Ministerio de Salud fracasó como negociador en 3 megaconflictos

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Desde 2016 el Ministerio de Salud ha fracasado como negociador en tres megaconflictos. No supo dar solución a la demanda de las personas con discapacidad, que llegó incluso hasta la ONU, ni a los profesionales de Salud que protestaron hasta que lograron la abrogación del nuevo Código Penal. Este año, se ha desconocido a la Ministra como interlocutora, ante el pedido de inclusión en la Ley de Trabajo.

“Se reveló una incompetencia total de parte del Ministerio para encarar los conflictos del sector salud, con perspectiva jurídica y técnica. Los problemas son recurrentes por el desconocimiento de la normativa legal vigente, del sistema y, además, se improvisa la designación de las autoridades. Ha sido tremendamente irresponsable por parte del Gobierno”, aseveró el presidente nacional del Colegio Médico, Erwin Viruez.

Enfatizó que en los últimos años Bolivia tuvo ministros de salud sin el perfil adecuado para el cargo. Calificó de lamentable las gestiones de esa cartera.

“Hoy tenemos una ministra que desarrolló una carrera política en el parlamento y no tiene ninguna experiencia en el sistema de Salud”, apuntó.

Página Siete solicitó la contraparte del Ministerio de Salud. No obtuvimos respuesta.
Personas con discapacidad escriben un cartel con sangre.

Personas con discapacidad

    En 2016, más de un centenar de mujeres, hombres, niños y adultos mayores demandaban al Gobierno una renta de 500 bolivianos para las personas con discapacidad. El pedido iba principalmente dirigido al Ministerio de Salud, pues era el ente encargado de la carnetización y  los  bonos para ese sector.

El saldo de seis meses de conflicto fueron decenas de detenidos, acusados de agredir a policías, una treintena de heridos en las intervenciones y dos personas muertas en una vigilia.

“Hemos evidenciado una posición muy radical. No quieren tocar ningún tema que no sea la renta”, indicó la entonces ministra de Salud, Ariana Campero, quien encabezaba la negociación.

El 17 de agosto, Rosemary Guarita se presentó en la sede la ONU en Ginebra para contar al mundo el vía crucis de las personas con discapacidad. “Estoy contenta porque han reconocido que la demanda es legítima”, dijo, tras su viaje.

Código Penal abrogado

En 2017 se aprobó un nuevo Código de Procedimiento Penal, que planteaba tres tipos de sanciones para los médicos: la privación de libertad, la inhabilitación y la reparación económica. Estipulaba que las penas se aplicarán para quienes “en el ejercicio de su profesión dañen la salud o la integridad física”.

“Nos quieren tratar peor que a delincuentes, ellos tienen una sola sanción, la privación de libertad y ya”, dijo Ivanoska Chávez, una de las galenas.

Fueron 47 días de huelga médica y diversos paros cívicos, pero el Código del Sistema Penal fue abrogado.

Actualmente, otro diálogo se ha estancado. Esta vez por la inclusión de los médicos a la Ley General de Trabajo. “Diálogo significa conversar para llegar a un acuerdo, no imponer sus ideas. Cuando ella (Montaño) convoca quiere imponer. Hemos determinado que no sea una interlocutora válida”, aseveró Viruez. Los galenos llevan más de 40 días de protestas y huelgas.

Los negociadores

Desde 2016, Bolivia tuvo tres ministros de Salud. Sus gestiones estuvieron marcadas por conflictos sociales, principalmente con los profesionales de salud.

2015Ariana Campero fue ministra de salud de Bolivia desde el 23 de enero de ese año hasta el 30 de mayo de 2018. Su antecesor, Juan Carlos Calvimontes, también enfrentó conflictos.

2018Rodolfo Rocabado fue ministro de Salud de Bolivia desde el 30 de mayo hasta el 23 de enero de 2019, también durante el tercer gobierno del presidente Morales.

2019 La actual ministra de Salud es Gabriela Montaño, fue posesionada el 23 de enero. El Gobierno la ratificó como interlocutora en el conflicto por la inclusión en la Ley del Trabajo.

Punto de Vista
Franco AlbarracÍn V. miembro de la Apdhb

“La otra parte no es el enemigo”

La falta de capacidad para negociar por parte del Ministerio de Salud se debe principalmente a la confluencia de distintos factores que atienen a las aptitudes de las autoridades asignadas a dirigir esa cartera.

Para entablar una negociación adecuada, resulta indispensable contar con cierta legitimidad y credibilidad, elementos ausentes en las autoridades. Sobre todo si tomamos en cuenta que las designaciones de cargos se realizaron de acuerdo al grado de afinidad con el partido político y con el presidente Morales.

Adicionalmente, podemos afirmar con absoluta certeza que durante todos los conflictos en los que estuvo involucrado el Ministerio, en ningún momento se respetaron los principios básicos para entablar una negociación adecuada. Por ejemplo, la autoridad, en lugar de centrarse en los intereses de ambas partes, decidió concentrarse en las posiciones y en aspectos personales. Esto es visible cuando vemos a la Ministra Gabriela Montaño emplear una política de desprestigio en contra de los dirigentes médicos.

Por otro lado, en el marco de las negociaciones, en lugar de buscar un beneficio mutuo ante el choque de intereses, el Ministerio de Salud, apoyado por el Ministerio de Gobierno, Ministerio de comunicación y Defensoría del Pueblo, empleó acciones destinadas a dividir, desestabilizar y criminalizar a los sectores en protesta.

Esta ha sido una actitud recurrente y, al mismo tiempo, contraproducente. Provoca que la otra parte emprenda un comportamiento defensivo.

En una negociación uno nunca puede ver a la otra parte como el “enemigo”, al que hay que destruir a toda costa. Por el contrario, la otra parte es un actor cuyos intereses deben ser tomados en cuenta, sobre todo si estamos hablando de grupos con alto grado de vulnerabilidad, como en el caso de las personas con discapacidad.

Pagina Siete