Chasquipampa: los policías no pueden volver a la EPI por acoso de vándalos

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Los vecinos de Chasquipampa, en la zona Sur de La Paz, no pueden dormir tranquilos desde hace 25 días. Después de que la Estación Policial Integral (EPI) fuera quemada y saqueada por grupos vandálicos afines a Evo Morales, los policías no pueden volver a ocupar el lugar, porque éste está destrozado. La gente debe convivir con la delincuencia y la inseguridad.

La estación policial quedó con todos los vidrios rotos. Los vándalos también sacaron una patrulla a la calle y la incendiaron, lo mismo pasó con las motocicletas, una de ellas está hecha cenizas al medio del patio principal. A su lado hay muebles, papeles, cajas de cartón, todos quemados. Los delincuentes incluso robaron una Virgen que estaba en un altar en la entrada principal.

Por dentro, las oficinas están devastadas, no quedó nada que se pueda recuperar; fierros retorcidos y restos de muebles y cobijas de los efectivos yacen completamente quemados en el piso. El lugar sigue siendo saqueado.
Una de las oficinas de la estación policial saqueada y quemada.

“En las noches entran y siguen saqueando, hay menores de edad que entran a la EPI a beber y aprovechan porque está abandonado”, informó José Luis Mazzi, vecino y parte del grupo organizador de La Resistencia de la zona.

La mañana del lunes 11 de noviembre, grupos violentos siguieron con sus actos vandálicos que comenzaron una noche antes. Llegaron a la EPI, primero rompieron los vidrios y luego ingresaron a saquear todo lo que encontraron. Prendieron fuego a todas las oficinas y se fueron.

Los efectivos que trabajaban en el lugar tuvieron que escapar. Ahora están en el Distrito Policial (DP) 4, en la 8 de Calacoto, y hacen patrullajes en Chasquipampa, pero ante una emergencia les es difícil llegar a tiempo.

“Los vecinos estamos organizados, pero asustados con las cosas que pasan. (Hace pocos días) encontramos a cuatro alcohólicos en la EPI, los llevamos al DP4 y pudimos escuchar un audio en el celular de uno de ellos en el que decían que iban a entrar a las casas aprovechando las lluvias”, contó Mazzi.

Las amenazas siguen desde la noche del 10 de noviembre, los vecinos no pueden caminar por algunas calles porque se topan con gente ebria que los amenaza o, en algunos casos, intentan asaltarlos. Los vándalos hacen turnos para ver si alguien intenta acercarse a la estación.
La jardinera con destrozos y con muebles deshechos.

Mazzi dijo que los vecinos desconocen qué trabajos realiza la Alcaldía para activar el seguro del inmueble y que de una vez se refaccionen sus instalaciones.

Una vecina contó que hay personas de los grupos violentos que hacen vigilia cerca de la EPI para evitar que los vecinos ingresen a limpiar el lugar. “Tenemos el dato de que hay taxistas que dijeron que quieren la EPI para instalar ahí su sindicato”, dijo.

Pagina Siete.