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Cerro Rico: doble feminicidio revela los abusos que sufren las guarda bocaminas

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El único pecado de las hermanas Marisol y Elizabeth Olmedo, víctimas de un doble feminicidio, fue quedarse a cuidar los instrumentos y equipos en el sector Pailaviri, en inmediaciones del cerro Rico de Potosí. Las jóvenes aceptaron seguir el destino de su madre, hermanas, primas y amigas: trabajar como guarda bocaminas.

Este doble feminicidio revela la situación de explotación laboral, vulnerabilidad y violencia que sufren todos los días las mujeres que trabajan como cuidadoras de los instrumentos de los mineros en el Cerro Rico de Potosí, según autoridades locales.

La concejal potosina Azucena Fuertes dijo en base a un registro unas 148 guarda bocaminas viven y trabajan con sueldos que van por debajo del salario mínimo nacional. Incluso indicó que la cifra es más elevada porque muchas mujeres trabajan de forma clandestina en las más de 500 bocaminas que hay en este sector.

“Lamentablemente, la muerte de las dos jóvenes que cumplían las funciones de guarda bocaminas revela la situación de las mujeres que trabajan en el Cerro Rico de Potosí”, dijo Fuertes. Contó que muchas de ellas provienen de las áreas rurales y viven en extrema pobreza.

Según la concejal, una vez que los mineros terminan sus jornadas de trabajo, dejan en las inmediaciones de las bocaminas todos sus instrumentos de trabajo y equipamiento, incluso acumulan mineral en estos sectores. Entonces, las mujeres tienen la función de cuidar todas esas herramientas y materiales. “Ellas trabajan como los serenos, pero están en condiciones infrahumanas y de mucha vulnerabilidad. El 90% no cuenta con un contrato de trabajo y gana menos que un salario mínimo nacional (500 a 1.000 bolivianos)”, dijo Fuertes.

Las guarda bocaminas viven en casas improvisadas que miden cuatro por cuatro. Estas viviendas son construidas con barro y adobe, además colocan calaminas viejas o latas. No tienen acceso a agua potable y electricidad, menos alcantarillado. “En estos lugares precarios se quedan con sus hijos para resguardar las herramientas de trabajo, las compresoras y los minerales que dejan los mineros”, dijo.

Las mujeres que se dedican a este oficio no reciben aguinaldo, no tienen acceso a la salud y no tienen derecho a jubilación, entre otros beneficios sociales. “Es un sector muy vulnerable. La mayoría de ellas son madres solteras o viudas, por eso viven con sus hijos”, sostuvo.

En varias oportunidades, las autoridades locales solicitaron al Ministerio de Trabajo y la Defensoría del Pueblo que ingresen al Cerro Rico de Potosí para que verifiquen la situación de las guarda bocaminas. “Sin embargo, parece que es más fuerte el valor del mineral y el poder de los mineros cooperativistas”, dijo.

Fuertes asistió el lunes al entierro de las dos hermanas. “En solidaridad con las guarda minas, las palliris, que pertenecen a otro sector que trabaja en las minas, se están organizando para realizar una marcha de protesta”, explicó.

La concejal adelantó que enviará notas al Ministerio de Trabajo y la Defensoría del Pueblo para exigir que se tomen acciones para ayudar a las cuidadoras de las bocaminas. Denunció que muchas de estas mujeres son víctimas de abuso sexual y violencia, pero que no se atreven a denunciar por miedo a perder su fuente laboral.

De acuerdo con la concejal, las mujeres no tienen condiciones y equipos de seguridad para trabajar como cuidadoras. “Hacen escapar a los jukus (ladrones de mineral) con dinamita en mano)”, comentó.

El pasado domingo, las hermanas Marisol y Elizabeth Olmedo, de 18 y 20 años de edad, fueron encontradas sin vida en inmediaciones del Cerro Chico de Potosí. Tenían los cráneos destrozados y estaban sin ropa de la cintura para abajo; habían sido vejadas y asesinadas.
Este doble feminicidio causó indignación en el país.
El mayor de Policía Omar Ceballos explicó que el médico forense determinó que las hermanas perdieron la vida por un fuerte golpe en la cabeza.

Entre las pertenencias de las víctimas los policías encontraron un celular. Según el reporte, una de las jóvenes hizo una última llamada a su padre.

En su declaración ante el Ministerio Público, el progenitor dijo que sus hijas habían ido a la bocamina como “cuidadoras en reemplazo de su hermana mayor y de su cuñado”.

“Los padres manifestaron que su hija Zulema Olmedo, de 22 años, (hermana mayor) y Martín Coria (cuñado) son serenos de la bocamina Forzados II y por razones familiares viajaron a la comunidad de Molle. Por esta razón dejaron en reemplazo a las hermanas indicándoles que les cancelarían 500 bolivianos”, agregó el informe policial.

Este doble asesinato en el departamento de Potosí se registra después de tres semanas del anuncio del Gabinete de la Mujer de la aprobación de un decálogo para combatir los índices de violencia extrema. En lo que va del año ya se registraron 76 feminicidios, según un registro elaborado por este medio.

Seis feminicidios se registraron en Potosí en lo que va del año.

14 de enero Una joven de aproximadamente 19 años de edad fue asesinada con varias puñaladas por su pareja en la localidad potosina de Llallagua. La víctima fue enterrada de forma clandestina en una comunidad rural del municipio de San Pedro de Buena Vista del norte de Potosí.
22 de abril Una mujer fue asesinada a golpes en la comunidad de Vilacaya del municipio de Puna del departamento de Potosí. Según la Policía, el autor del crimen es el hermano de 67 años de la víctima. El examen forense reveló que la mujer falleció por traumatismo encéfalo craneal.
24 de mayo Reynaldo Tito, de 30 años, voló en pedazos a su esposa de 26 años con una explosión de dinamita. El feminicidio se registró en el municipio de Caiza D, provincia José María Linares del departamento de Potosí. El agresor perdió las manos en la detonación y fue enviado con detención preventiva a la cárcel. La víctima dejó tres niños en la orfandad.
2 de julio Gregoria, de 34 años, fue brutalmente asesinada a golpes por su esposo Cirilo en una comunidad del municipio potosino de Tinguipaya. La víctima dejó seis niños en la orfandad.
4 de agosto Las hermanas Marisol y Elizabeth Olmedo, de 18 y 20 años de edad, fueron encontradas sin vida en inmediaciones del Cerro Chico de Potosí. Las jóvenes tenían los cráneos destrozados y estaban sin ropa de la cintura para abajo; habían sido vejadas y asesinadas. En la actualidad, la Policía busca a los autores de este doble crimen en Potosí.

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