Guanay: Vecinos piden renuncia del alcalde y los concejales con 20 minutos de petardos

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Vecinos autoconvocados en la población de Guanay protagonizaron la noche de este miércoles una inusual jornada de protesta con el disparo de petardos, exigiendo la renuncia del alcalde y concejales por mala gestión en general y ante la falta de un plan de contingencia frente a la flexibilización de las actividades económicas y del transporte público en medio de la pandemia.

Según los vecinos, por casi 20 minutos reventaron petardos en todas las zonas para expresar su descontento con la gestión del alcalde Roger Tintaya, no solo por el coronavirus, sino porque arrastra una gestión cuestionada por falta de transparencia y mal manejo de los recursos económicos de la Alcaldía.

También acusan a los concejales de no cumplir las tareas de fiscalización hacia el ejecutivo municipal y denuncian que ambas instancias, no manejaron adecuadamente el Centro de Salud Integral, donde el personal continúa expuesto al riesgo del contagio y los pacientes, de otras enfermedades, descuidados.

Igualmente protestaron por los abusos de la Intendencia Municipal, cuyos funcionarios salen en motocicletas a patrullar, al extremo de darse atribuciones de detener a los jóvenes y aplicarles multas económicas, sin considerar que ya existe una ley nacional que prohíbe a la Policía, Fuerzas Armadas y a cualquier otra autoridad, detener ilegalmente a las personas que probablemente quiebren las reglas de la cuarentena.

Los “autoconvocados” reprobaron la gestión de los concejales porque no frenan esos abusos, no fiscalizan y al contrario actúan en consonancia con el alcalde, cuidando el cargo público que ya fue cuestionado por las organizaciones sociales que los catapultaron, peor aún si hasta la fecha la autoridad edil no presentó una rendición inicial de cuentas públicas 2020.

Dichas organizaciones exigen que alcalde y concejales den un paso al costado por haber cumplido cinco años de mandato y no merecer la prórroga de una gestión tachada, además de ineficiente, bajo sospecha de devolver favores a todo dirigente vecinal que guarde silencio ante las irregularidades y respalde su continuidad.

Los vecinos no descartan repetir en los próximos días otra jornada de protesta que podría desembocar en un cabildo abierto, para exigir el cambio de autoridades municipales, tal como se exige en los municipios de Teoponte y Tipuani, donde la falta de transparencia y el encubrimiento mutuo han sido la regla común en la gestión municipal.

ALCALDÍA FLEXIBILIZA LA CUARENTENA

El alcalde informó el pasado martes que por resolución del comité operaciones de emergencia municipal se ha resuelto flexibilizar el paso del transporte público en el puente Coroico, a partir de las 05:00 de la mañana hasta las 19:30 de lunes a viernes. El resto de las trancas se abrirán hasta las 20:00 horas.

Los días sábado solo hasta el mediodía y a partir de ese horario retorna la cuarentena hasta el domingo y luego se retoman las actividades el lunes. Los establecimientos comerciales en el centro urbano de Guanay funcionarán a partir de las 05:00 de la mañana hasta las 18:00 horas, manteniendo las restricciones de circulación en horas de la noche.

El pasado 24 de mayo el ministro de Obras Públicas Iván Arias en su visita a Guanay calificó de siete sobre diez la implementación de medidas de bioseguridad en el Centro de Salud, aunque luego la mayor iniciativa de prevención y fumigación vino del sector privado, como aquel carro nebulizador fabricado por una maestranza que opera en la misma población y que se desplazó a la ciudad de La Paz con los mismos objetivos.

El propietario denunció en días pasados, que por instrucciones del alcalde se impidió la salida del carro nebulizador rumbo a la población de Mapiri y otras comunidades aledañas, para cumplir tareas de prevención que no significan un costo para las entidades públicas ya que el despliegue y los materiales son cubiertos por el mismo empresario.

Esta acción fue aplaudida y mostrada como orgullo guanaeño, lo que al parecer generó incomodidad y recelo político de quien era considerado el alcalde más joven de Bolivia, al haber sido elegido el 2015 cuando tenía 27 años de edad y tomaba las riendas de una población que vive del comercio, la actividad aurífera y siempre expuesta a las inundaciones.

Esta población parece haber iniciado una fase de crisis política por descontento social en medio de la pandemia y un clima electoral que está poniendo otro matiz a la crisis sanitaria que azota a todo el país.

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