerte el sol”, explicó Carmelo R., quien llegó caminando al colegio José Manuel Mercado.

Hasta los distintos recintos llegaron familias enteras en bicicletas, con triciclos, con carritos de bebés, caminando, en patines, en moto, usando sombreros, gorras, sombrillas, gafas, con ropa deportiva o con chinelas, la gran mayoría optó por ir temprano y en grupo.

Ni las mascotas quedaron al margen de la cita. Muchos perritos en brazos o con correas, acompañaron a sus dueños a elegir al presidente, vicepresidente y diputados del país.

El tiempo desde que llegaban al recinto y se iban, variaba. Algunos tardaron minutos, otros, media hora.

Todos salían con un dedo pintado de tinta azul, el carnet de sufragio y la sonrisa de haber cumplido.

En puertas de los recintos, los plastificadores y los vendedores de forritos de plásticos –a 5 bolivianos– estaban a la caza de los recientes votantes: “Pa’que le dure su carnet, llévese”.

Pagina Siete.

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