La frase “El Alto de pie, nunca de rodillas” hizo una ciudad rebelde

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Julio Mamani Conde es uno de los dirigentes que impulsó la fundación de la Central Obrera Regional de El Alto (COR), en 1987, y la fundación del Sindicato de Trabajadores de la Prensa alteña, un año después. Fue presidente de la Asamblea de la Alteñidad y lideró la primera marcha para la creación de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) en 2000.

Es autor de cinco libros que reseñan las conquistas de las organizaciones sociales alteñas desde la década de los años 80. Periodista de profesión, es además el creador de la frase rebelde: “El Alto de pie, nunca de rodillas”. Ésta es la conversación con Página Siete.

Fue testigo del nacimiento de El Alto. ¿Cómo era la urbe entonces?

Llegué a la ciudad de El Alto en 1985 como reportero popular e inicialmente como promotor de teatro y títeres para niños. En el tiempo de la UDP una de las necesidades era el transporte. He visto el nacimiento de la Empresa Municipal de Transporte Automotor (EMTA) que Hernán Siles inauguró en la zona de Villa Tunari primero y luego en Huayna Potosí; también vi cómo los buses murieron en Santa Rosa. Fui testigo de cómo los vecinos se organizaban a través de los comités populares de salud y comités de abastecimiento de gas y pan; y eso que entonces en El Alto el pan no escaseaba y la gente subía desde La Paz a los hornos.

Era una ciudad muy participativa. Sus necesidades eran los servicios básicos y el asfaltado de sus avenidas. La única vez que Víctor Paz Estenssoro visitó El Alto fue para inaugurar la avenida Juan Pablo II cuando llegó el Papa.

¿Cuáles son los hitos sindicales en más de 30 años de El Alto?

Año que pasaba crecían los debates entre vecinos por la carencia de servicios. Se conquistaban uno a uno (agua potable, alcantarillado y electricidad) con movilizaciones. Esos movimientos vecinales dieron nacimiento a las organizaciones sociales. Las federaciones de juntas vecinales y gremiales el 85 ya habían logrado autonomía de las federaciones de La Paz. Ya estaban gestando la Central Única de Trabajadores de El Alto frente a los abusos de la ADN, porque entonces había celdas en la Alcaldía donde encarcelaban a los dirigentes de panaderos y carniceros. No había otra alternativa que formar organizaciones para defender a los compañeros.

Participé en el primer congreso de la Central Obrera Regional de El Alto (COR), en el que se aprobaron documentos políticos. Luego formamos el Centro de Reporteros Populares y el Comité Sindical de Trabajadores en Comunicación. Uno de los aspectos más fregados era por entonces la dependencia política.

¿Qué le da a El Alto la característica de ciudad rebelde?

Entre los años 85 y 87 se designó a los primeros alcaldes, eran alcaldes importados de La Paz. Esto te hacía pensar y generar la necesidad de luchar por la independencia política de las organizaciones sociales alteñas. Juan Polo Maguiña es uno de los primeros alcaldes importados, Luis Vásquez Villamor también y él hace un trampolín desde la Alcaldía de El Alto para llegar al Congreso como diputado del MIR. Luego viene el turno de los alcaldes importados de Condepa. Su primer alcalde fue Wálter Vargas, nadie lo conocía en El Alto, era importado; luego Jaime Reyes, que antes fue concejal en La Paz, y antes fue alcalde transitorio elegido por el Concejo Municipal; lo destituyen y entra Mario Aparicio, después vino Flavio Clavijo. Éste tenía casa en El Alto pero no era vecino activo o no luchaba. La era de los importados termina con José Luis Paredes.

¿Qué otros hechos la hacen una ciudad revolucionaria?

Monseñor Jesús Juárez, cuando se creó la Diócesis de El Alto (1994), decía que el alteño tenía “corazón aymara y espíritu combativo”. Se refería a los mineros que llegaron (por la relocalización) en los 80 y acampaban en carpas de plástico: en Santa Rosa, 21 de Diciembre, Charapaqui, Rosas Pampa Cututu, Germán Busch y Villa Ingenio. A este último lugar llegaron mineros desde Milluni de manera ordenada.

El Alto no sólo recibía mineros relocalizados, sino también a campesinos afectados por el rebalse del lago Titicaca y sequía del altiplano, como comunarios de Achacachi, socialmente combativos, que se asentaron en Villa Ingenio. Los dirigentes llevaban iniciativas de movilizaciones radicales para ser atendidos. A la parte sur, Romero Pampa, arribaron de la provincia Pacajes. El “corazón aymara y espíritu combativo” se iba configurando en una identidad sindical y la COR los iba asimilando.

