24 enfermos crónicos alivian sus males en Centro del Dolor

Zoraida está acostada en una cama del Centro del Dolor, en el Maternológico Germán Urquidi, de Cochabamba. Ahora puede caminar, hablar y descansar sin sentir malestar a causa del cáncer uterino que padece. Hace una semana, el dolor era tan insoportable que no podía hacer sus actividades con normalidad; hoy, puede acceder a una mejor calidad de vida pese a su padecimiento.

“Me dolía mucho, estuve mucho tiempo con dolor. Comía poco y no tenía fuerzas para trabajar, sólo con medicinas podía dormir”, cuenta Zoraida a Página Siete, mientras permanece recostada en la cama 2 de la sala 7A en internación del Maternológico, el pasado 6 de octubre.

Ése era su último día luego de permanecer hospitalizada durante una semana para controlar y reducir los dolores crónicos a causa del cáncer que padece.

Zoraida, de 34 años y madre de dos niños de dos y 10 años, fue diagnosticada con ese tumor maligno hace un año y desde entonces debe tomar varias medicinas para mitigar el dolor.

Mientras recibe instrucciones de su médico, Carlos Rocha, para el alta, Zoraida permanece recostada. Es de piel morena y habla pausadamente para no agitarse. Sobre su cabeza lleva una toalla azul para cubrir la pérdida de cabello como consecuencia de la quimioterapia que recibe.

Asegura sentirse mejor y anhela regresar a su hogar, en Quillacollo, porque extraña a sus hijos a quienes no ve desde que fue internada. “Ya no me duele mucho, ya estoy mejor”, declara.

La joven madre forma parte de los 24 pacientes que atiende el Centro del Dolor, primero en su tipo en todo el país, inaugurado hace un mes. Tiene la finalidad de brindar una atención digna y de calidad a los diagnosticados con una enfermedad que cause dolor crónico, sobre todo los que tienen algún cáncer.

Centro del Dolor

“Un Centro del Dolor del sector público en Bolivia no existía, éste es el primero. Lamentablemente en el país hay un alto índice de pacientes con cáncer de cuello uterino, cáncer de mama y de próstata. Somos una sociedad que no nos cuidamos con controles periódicos en el médico. Los pacientes llegan cuando ya están en un estadio cuatro o metástasis, cuando el cáncer ya está en nuestro cuerpo y un proceso quirúrgico ya no es una opción. Ya están en etapa terminal”, afirma el responsable del centro, Carlos Rocha, anestesiólogo y especialista en Medicina del Dolor y cuidados paliativos.

De acuerdo con el programa de Lucha Contra el Cáncer del Ministerio de Salud, los cuatro cánceres más frecuentes en el país son de cérvix, próstata y estómago entre hombres y mujeres. Además el cáncer de cuello uterino, de mama y de útero.

Del total de pacientes diagnosticados con algún tipo de cáncer, el 24% padece de cérvix, 17% de mama; en el caso de los hombres, el 17% sufre de próstata y el 8% de estómago. En menor número, también se presentan casos de cáncer en vesícula, ovario, pulmón y linfomas.

El Registro Nacional de Cáncer, con datos hasta 2018, detalla que cada año en Bolivia se diagnostica a 7.276 mujeres y 3.918 hombres con esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que cada día entre cuatro y cinco mujeres bolivianas mueren por cáncer de cuello uterino.

Este tumor es tratable y la paciente puede acceder a una calidad de vida si su mal es detectado a tiempo, pero cuando llega a fase cuatro el cáncer ya se diseminó a otros órganos, por lo que el paciente atraviesa episodios “insoportables de dolor”.

Este centro busca disminuir los episodios de dolores intensos que sufren los pacientes, no sólo como consecuencia de la enfermedad, sino también como efectos del tratamiento que reciben porque suelen ser invasivos.

“La radioterapia y quimioterapia (tratamientos para el cáncer) generan dolor de tipo neuropático, porque los medicamentos que se usan tienen la finalidad de disminuir el cáncer y matar las células cancerosas, pero en ese proceso también pueden lesionar otros tejidos como los nervios”, explica Rocha.

En el centro atienden a pacientes terminales, pero no están excluidos aquellos que atraviesan las fases uno o dos a través del servicio de farmacología o intervencionista, porque también sienten malestares intensos.

El tratamiento

La medicación que reciben estos pacientes son opioides, antisicóticos, antidepresivos, antiepilépticos y otros para reducir los malestares físicos.

Pueden presentar cuadros de asma, disnea, sensación de falta de aire, delirio (no reconocen a sus familiares), actúan con agresividad y otros síntomas que también son tratados y disminuidos en el Centro del Dolor.

Debido a que esta especialidad es nueva, la mayoría de las medicinas no están cubiertas por el Seguro Universal de Salud (SUS), por lo que el paciente o sus familiares deben adquirirlos con sus propios recursos.

