Romulo Calvo, Fernando Camacho y Vicente Cuéllar estarán entre el reto de leer al país y la persecución

Un comité interinstitucional dirigió el paro cívico de 36 días, encabezado por el gobernador Luis Fernando Camacho, el líder cívico Rómulo Calvo y el rector Vicente Cuéllar en Santa Cruz. Una mala gestión del conflicto y una falta de mirada abarcadora de la realidad nacional fueron su talón de Aquiles, según politólogos, quienes a la vez exoneran al líder académico por su talante más moderado y su rol técnico. Ven que estarán entre el reto de leer al país y la persecución.

Los tres líderes visibles surgieron de la legitimidad de origen en sus instituciones, dice la politóloga María Teresa Zegada, en referencia a las entidades cruceñas a las que representa cada uno. Todos coincidieron en una misma demanda y, sin embargo, tuvieron “una pésima gestión del conflicto”.

Los líderes cruceños, a los que se debe sumar al alcalde Jhonny Fernández, quien sin embargo se mostró reacio a apoyar el paro, tuvieron la dirección de un paro cívico sin precedentes en el departamento de Santa Cruz, en demanda por la ejecución de un censo de población y vivienda en el país en 2023. Previamente el Gobierno central había asegurado, vía un decreto supremo, que ese conteo se realizaría en noviembre de 2022, pero después anunció su postergación para el año 2024. Este último hecho provocó el surgimiento de la demanda central de una fecha de realización del censo.

“No han leído, en los momentos precisos, las señales de agotamiento que había desde la sociedad, como tampoco las señales que salían desde el Gobierno; un ejemplo de ello fue insistir en la fecha de realización del censo y no en la aplicación de los resultados; creo que eso ha precipitado situaciones innecesarias”, explica Zegada. Los actos violentos que se sucedieron en las rotondas y otros bloqueos, contra los propios ciudadanos, se suman a la lista de problemas que los dirigentes no supieron administrar.

Consideran que Calvo será uno de los que asumirá las consecuencias. “Lo lamentable es que va a terminar su gestión en el Comité, pero no va a terminar la persecución que el Gobierno está haciendo contra él”, dijo Manfredo Bravo.

El presidente Luis Arce emitió precisamente el pasado viernes la Ley de Aplicación de los Resultados del Censo de Población y Vivienda en los Ámbitos Financiero y Electoral, en la que se ratifica la entrega de resultados de ese trabajo para 2024 y la redistribución de recursos de coparticipación tributaria para septiembre de ese año.

Para el politólogo Marcelo Silva, el paro cívico volvió a mostrar que el liderazgo del gobernador Camacho y de Calvo “es excesiva y absolutamente regional, y no piensa y no tiene una visión del país más allá del Cristo Redentor. Su limitación no solamente es territorial sino también de objetivo y de horizonte de este liderazgo, no tiene proyección nacional”.

A pesar de que hubo encuentros nacionales para abordar aspectos técnicos del censo mientras se mantenía el paro cívico, los líderes cruceños no pudieron convencer a otros departamentos y a otras representaciones a unirse a la misma causa. Para Manfredo Bravo, analista político cruceño, “era muy difícil la coyuntura por la pelea muy regionalizada, Santa Cruz ha ganado mucho porque finalmente le tocó pelearla casi solo, si bien se fueron plegando algunas voces del interior del país no fueron lo suficientemente fuertes para lograr construir un movimiento nacional”.

Si bien el Comité Cívico de Tarija llegó a concretar un paro de algunos días y los miembros del Conade de La Paz iniciaron una huelga de hambre, los cívicos del Beni no tuvieron convocatoria para concretar su medida de 24 horas. Y no hubo más adhesiones. Bravo explica que era lógico porque “el censo no favorece a todos de la misma forma y eso obviamente genera ciertas discrepancias con relación a los objetivos de esta lucha”. Zegada opina que aún están por verse las acciones que van a ejecutar los líderes cruceños, especialmente Camacho y Calvo, tanto en la aplicación de la ley del censo como en la gestión de otros problemas que puedan surgir en el camino. Lo cierto es que los cívicos no levantaron el paro sino que entraron en un cuarto intermedio en la medida de presión.

Y uno de esos pendientes es la decisión del cabildo del 13 de noviembre de revisar la relación del departamento de Santa Cruz con el Estado Plurinacional. “Hay que ver cuánto sustento tienen esas sus ideas; al parecer no las tienen si están conformando un comité para que se encargue de dar un sustento a esta noción; parece que ha sido un mero discurso político lanzado al calor del conflicto… La propuesta de revisar (su vínculo) los pone en una situación difícil porque qué capacidad tienen ellos de hacerlo, es de una inviabilidad práctica total”, comenta Zegada.

Marcelo Silva tiene un punto más: “El ciudadano cruceño va a pedir cuentas de los resultados que tuvo el paro” y, aquí viene la paradoja; es posible que la sociedad cruceña termine revisando su relación con sus líderes políticos. El golpe a la actividad económica de Santa Cruz fue duro en 36 días en los que, especialmente los sectores de cuentapropistas de todo tipo de actividad, resintieron sus ingresos, mientras que los grandes negocios también se vieron afectados y sólo en el sector del transporte se calcularon 25 millones de dólares en pérdidas.

