Funerarias de la Llajta: Entre 20 y 30 cadáveres siguen en sus casas

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En Cochabamba vecinos bloquearon una de las calles con el ataúd de una persona que murió con síntomas de coronavirus hace más de seis días en su casa.

Por más de seis días, Jheny Pinto y su familia esperaron que las autoridades atienden un pedido de suma urgencia: recoger el cuerpo sin vida de su papá Roli Pinto Zenteno, quien el anterior domingo murió con síntomas de Covid-19. Ante la falta de respuestas, junto con los familiares, vecinos de la avenida Simón López y Beijing de la zona Norte de Cochabamba decidieron bloquear ayer en la mañana una de las calles con el féretro de esta persona.

“Estamos muy indignados, estamos muy asustados. El cuerpo está en descomposición. Sólo pedimos una cristiana sepultura”, dijo uno de los vecinos. Mientras, otras personas que se encontraban alrededor del ataúd que estaba cubierto con plástico negro y se encontraba sobre una carretilla de donde colgaba un letrero con la frase: “Q.E.P.D, siete días muerto por Covid”. Horas después, a las 11:00, una funeraria y autoridades recogieron el féretro.

Este caso no es ajeno. Según Juan Carlos Orellana, presidente de la Asociación de Funerarias de Cochabamba, en la actualidad, hay entre 20 y 30 cadáveres de víctimas de coronavirus o sospechosos del virus permanecen en sus domicilios porque no encuentran un espacio en el horno crematorio y en el cementerio general. Además, varias familias se ven obligadas a mantener los cuerpos de sus seres queridos en casa porque deben esperar la verificación de los funcionarios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y el Servicio Departamental de Salud (Sedes), quienes se encargan de emitir el certificado de defunción. Este documento es requerido por las funerarias para levantar un cuerpo.

Por esta situación, según Orellana, las familias se ven obligadas a mantener los cadáveres de sus queridos en sus casas hasta por ocho días para la cremación.

“Entre 20 y 30 cadáveres permanecen en sus domicilios, cada día se siguen incrementado”, dijo Orellana en un contacto con este medio. Contó que en varios casos, las familias se ven obligadas a trasladar los cuerpos de sus seres queridos de las clínicas a sus casas. Esto ocurre porque varios establecimientos privados de salud no tienen depósitos y dan entre seis y 12 horas para retirar los cadáveres.

De acuerdo con el representante de las funerarias, esta situación pone en riesgo a las familias dolientes por dos razones, la primera porque podrían contraer el virus y la segunda porque son víctimas de ataques de sus vecinos que exigen retirar los cuerpos por temor a la propagación del coronavirus.

Para Orellana, esta situación se agudizó en las últimas dos semanas. Indicó que en los últimos tres días se intentó paliar la situación, pero no se logró abastecer la demanda en el horno crematorio y el cementerio general. “Está bastante fregado porque cada día se incrementan más (muertos), dijo.

Por casi cuatro días, el cuerpo sin vida de un hombre que murió con síntomas de coronavirus se quedó en su casa. El caso fue denunciado y horas después una funeraria llegó al lugar y trasladó el féretro a un ambiente alejado de la urbe cochabambina.

Ante esta situación y para no ser rebasadas, la alcaldía de Cochabamba informó que en el Cementerio General de Cochabamba se habilitan tres tipos de inhumación: en nicho, en fosa y por cremación de forma coordinada con el Sedes y el Ministerio de Salud.

El anterior fin de semana, este camposanto dejó de operar el fin de semana por unos días por protestas del personal y las funerarias no tenían un sitio donde dejar los cuerpos. El administrador de una de las empresas fúnebres -que prefirió guardar su nombre en reserva- contó que no podían embalsamar los cadáveres, así que optaron por dejarlos en las casas previa descontaminación y aislamiento. “Lo que está haciendo nuestra empresa es brindar el aislamiento para que el cuerpo se quede en el domicilio hasta que sea derivado al cementerio. Dejamos los cadáveres en bolsas plásticas mortuorias que son impermeables y no permiten que se salgan líquidos ni olores”, contó.

Hay preocupación en La Paz y El Alto

  • Crisis La anterior semanas, el Cementerio General de Cochabamba dejó de operar porque uno de sus trabajadores perdió la vida y el resto de sus compañeros exigió la toma de pruebas. Esta evaluación médica comenzó el miércoles y los funcionarios regresaron a sus labores. El administrador del lugar Benedicto Gonzáles dijo que el deceso no se produjo por Covid-19.
  • Preocupación El presidente de la Asociación de Funerarias de La Paz Miguel Elías advirtió que El Alto no cuenta con un cementerio ni un horno crematorio e indicó que esta situación está “sobrecargando” al Cementerio General. “Las juntas de vecinos no quieren saber que se entierren cuerpos en los cementerios de Villa Ingenio o Mercedario. El Alto no tiene horno crematorio y morgue ni un terreno donde dejar los cuerpos. Lamentablemente (este hecho) está crucificando al Cementerio General de La Paz”, dijo. explicó que desde la anterior semana a diario se están llevando de ocho a 10 cuerpos al camposanto paceño.

Página Siete