Chiquitania: premian a 75 héroes que lucharon contra incendios

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“Mientras todos salen, nosotros tenemos que ingresar al lugar”. Con esa frase, el bombero Jesús Lino resalta una de las características de su oficio. Describe también una escena del incendio en la Chiquitania: cuando los pobladores eran evacuados, ellos ingresaban para acabar con las llamas y salvar a los animales atrapados.

Por este esfuerzo y mérito, Lino y otros 74 bomberos recibieron ayer un reconocimiento al valor. La condecoración fue otorgada por el heroísmo que los bomberos reflejaron en su lucha contra el fuego que atacó la Chiquitania. “Como servidores públicos se hacen merecedores de la medalla que la institución otorga, porque demostraron valentía en el cumplimiento del deber”, destaca la jefa de Estado Mayor policial, Claudia Zenobio Espinoza.
Foto:Marco Antonio Aguilar / Página Siete

Por 15 días, los bomberos “Antofagasta” trabajaron para sofocar el incendio en el oriente del país. Dejaron a sus familias en La Paz, y se comunicaron con sus seres queridos sólo en las horas de descanso, cuando llegaban a un pueblo con señal telefónica.

Lino recuerda que esos días estaban en sitios alejados. “Había sectores donde no había ingreso de llamadas, pero supimos sobrellevar la situación. Fuimos entrenados para esto, fuimos a cumplir para lo que hemos sido entrenados”, comenta.

Para los paceños, el clima fue un factor en contra. “Ha sido un cambio muy radical de la noche a la mañana. Nosotros estábamos prestos a hacer la sofocación del incendio, había mucha gente auxiliando y muchos ayudando”, recuerda Sandra Cruz, una de las pocas mujeres condecoradas en la ceremonia.

La policía evoca que sus padres se preocupaban mucho por ella, en especial por su salud y por el tema económico. Pese a eso, la joven recibió mucho apoyo.
Foto:Marco Antonio Aguilar / Página Siete

“Ellos hicieron a un lado los intereses personales para dar todo por su pueblo. Es salir un día (de casa) sin saber si vamos a volver. Han decidido dar todo y por eso son los héroes de la vida”, comenta el director nacional de Bomberos, José Luis Pereira Loza.

La familia debe brindar el apoyo y la convicción que el bombero necesita. La esposa de Julio Rojas está convencida de eso. Karina Cuéllar cuenta que vivía muy preocupada porque su esposo se fue para sofocar los incendios en la Chiquitania. Pero -revela- cuando hablaba con él, le daba todo su respaldo.

Ayer, en la ceremonia de condecoración, Rojas estaba acompañado de su esposa, hijos y nieto. El más pequeño, de cinco años, lucía un impecable uniforme rojo de bombero. Así sorprendió y acompañó a su abuelo.

La mamá del pequeño, Milena Rojas, cuenta que su hijo acompañaba a su abuelo a las actividades que se realizan los fines de semana en la estación de bomberos. Él camina acompañando a su abuelo y a los cinco años, el niño ya sueña en convertirse en un bombero. Fue así que su mamá se animó a vestir a su hijo con un uniforme rojo.

En la actividad, el director nacional de Bomberos destaca que desde el año pasado, los bomberos instruyen a nuevas generaciones en la Escuela Plurinacional de Bomberos. Informa que ya fueron entrenados casi un centenar de bomberos.

“Haremos lo que nos apasiona: salvar vidas. Tenemos muchas actividades de formación para los ciudadanos. Tenemos valentía, conocimiento y un reglamento en el sistema de prevención y protección contra incendios”, sostiene Pereira.

Según el jefe policial, este sistema permitirá -como institución- tener los recursos necesarios y la autonomía de gestión para cumplir con los requerimientos de la sociedad.

Pagina Siete.