Utilidades de bancos caen 18,9 % a abril de 2020

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El resultado neto (utilidades netas) a abril de 2020 llegó a 434,6 millones de bolivianos cuando en similar periodo de 2019 fue de 536,4 millones, es decir un 18,9 % menos de la pasada gestión, según datos estadísticos del Facebook del economista Hugo Siles.

El diferimiento de que exigen los micro y pequeños empresarios, exigiendo que se cumplan los seis meses que establece el Gobierno para el pago del crédito, también podría complicar a las entidades financieras.

La calificadora Moody´s hace un mes aproximadamente anunció que el país ingresará en una recesión de más de 3%, mientras el Banco Mundial eleva la cifra a 5,9 %.

Además, la agencia calificadora anticipó que el riesgo político y la incertidumbre de políticas se mantendrá independientemente del resultado de las próximas elecciones en Bolivia dado el clima político complejo y altamente polarizado después de la anulación de las elecciones presidenciales el año pasado.

Como resultado, el nuevo Gobierno deberá afrontar considerables desafíos sociopolíticos al implementar ajustes a su política fiscal y reformas estructurales.

También en su informe de Moody´s del pasado mes, señalaba que el sector informal de Bolivia sigue siendo grande en relación con sus pares regionales, por encima del 40 %, mientras otros organismos internacionales estiman un porcentaje cercano al 70 %.

Actividad económica

Para Siles el descenso en el nivel de actividad económica por el Covid – 19 repercute sobre las intermediación financiera y su rentabilidad ROE y ROA.

Explica que el comportamiento de los resultados a marzo y a abril, son declinantes, y la tendencia será aún mayor puesto que la norma en la emergencia sanitaria permite diferir el pago de las obligaciones crediticias (al menos por 6 meses) que repercute sobre el nivel de previsiones.

El sistema bancario, no obstante la crisis del C-19, se mantiene sólido, pero con rendimientos marginales decrecientes en su tasa de ganancia.

Liquidez

En abril del presente año, las Naciones Unidas publicó un informe en el que aporta soluciones para lidiar esta crisis mediante la solidaridad global, en el mismo destaca que la pandemia no afecta únicamente a los países de bajos ingresos sino también a los de ingresos medios, donde vive el 75 % de la población mundial y el 62 % de los pobres del mundo, y que estas naciones son muy vulnerables a una crisis de deuda, a la pérdida de acceso a los mercados y a las fugas de capital.

Pese a que, en el mejor de los casos, las economías de los países desarrollados podrían empezar la recuperación a finales de año, este no es el panorama que se vislumbra para los países en desarrollo.

La mayoría está atravesando una situación de gran inestabilidad con la detención repentina de sectores enteros, el colapso de las cadenas de suministro y una brusca caída de los precios de los productos básicos, por lo que es probable que las repercusiones económicas, sociales y financieras negativas duren más tiempo que la pandemia y afecten con más fuerza a los países pobres, en desarrollo y muy endeudados.

«Los mercados financieros mundiales se estancan a medida que los inversores corren a retirar fondos de los mercados emergentes y otros sectores de alto riesgo y a colocarlos en refugios seguros. Las salidas de capital de los mercados emergentes no tienen precedentes, ya que superan los 90.000 millones de dólares», destaca el informe.

Al mismo tiempo, la pandemia ejerce una fuerte presión sobre los presupuestos, ya que los países se esfuerzan por satisfacer las necesidades sanitarias de su población, responder al creciente desempleo y apoyar sus economías.

Pero no solo eso, además de enfrentarse a la pandemia también se necesitarán recursos adicionales para estimular la demanda, regenerar empleos, restablecer la capacidad de oferta a los niveles anteriores a la crisis y, no menos importante, lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Problema

de futuro

El informe destaca que actualmente y para la mayoría de los países es una crisis de liquidez, podría llegar a convertirse en un problema de solvencia.

«No está claro si los países en desarrollo volverán al mismo nivel de exportaciones y condiciones comerciales que antes de la pandemia, ni cuándo lo harán. Es posible que los países se encuentren en una trayectoria de menor crecimiento económico en el futuro, lo que afectará el acceso a los mercados financieros durante los próximos años, sin que sea culpa suya», razona el estudio.

Según las estimaciones iniciales, África podría estar entrando en su primera recesión en 25 años, mientras que América Latina y el Caribe se enfrenta a la peor recesión de su historia.

Ante este escenario, el informe recomienda «hacer todo lo posible para evitar lo que podría ser una devastadora crisis de la deuda con impagos desordenados. Esto dañaría la confianza que los países en desarrollo han creado a lo largo de años de cuidadosa reforma y sólida gestión económica. Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible podría convertirse en una quimera si no se aborda esta emergencia de desarrollo».

Pagina Siete

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