Sólo seis de 244 casos terminan con sentencia

Entre 2007 y 2016, sólo seis de 244 casos concluyeron en sentencia en La Paz, de acuerdo con un estudio realizado por Misión Internacional de Justicia (IJM), organización que trabaja hace más de diez años en casos de abuso sexual y violaciones a menores.

Entre enero y noviembre de este año, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) registró 834 violaciones a menores en todo el país, de estos la mayor parte en el círculo familiar.

Según el estudio de la IJM, el 69 por ciento de las agresiones se da en el núcleo familiar interno, externo o personas conocidas.

“Es más de la mitad, donde la víctima conoce a su agresor y tiene una relación cercana y de cariño, estamos hablando de más de un 29 por ciento que es papá o hermano; un 13 % de tíos, abuelos o primos”, dijo la directora de proyectos de IJM, Alejandra Cámara.

Datos de la Felcv confirman que gran parte de estas agresiones se dan en el entorno familiar ya que existen madres que se convierten en cómplices de los agresores por lo que no denuncian o intervienen para que su pareja no termine en la cárcel.

El teniente William Roldán, director de la Felcv de la zona Sur de La Paz, lamentó que en muchos casos las mujeres traten de minimizar el hecho debido a la dependencia económica que tienen con el agresor.

“Debido a que el varón es la fuente económica, las madres no se atreven a denunciar al padrastro, toman acciones incluso contra las hijas, las castigan o las amenazan para que ellas no puedan declarar”, aseveró.

Relató que durante la segunda quincena de noviembre una menor de 13 años fue agredida sexualmente por su padrastro. La madre de la víctima se enteró que fue aprehendido y en lugar de recriminar el delito fue a visitarlo a celdas para llevarle el desayuno mientras su hija recibía atención psicológica por las agresiones.

En criterio de la psicóloga María Inés Salazar, este tipo de actitudes responden a que la sociedad hizo creer que las mujeres no pueden vivir si no es al lado de un hombre.

“Sucede eso porque a las mujeres nos hicieron creer que necesitamos un hombre a nuestro lado para vivir y por ello prefieren cualquier forma de violencia u agresión no solamente a ellas mismas sino también a sus hijos o hijas”, dijo.

Una mujer de 29 años que habló bajo el anonimato con este medio indicó que sufrió agresiones sexuales, por un pariente cercano, desde sus seis años, refiere que la familia en muchos casos se vuelve cómplice del delito, ya que sabiendo lo que está pasando se hacen de la vista gorda para evitar cuestionamientos de la sociedad.

“El silencio en la familia y la complicidad también ha sido un factor muy importante para que no pueda curar un proceso de manera inmediata”,dijo.

La funcionaria de IJM manifestó que vieron más de 300 casos en diez años, de los cuales lograron más de 140 sentencias condenatorias y 11 absolutorias, empero el 40 por ciento de los procesos de investigación y judiciales fueron abandonados por diferentes razones.

Explicó que la mitad de los abandonos son porque las mamás están agotadas por el proceso o niñas que les piden que ya no sigan porque su participación es reiterativa. El resto probablemente sea porque les pagaron, conciliaron, o volvieron como pareja la mamá y el agresor.

Si bien la cifra de violaciones que se encaminan a la impunidad es alarmante, también lo es la cantidad de veces que la víctima que se atreve a denunciar debe relatar lo vivido ante diferentes instancias.

“Una niña que fue víctima de agresión sexual debe participar al menos diez veces en el proceso, estamos hablando de un médico forense, una pericia psicológica, social, de la declaración con la Policía, en cámara gesell, toma de muestra, participación del registro del lugar del hecho, en una Inspección Técnica Ocular, u otro tipo de pericias a las que se le somete a las víctimas”, explicó.

Cámara apuntó que a una víctima le tomará entre tres a cinco años lograr una sentencia en contra de su agresor, esto si no retira la denuncia ya sea por factores económicos u otros.

Cámara explicó que los casos más antiguos que ve la institución datan de 2008 y 2009, mismos que los están terminando recién.

Aclaró que a partir de la Ley 348, los casos que atendieron a partir de 2013 tuvieron mayor celeridad.

“Tenemos casos del 2010 o 2011 que todavía no se puede terminar, tenemos un proceso largo, incómodo para la víctima. Como institución hasta el año 2014 nuestro tiempo en conclusión de caso era cuatro años y medio, tras la Ley 348 y algunas aplicaciones de la Ley 586 tenemos como promedio tres años y medio, pero eso es motivado por las normativas”, explicó.

IJM

Misión Internacional de Justicia es una organización global que protege a los pobres de la violencia, trabajando dentro de las estructuras legales y leyes existentes, creando alianzas con varios actores del sistema de justicia.

Proporciona servicios legales y sociales a las víctimas, así como asistencia técnica y capacitación para jueces, fiscales, policías y otras personas que trabajan dentro del sistema de justicia pública para fortalecer y crear sistemas que sirvan bien al público y garanticen justicia para los pobres.

El Diario

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