¿Cómo nace la frase que identifica a la ciudad de El Alto?

Yo pertenecía al POR de Pie, una escisión del POR (Partido Obrero Revolucionario) y la frase nace un poco de la obra de Alejandro Casona Los árboles mueren de pie, también de revolucionarios mexicanos que hablan “estar de pie”. Entonces empieza a acuñarse en dos instancias: en las marchas se va repitiendo “El Alto de pie, nunca de rodillas” y en la culminación de los discursos con el lema: “El Alto de pie” y la gente respondía “nunca de rodillas”. En los discursos, los dirigentes también hacían repetir hasta tres veces a las bases y con énfasis.

El 88 se acuña en la “marcha de las flores” en demanda de la coparticipación tributaria a la Alcaldía de La Paz y entonces se consiguen 250 mil dólares. La marcha empieza en La Portada, donde Martha López y Justo Choque se preguntan cómo podemos hacer de “El Alto de pie, nunca de rodillas” y le buscaban ritmo. En la década de los años 90, como dirigente del Comité Sindical de Trabajadores de la Prensa, en los discursos terminaba con esa frase y la gente la repetía tres veces.

¿Después quiénes la adoptan?

Los trabajadores afiliados a la COR y con dirigentes como Lucio Mendoza y Freddy Acho (en los 90) sacamos un voto resolutivo instruyendo que todos los membretes sindicales debían llevar la frase y después la adoptaron la Alcaldía y el Concejo de El Alto. Así se fue posicionando.

¿El Alto es hoy una ciudad rebelde?

Cuando fundamentamos la consigna dentro de la COR nos decían que la frase iba a pasar, pero les respondíamos que no pasarían la pobreza, la explotación, la lucha de los trabajadores y de los alteños, siempre estarán de pie y nunca de rodillas. Era una consigna antineoliberal porque se dio en un proceso de relocalización, cuando no se atendía al campo y El Alto estaba despreciado. Es una rebeldía que nunca va a pasar y ahora hasta Samuel Doria Medina grita la frase.

En el problema de la segunda guerra del gas por el IDH, en mayo y junio de 2005, se estaba luchando por el IDH. Estábamos planeando cómo arrancar un presupuesto para El Alto. En la Guerra del Gas (2003) no se consiguió nada. Entonces, Evo Morales pedía 40% en el Congreso cuando era diputado. Cuando llegaba al Polifuncional de la Ceja, de donde siempre parten las marchas, era aplaudido, pero por primera vez en 2005 maestros y trabajadores le gritaron en el mismo lugar “traidor”.

No es una frase estrictamente de un partido político, es estrictamente de un movimiento sindical de rebeldía que tenía independencia sindical. Antes se repudiaban las elecciones por los pasa pasas (tránsfugas) e incluso se creó otra frase: “El Alto para los alteños”, en rechazo a las candidaturas importadas para diputados. El MIR y Condepa no tenían candidatos alteños, postularon a Daniel Santalla, Eduardo Paz, Claudio Loza, todos de La Paz. Por eso El Alto creció rebelde. En El Alto siempre se quemaron banderas de los partidos políticos.

¿La frase rebelde sigue vigente?

Los dirigentes alteños con el Gobierno anterior (MAS) primero trazaron sus objetivos políticos y después las reivindicaciones de los alteños; negociaban obras para sus barrios con la postergación de sus movilizaciones. Por esos errores la dirigencia de la COR y de otras organizaciones eran 100% masistas. En los episodios de octubre y noviembre de 2019, si los “pititas” hubieran sido capaces de derrotar a un movimiento fortalecido como la Fejuve y la COR, habrían hecho historia. Los “pititas” son circunstanciales, no podrán sustituir a una organización sindical ni vecinal que cambió la historia del país. Una cosa son los dirigentes y otra las instituciones.

Estamos volviendo al prorroguismo de Condepa, entonces utilizaban a la organización para lanzarse como candidato a parlamentario. Ahora esto está ocurriendo y por eso hay crisis de las organizaciones sindicales. El Alto juega su rol histórico y no tengan temor porque El Alto se sacudirá de esta crisis. El Alto está de pie, nunca de rodillas.

HOJA DE VIDA

Formación Estudió sociología en la UMSA. Es periodista y aficionado al teatro y títeres.
Trayectoria Trabajó como periodista en los diarios Presencia y Última Hora, y en el semanario Aquí. También en radios Fides y Continental. Es autor de cinco libros.

Pagina Siete.