Abrazar la vida y juntos sobrevivir

Reflexión Por: Carlos Mariaca Alvarez

Lentamente se acerca lo inevitable…  ¡y tan sólo esperemos que no sea incontrolable!

¡Quédate en casa, protege a los tuyos! Estás a tiempo de valorar tu hogar, nada es casual, en algún momento el destino sincronizó los tiempos, el espacio o camino para que estés con quienes hoy estás en aquel lugar!

Puede ser que algunos se sientan tranquilos y hasta felices, como también puede haber aquellos que no valoran y aprecian su hogar y para esos no hay elección, sólo tienen una opción y decisión que es y será la única que deban asumir…

La reconciliación con uno y con quienes están en el mismo lugar, que ellos mismos propiciaron por carencia, necesidad o consecuencia accidental. Quizás de esa reconciliación dependerá que uno sobreviva y sobrevivan los demás.

Ahora, todos son necesarios e indispensables y se necesitan o necesitarán de quienes hoy están bajo el mismo techo, el hogar que los cobija, que los une y los hace compartir de lo poco o mucho, un poco.

La violencia, el egoísmo no tienen cabida porque se trata de resistir y sobrevivir, de tener más manos que las de uno mismo para abrazar nuevamente la vida y elegir una oportunidad de vivir y no morir.

Quienes están unidos son los que incondicionalmente harán algo si alguno está en riesgo. Aún si alguno cometió el error de no cuidarse y es el elegido que debe de atravesar, propagar, fracasar o vencer la contaminación. Solo no podrá.

Aún puedes estar cerca de los tuyos, aún puedes abrazar a los niños, besarlos y disfrutar de su libertad. Esta es tu oportunidad, de valorar su tierna inocencia, aún estas a tiempo de aprender de su espontaneidad y su incondicional ternura y cariño de volver al brazo de quien en un momento lo castigo.

No saben de odio, quizás sí de algunos miedos que les transmitimos al acallar su libertad y su fuego divino e intenso de jugar y jugar. La soberbia, la prepotencia, la intolerancia, el mal carácter, actitudes de la violencia machista arraigado en cualquier miembro de la familia, puede dejarlos en la vulnerabilidad de tener un desenlace trágico y triste final.

No hay perdón sin reparar el daño que se provoca, porque es irreversible la herida que se ocasiona, e irreversible es eludir las consecuencias que se deben asumir por la ignorancia, odio y maldad.

Atentar contra la vida e integridad de la familia es destruir en vida, la inocencia de los hijos, como la vida de la pareja y de toda la familia.

Todos tienen la responsabilidad de vivir y sobrevivir, porque todos están en las mismas condiciones de ser uno más de los miles que morirán por causa de la pandemia. Y no sólo por este dato, sino por una cuestión de humanidad, sentido común, raciocinio y sobrevivencia. Desde ya, los adultos tienen que asumir la responsabilidad de enseñar y orientar a los niños, adolescentes y jóvenes a preservar su vida y la de los demás.

Sobrevivirán quienes desarrollen una conciencia mental, humana, holística e integral entre mente, cuerpo y alma, orientada en principios y toda una cultura de vida y hábitos saludables. Hábitos sostenibles que corresponden a tener responsabilidad de sí mismos, de su higiene, alimentación, oxigenación para tener una inmunología equilibrada.

La tragedia puede evitarse tomando conciencia de que hay que cuidarse y protegerse entre todos. El individualismo no es otra cosa que el suicidio egoísta del ser humano.

Estás a tiempo de valorar y reconciliarte con los tuyos y, te repito, no es casual que estés con quienes estás en aquel lugar, que hoy es tu hogar, el hogar de tu pareja, de tus hijos, de tus padres, hermanos, abuelos, familiares o amigos. Un hogar que es tu más cercana opción de abrazar la vida y juntos sobrevivir.

Luz y amor

La Paz, Bolivia, 01 de mayo 2020

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