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Pese al riesgo, en La Paz ofrecen viajes al sector del deslizamiento

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Hortensia Mamani se dedica a la venta de queso y pescado en Caranavi para mantener a sus tres hijos. Por esa razón, viaja en un bus de La Paz hasta ese municipio de los Yungas pese al riesgo y las prohibiciones por los deslizamientos del fin de semana en esa ruta.

No es la única. Al igual que ella, cientos de personas buscaban comprar ayer un pasaje en bus o taxi para llegar a Caranavi, Palos Blancos, Coripata y Tipuani, regiones del norte paceño.

En la terminal de Minasa, varios choferes ofrecían viajes hasta el sector de los deslizamientos, donde los pasajeros deben buscar la manera de pasar a pie. Y al otro lado pueden acceder a otro motorizado que los lleve hasta su lugar de destino.

“Tengo miedo, pero igual tengo que viajar. Los quesos y los pescados que tengo que vender se pueden malograr. Es mi negocio, estoy rezando para que no me pase nada”, dice Hortensia, mientras espera su turno para subir a un bus.

Este vehículo llegó ayer en la mañana desde el sector del derrumbe con una hendidura que fue causada por una piedra que cayó desde el cerro.

“He viajado a Caranavi con cuatro pasajeros, la gente ya no quiere ir, tiene miedo y regresé nomás. Ahora partiremos con 10 personas, pero tenemos miedo, el derrumbe es muy grande”, cuenta Álvaro Ballivián, el chofer del motorizado.

Justina Camila, otra de las pasajeras del bus, cuenta que debe viajar hasta Caranavi para vender charque (carne deshidratada) y usar las ganancias para mantener a sus cuatro hijos. “Si no viajo, ¿quién venderá? Sólo me queda confiar en Dios para que no me pase nada”, dice.

El sábado se registró un deslizamiento que arrastró a varios vehículos con pasajeros. Cerca de 60 personas fueron rescatadas, más de la mitad se recuperan en diferentes hospitales, mientras que 15 fallecieron. Según el Gobierno, hay además siete personas desaparecidas, pero familiares aseguran que hay más víctimas.

Algunos conductores de taxi admiten que tienen temor y dicen que están conscientes del riesgo que corren al transportar personas en sus vehículos. Uno de ellos, Hugo Corpa, dice que las lluvias ya pasaron. Indica que “el camino ya se está secando y ya no hay peligro”. “Para evitar accidentes, estoy viajando de día”, argumenta.

Francisco Alquez, conductor de bus, cuya ruta es de Coripata a La Paz, afirma que debe cumplir con los viajes porque necesita trabajar. “Estoy viajando con poca gente porque no quieren viajar, tienen miedo, pero tampoco me conviene llevar muchos pasajeros, porque me puede ganar el peso y si pasa algo, yo seré el responsable”, admite.

Wilfredo Chávez, chofer de taxi, busca vender todos pasajes en la terminal. Ayer tuvo suerte, los cinco lugares que ofrece se llenaron. “Viajo hasta Yolosa para no arriesgarme, es que necesito trabajar”, confiesa.

Uno de sus pasajeros, Mario Huanca, revela que decidió arriesgar su vida para volver a su comunidad. “Escuché que hay inundaciones, temo por mi casa”, concluye.

Pagina Siete.

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