Sin embargo, Rocha estima que en los próximos meses puedan contar con estas medicinas en el sistema público, después de las solicitudes de incorporación hechas al Ministerio de Salud.

Acceso al centro

Debido a que el centro pertenece al sistema público, los pacientes que quieran beneficiarse de sus servicios deben estar inscritos en el SUS. Luego, tras una evaluación del centro de salud de su zona o barrio, los profesionales médicos deben elaborar una carta de referencia al Maternológico para pedir que se reciba atención en Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos.

Con esa referencia el personal del nosocomio anota los datos y puede recibir los servicios del Centro del Dolor en consulta, farmacología o internación, si es que resulta necesario.

“Generalmente hacemos una consulta inicial y a las dos semanas un control para ver cómo le va con ese tratamiento, porque muchas veces el dolor, en pacientes con cáncer, puede aumentar rápido por lo que puede requerir una modificación (en el tratamiento) por algún efecto adverso”, señala Rocha.

La mayoría recibe atención ambulatoria, pero también puede acceder a los servicios quirúrgicos mínimamente invasivos con sustancias que tienen la finalidad de reducir el dolor.

El centro cuenta con tres sectores: consulta externa, hospitalizados y quirófano. Desde que fue inaugurado, hace aproximadamente un mes, en consulta externa ya atendieron a 22 pacientes y 24 internados (algunos derivados de Oncología).

Los tres sectores funcionan en ambientes compartidos del Maternológico Germán Urquidi razón por la cual, por el momento, el centro sólo atiende a mujeres que presentan algún cáncer u otra enfermedad que les genera malestares crónicos.

Sin embargo, Rocha adelanta que este proyecto, que avanza con recursos limitados, personal y ambientes del Maternológico, tiene la visión de extender sus servicios para hombres y menores de edad, ya que toda la población, sin importar su sexo y edad, puede padecer de alguna enfermedad crónica que genere diversos tipos de dolencias, las cuales requieren atención especializada y medicación urgente para aliviar el dolor.

El dolor no discrimina a hombres, mujeres o niños

“El dolor no discrimina a hombres, mujeres o niños. Ya vinieron varios varones. Éste es un hospital materno infantil cuya misión y visión es atender al binomio. Al quirófano de la maternidad no existe antecedente de que haya ingresado un varón adulto. Pero actualmente hay un joven con un problema serio que solicitó por cartas que se lo atienda. Estamos en eso, queremos atenderlo”, comentó la jefa de Anestesiología del Maternológico, Yesenia Vega, también integrante del Centro del Dolor.

Este paciente, de unos 30 años, escuchó en las noticias sobre la inauguración del primer Centro del Dolor en Cochabamba, por lo que decidió acudir al Maternológico en busca de atención médica para calmar las dolencias crónicas que padece a causa de un síndrome complejo en uno de sus brazos, debido a un accidente.

“Al iniciar el proyecto fui clara, les dije que iban a venir hombres porque el dolor lo siente todo ser humano y no podemos decirles que no podemos atenderlos. Estamos haciendo gestiones para que excepcionalmente lo atendamos aunque sea en otro hospital público o nos den un permiso para atender en el Materno”, indicó Vega.

La jefa de Anestesiología está confiada en que pronto podrán atender no sólo a este paciente, sino a todos los hombres que acudan al centro en busca de atención médica para aliviar sus dolencias crónicas causadas por algún tipo de cáncer.

Este caso se encuentra en análisis y se aguarda una próxima reunión del Consejo Técnico que evaluará el caso.

Por el momento, Vega adelantó que si en el Materno pudiesen atender a hombres, luego de superar los trámites y temas burocráticos, estos pacientes estarían aislados en las salas de internación y quirófano para respetar la privacidad de las embarazadas y de sus bebés lactantes.

Otra limitante del centro es la falta de ambientes propios e ítems. Requieren uno para el responsable de este nuevo servicio, el médico Carlos Rocha, quien trabaja bajo un contrato próximo a vencer.
“Comía poco y no tenía fuerzas para trabajar. Ahora ya no me duele mucho, ya me siento mucho mejor”.
Zoraida, paciente de 34 años
“En el país hay un alto índice de pacientes con cáncer de cuello uterino, de mama y de próstata”.
Médico Carlos Rocha

Los cuidados

Cobertura • Debido a que el Centro del Dolor pertenece al sistema público, sólo los pacientes asegurados en el SUS pueden acceder a este servicio.

Costos • El tratamiento para un paciente que padece cáncer u otra enfermedad crónica puede costar hasta 3.000 dólares mensuales. Sin embargo, en el Centro del Dolor el costo por los servicios puede llegar aproximadamente al 20% del monto antes descrito.

Fuente: Pagina Siete

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