Estudio no aborda los 12 “actos dolosos” que identificó la OEA

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Un estudio, según The New York Times, califica de “deficiente” el análisis estadístico que realizó la Organización de Estados Americanos (OEA), que hizo la auditoría a los comicios fallidos del 20 de octubre de 2019. No obstante, en ese estudio no se abordan las 12 “acciones dolosas” que detectó el equipo auditor de la OEA.

Uno de sus autores reconoció que analizaron “parte” de la evidencia -la que supuestamente es “defectuosa”-, y que no hacen cuestionamientos sobre la integridad general del proceso.

Una elección amarga. Acusaciones de fraude. Y, ahora, una reconsideración, así titula la nota publicada por ese diario.

En ese artículo se subraya que los autores del estudio ponen bajo la lupa el análisis estadístico que realizó la misión de la OEA, emitido tras la votación del 20-O, cuando esa delegación expresó su preocupación respecto a que tras el corte del TREP (Transmisión de Resultados Preliminares) hubo un “cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares”.

Los investigadores -se lee en la nota de ese diario- “descubrieron que la conclusión de que los votos a favor de Morales aumentaron inexplicablemente una vez que el conteo se reanudó estuvo basada en datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas”.

“Una vez que corregimos esos problemas, los resultados de la OEA desaparecen, sin dejar evidencia estadística de fraude”, declaró a ese diario uno de los autores del estudio, el economista Francisco Rodríguez. Además de él, suscriben el trabajo Dorothy Kronick, experta en política latinoamericana, y Nicolás Idrobo, coautor de un libro de texto sobre métodos estadísticos avanzados.

Según la nota del The New York Times, el pronunciamiento de la misión de la OEA “levantó sospechas acerca de la votación y provocó una serie de eventos que cambió la historia” de Bolivia.

La auditoría de la OEA concluye que el análisis realizado deja en claro que la victoria en primera vuelta de Evo Morales “fue estadísticamente improbable, y que su proclamación se dio por un aumento masivo e inexplicable de los votos del MAS en el 5% final del cómputo”. La nota del The New York Times indica que los autores del nuevo estudio dijeron que no pudieron replicar los hallazgos de la OEA usando las técnicas que probablemente empleó.

Sin embargo, ese estudio no aborda las 12 “acciones dolosas” que detectó la auditoría de la OEA, con las que se buscó “manipular el resultado”.

La primera acción dolosa identificada es “la paralización intencional y arbitraria, sin fundamentos técnicos” del TREP. La segunda es la introducción de servidores no previstos en la infraestructura tecnológica (BO1 y BO20), a los cuales “se desvió de manera intencional” el flujo de información del TREP.

La tercera acción es que se “mintió respecto a la configuración real del servidor oculto BO1”. La cuarta es que se “evadieron intencionalmente los controles de la empresa auditora y se redirigió el tráfico hacia una red que estaba fuera del dominio, administración, control y monitoreo del personal del TSE”.

La quinta acción dolosa refiere a que el esquema tecnológico paralelo y no controlado que se creó de manera deliberada facilitó un entorno que permitía la manipulación de datos, suplantación de actas o cualquier maniobra, facilitado por la volatilidad de la evidencia digital. La sexta acción es que el proveedor de la aplicación “trabajó remotamente sin supervisión alguna e informó por email los cambios realizados”.

La séptima acción es la configuración de un servidor para quien fue presentado como “asesor de los vocales”, pese a que “no formaba parte de la planta laboral del TSE ni de las empresas auditora o proveedora”. La octava acción dolosa es que se dio “información falsa” sobre el uso de una máquina y que se intentó ocultar de manera intencional la existencia del servidor BO20 al equipo de auditores.

La novena acción es que “se mintió deliberadamente” sobre el empleo de los servidores. La décima es que personal de Neotec accedió a los servidores y bases de datos pese a que los auditores pidieron que nadie ingresara.

La undécima acción dolosa es la detección de irregularidades en el llenado de actas de escrutinio y cómputo. La duodécima acción es que pese a ser un material sensible se quemaron actas (el número es incierto) y más de 13.100 listas de electores, “lo cual no permite contrastar la información consignada en las actas de escrutinio y cómputo”.

Rodríguez, uno de los autores del nuevo estudio, tuiteó: “Analizamos parte de la evidencia y encontramos que la evidencia es defectuosa. No hacemos reclamos con respecto a la integridad general del proceso. Aquí está la cita relevante de nuestro artículo”.

La Secretaría General de la OEA indicó ayer que “respalda firmemente el análisis estadístico de la auditoría de la OEA”, y que “con gusto” brindará “detalles sobre los más de cinco estudios que respaldan ese análisis”.

Pagina Siete

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