Creyentes festejan a ñatitas con pedidos de resolver conflictos

“Pablito, de una vez pon fin a estos conflictos. Te pido que de una vez se solucionen”, dijo una mujer, mientras echaban pétalos de flores a una ñatita (un cráneo humano) que estaba apostada en la puerta principal del Cementerio General. La calaverita llevaba su gorra de Policía, un accesorio obsequiado por un uniformado a modo de agradecimiento por resolver un caso muy difícil.

Paulina, la encargada de cuidar la ñatita, contó que muchas personas se acercaron para pedir a Pablito una solución a los conflictos del país a causa de las protestas por un censo en 2023 y la falta de respuesta del Gobierno para resolver este tema. “Todos queremos que se solucionen los conflictos, porque la canasta familiar está subiendo”, indicó.

Ayer, cientos de creyentes festejaron a las ñatitas con música, bailes y fiestas. Desde muy temprano, llegaron al camposanto con el mismo pedido: una solución a los conflictos del país.

Miguel Hernández, quien pasó preste de una morenada en honor a cuatro ñatitas, también pidió lo mismo. “Estamos pidiendo que se tranquilice el país. No queremos problemas, no queremos llegar a enfrentamientos. Sé que así será”, dijo. Aseguró que “la fe ayudará a que las ñatitas puedan interceder y todo se solucione pronto”.

Cada 8 de noviembre, en La Paz se festeja a las ñatitas. Sus propietarios contaron que este es el único día en el que pueden salir de casa, ser festejados y hasta recibir la bendición.

“Yo tuve mis calaquitas desde hace 13 años hasta el año pasado. Aunque en un principio no les tenía fe, pero después fui creyendo en ellas. Mis calaquitas me ayudaron en el trabajo y en el estudio. Cuidaban la casa, también a mi papá y mi hermano, que manejan movilidad. Nunca les pasó nada, porque ellos los protegían”, contó Flor Chipana.

Resaltó que el año pasado hizo descansar a sus ñatitas –es decir que las entregó a otra persona– porque “eran muy celosas”. Ahora, ella les lleva guirnaldas a otras ñatitas con mucha fe.

En los alrededores del camposanto, cientos de personas instalaron pequeñas vigilias junto a sus ñatitas con cigarros, velas y coca. En el lugar, muchos creyentes llegaron para elevar oraciones y pedir favores.

Roxana contó que ella logró obtener el cráneo de su papá, don Ignacio. “Él ahora nos cuida y protege”, dijo. Relató que su papá era un hombre bien correcto, por eso, cuando le piden un deseo, él les cumple. “Recientemente mi hijo quería dejar los estudios, yo le he pedido a mi papito que lo guíe. Mi hijo volvió ahora a sus clases”, dijo.

Vivian indicó que sus ñatitas ayudaron a su hija a terminar la carrera de Medicina y a una amiga a resolver un problema familiar.

Fuente: Pagina Siete

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