“El censo va a ser el 2024 tal como el Gobierno lo había planteado desde el principio. El paro pudo haber tenido una duración mucho más corta con los mismos resultados alcanzados; no nos olvidemos que el primer día de la medida estaba en mesa el ofrecimiento del censo en abril de 2024 y aplicación de resultados para octubre de 2024”, dice el politólogo. Aunque las voces críticas a los cívicos son aún aisladas o débiles dentro de la propia sociedad cruceña, Marcelo Silva dice que su sensación es que por lo menos una parte de ella “está pensando seriamente en replantearse un liderazgo político que a la larga tiene que enfrentar dos procesos fundamentales: las elecciones nacionales de 2025 y la elección subnacional de 2026.
“Su limitación no solamente es territorial sino también de objetivo y de horizonte de liderazgo”.

Marcelo Silva, politólogo 36 días de paro cívico en busca del censo en 2023 dirigió el comité interinstitucional de Santa Cruz.

Camacho, muchas limitaciones

Por decisión del comité interinstitucional, Luis Fernando Camacho estuvo replegado en el inicio del conflicto como parte de una estrategia que evitaba cualquier indicio de polarización entre dos frentes políticos, en este caso entre Creemos y el MAS. Manfredo Bravo cree que Camacho aún puede remontar su situación porque “todavía es un liderazgo joven, y va a depender mucho de su capacidad de madurez política para que pueda ir asumiendo otros retos. Debe preocuparse un poco más de la gestión de la Gobernación para poder proyectarse, sea en mantener su proyección regional o proyectarse a nivel nacional, pero ése es un desafío que tiene Camacho y Creemos”. El politólogo Marcelo Silva tiene un mismo perfil para Calvo y Camacho, quienes en su criterio “reiteraron esquemas radicales y polarizados” que poco o nada aportaron a la solución.

“Este liderazgo denota problemas estructurales y serios” –dice el politólogo–, “el primero de ellos, tener una visión muy sesgada de la realidad cruceña, sin asimilar que Santa Cruz es ahora la ciudad más metropolitana del país”.

Rómulo Calvo, el perseguido

El presidente del Comité Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, dirigió el paro cívico desde su detención domiciliaria que le fue impuesta pocos días antes del inicio de la medida, dentro de un proceso judicial por incumplimiento de deberes y ejercicio indebido de la profesión.

Al finalizar el paro cívico, Calvo fue tildado de traidor por un pequeño grupo disconforme que, para empeorar la situación, hizo destrozos en parte de su vivienda. Manfredo Bravo opina que el líder cívico está pagando un costo político alto y “lo lamentable es que va a terminar su gestión en el Comité, pero no va a terminar la persecución que el Gobierno está haciendo contra él”.

Pero en Santa Cruz, tanto Rubén Costas como Luis Fernando Camacho saltaron al manejo de la Gobernación después de dirigir la lucha por la autonomía y el respeto al referendo del 21F, respectivamente.

Marcelo Silva considera que se develó algo: “Fuera de Santa Cruz, hablar de Camacho y de Calvo como líderes políticos tiene total irrelevancia. No los considero elementos de consideración o balance político fuera de Santa Cruz”.

Vicente Cuéllar, el mejor parado

La demanda por el censo en 2023 fue planteada por la Universidad Gabriel René Moreno poco después de que, en septiembre del año pasado, el economista Vicente Cuéllar asumiera como rector de esa casa de estudios superiores. La necesidad de datos demográficos para planear su gestión llevó a su equipo a organizar las primeras reuniones. Una vez constituido el comité interinstitucional, el siguiente paso fue justificar con argumentos técnicos la fecha del censo en 2023. Cuéllar y su grupo académico asumieron esa tarea en distintas citas a nivel nacional.

El rector Cuéllar “se ha convertido en el personaje de enclave que ha podido establecer ciertos criterios de acercamiento especialmente en los momentos de mayor radicalidad en las relaciones”, dice Marcelo Silva. En su criterio, Cuéllar “es un liderazgo que no sólo tiene la capacidad de encontrar ciertas rutas de acuerdo a la tradicional lógica de enfrentamiento y de confrontación que ha tenido el liderazgo cruceño político, especialmente encabezado por Camacho y Calvo, sino que puede tener la capacidad de hablar en clave nacional”.

Jhonny, el ambivalente

Para Manfredo Bravo, el alcalde “Jhonny Fernández es el que más ha sufrido el costo político de este proceso” por haber dado un paso al costado para evitar comprometerse con el paro cívico.

Fernández tuvo presencia delegada en las mesas técnicas convocadas por el Gobierno central y propuso la realización del censo en diciembre de 2023. Para Teresa Zegada, la actuación ambivalente derivada de compromisos políticos le puso en una situación incómoda. “Jhonny estaba bajo las dos presiones: por un lado, sus supuestas afinidades con el MAS, que no sabemos hasta dónde llegan, y por otro, la presión del pueblo cruceño que lo estaba forzando a tomar posición. Él se ha querido mantener en esa ambigüedad y el costo ha sido muy alto”, comenta Zegada.

El 28 de octubre, ante el Tribunal Departamental Electoral de Santa Cruz, varias plataformas presentaron una solicitud de revocatorio para el Alcalde por considerar que actuó en “traición al pueblo cruceño”, según el exconcejal Leonardo Roca. Para Manfredo Bravo, el alcalde Fernández tiene “un liderazgo muy desgastado”.

Fuente: Pagina Siete.

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