Lucio Mamani, un caballero del fuego que salvó vidas

6

“Uno de los caballeros de fuego ha caído”. Con esa frase, camaradas y amigos recordaron ayer a Lucio Emilio Mamani, suboficial segundo e integrante de la Brigada Especial de Rescate, Salvamento y Auxilio (Bersa) que murió el fin de semana en un accidente, luego de apagar un incendio en Coroico de los Yungas de La Paz.

“Lucio era una persona carismática. Siempre tenía una sonrisa que contagiaba paz y felicidad. Era una persona que veía la vida con alegría”, recordó su compañero de trabajo y recordó el comandante de Bomberos Antofagasta, Jorge Ramírez.

La sonrisa de Lucio siempre será recordada por sus camaradas, pero también su actitud positiva ante la vida. “Pese a las adversidades, siempre estaba feliz. Era una persona que tenía por delante a su familia. Ha sufrido muchos golpes en la vida, pero nunca se dio por vencido”, comentó Ramírez.

La firmeza y la valentía de este bombero también se reflejaban en su trabajo. “No escatimaba ningún esfuerzo para salvar vidas”, comentó su compañero.

Era muy entregado a su trabajo. Si en la mañana tenía que viajar al norte paceño y en la tarde era convocado en Villazón (Tarija), Mamani se daba modos para ayudar en todas las emergencias y retos. Además de rescatista, era asistente hospitalario y estaba a cargo de una ambulancia.

Era también un gran amigo. Es por eso que su muerte golpeó a todos sus colegas que viajaron a combatir incendios en la Chiquitania (Santa Cruz). Justo ayer cuando los voluntarios y efectivos de los Bomberos de Antofagasta regresaron a La Paz, se enteraron que en otro de los helicópteros arribaba el cuerpo sin vida de Mamani.

“Es triste tener que enterarse en un viaje que un gran amigo ha fallecido. Él ha salvado tantas vidas y tal vez no estábamos aquí para salvarlo”, lamentó Ramírez y contó que el jueves se contactaron por última vez con Lucio.

El cuerpo sin vida de Mamani fue trasladado ayer en el helicóptero presidencial, informó el comandante nacional de la Policía Boliviana.

Otro colega de Mamani, el subteniente José Miguel Soria, dijo que ambos trabajaron en bomberos durante tres años. “Le decían El Curtito. Me duele tanto su partida. Era como un hermano, lo admiraba mucho. Nunca lo he visto triste”, comentó entre lágrimas. Contó que su amigo tenía previsto viajar a Roboré, pero no lo hizo por temas familiares. “Era que le insista”, renegó contra el destino.

Con la voz entrecortada, Soria recordó que junto a Mamani rescataron víctimas de varios accidentes y salvaron a muchas personas. Y por ese trabajo, Lucio fue declarado ayer héroe de la Policía Boliviana.

Pagina Siete.