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Amplían áreas de ganadería en Beni y las quemas lo certifican

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Estancias con miles de hectáreas de sabanas secas, donde pasta el ganado de la raza Nelore, es lo que se observa de izquierda a derecha en el viaje de tres horas en moto, la única forma de llegar a la comunidad Rancho Ginebra, la más cercana a Exaltación, municipio con tradición histórica en ganadería en Beni. Se estima que, cada año, del total del ganado bovino, un 50% tiene un ternero y éste necesita otras cinco hectáreas para su crianza.

La temperatura supera los 30°C y la resolana, sumada a la tierra arcillosa blanca que se levanta del suelo, quema los pies y las manos en Rancho Ginebra, una de las 26 comunidades de Exaltación. Este municipio lidera, desde hace cinco años seguidos, la cifra de hectáreas quemadas en el departamento de Beni.

Exaltación, segunda sección municipal de la provincia Yacuma, es conocida como la tierra de los cayubabas, uno de los 18 pueblos indígenas que habita en Beni. Con una superficie de 17.193 kilómetros cuadrados, fue fundada en 1704, como Exaltación de la Santa Cruz, por el padre Antonio Garriga.

Récord de quemas

Los datos oficiales de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, muestran que, en seis años (2013-2017, 2020) Exaltación es el municipio con cifras más altas de quemas en Beni, con un acumulado de 3.015.016 hectáreas (ha) (23%) del total de 13.177.973 ha dañadas por incendios en esta región.

La jefa nacional de la Unidad de Monitoreo Informático y Geoespacial (Umigde) de la ABT, Rissel Flores, aclara que la institución no cuenta con registros anteriores a 2013, pero dice que se tiene conocimiento de que en 2010 y 2016 hubo más quemas en Beni. En el caso de Exaltación se reportaron 614.372 ha en 2016. Mientras que en 2018 y 2019, los registros son menores a nivel departamento.

614.372
HECTÁREAS
quemadas fueron reportadas
en 2016 en el municipio
beniano de Exaltación.

Los inmensos sabanales que caracterizan a las tierras benianas son a causa de la superficie quemada. Los incendios se dan en los primeros meses del año y se repiten entre agosto y septiembre, apunta Flores.

Según Ángel Claure, auxiliar en la Colección Boliviana de Fauna, del Instituto de Ecología de la carrera de Biología de la UMSA, en los últimos tres años (2019-2021) se quemaron casi 14 millones de hectáreas en Bolivia, lo que equivale a un 12% de la superficie del país; el fin, ampliar la frontera agropecuaria.

Para octubre 2020, la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) sumaba 600 procesos administrativos sancionadores iniciados y 39 procesos penales contra personas que provocaron los incendios. Ese mismo año, esta entidad reportó un total de 1.802.739 bolivianos de sanción por 2.562.542 hectáreas quemadas de manera ilegal en cinco municipios de Beni.

Claure apunta que los departamentos más afectados por quemas son Santa Cruz y Beni. En el primero, la afectación de la quema es un 50% de la superficie boscosa y el otro 50% no boscosa; en Beni pasa algo diferente: un 90% de la superficie es no boscosa, lo que hay son sabanas inundables con tres formaciones: la sabana como tal, zonas pantanosas e islas boscosas. Son consideradas como el segundo pulmón del planeta.

“La mayor parte de los incendios que se dan en las sabanas es, obviamente, para mayores pasturas y éstas son para alimentar a la ganadería o para colocar algún cultivo ya sea de soya. Va a ser utilizado, generalmente, para alimentar al ganado; entonces, prácticamente, el objetivo de estas quemas parece ser que es el incremento de la frontera agrícola y ganadera”, afirma Claure.

Para el presidente de la Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni), Hernán Julio Nogales, la quema es parte de los usos y costumbres de esta región, cuyo fin de renovar la pastura y así proveer de alimentos de calidad para el animal. Afirma que en países del primer mundo la quema sirve, incluso, para el control de parásitos.

“Si bien la quema no está bien vista, se tiene que hacer en la época del año en la que no corramos el riesgo de iniciar incendios (…)”, sostiene Nogales.

Las leyes y los ganaderos

En la ruta de Exaltación a Rancho Ginebra están las fincas: El Cerro, Waterloo, Triunfo, Bayuri y Ginebra, cuya extensión de hectáreas es incalculable a los ojos de cualquier foráneo, pero no para el presidente de la Subcentral del territorio indígena Cayubaba, Roddy Chávez, quien recuerda que la mayoría de las estancias “tiene el tope de 5.000 hectáreas; no pasan más, porque el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) no lo permite”.
Restos de ganado, en la ruta que conecta la población de Exaltación con Rancho Ginebra.
Foto: Rocío Condori / La Brava

En 2001, en Exaltación había 109 estancias ganaderas (306.656 hectáreas) en manos de 74 personas, de acuerdo con el Plan de Desarrollo Municipal de Exaltación. Tras dos décadas, el número de estancias se cuadruplicó.

Según Albert Magne, responsable de Sanidad del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) de Exaltación, en la actualidad, hay 445 unidades productivas (estancias) y 612 productores. Afirma que hace una década eran 300 haciendas.

Para este incremento de fincas ganaderas fue determinante la producción de animales con el nacimiento de nuevas crías, ya que, por ejemplo, si se tiene 300 vacas, al año nacen 150 terneros; no es dato exacto, pero la parición es de 50%, dice Magne.

Actualmente, el Senasag de Exaltación reporta 314 mil cabezas de ganado, de las 600 que tiene la provincia Yacuma, considerada la capital ganadera.

La producción de ganado es extensiva en Beni, es decir que, para una “unidad animal”, sea vaca o toro, se requieren cinco hectáreas. “Para que viva, para que no tenga inconveniente, para que no tenga estrés, para que tenga el pasto suficiente, pero también debe tener agua; de lo contrario es un estrés bastante y produce pérdida de peso”, justifica Magne.

Según normativa nacional, cada productor puede tener hasta 5.000 hectáreas para unas 1.000 cabezas de ganado. La Constitución Política del Estado establece que la superficie máxima en ningún caso podrá exceder las 5.000 hectáreas.

Pero, además, hay otras leyes que fueron promulgadas entre 2013 y 2019, conocidas como las normas “incendiarias”, que legalizan y promueven la expansión de la frontera agropecuaria de manera directa e indirecta (Ley 337, Ley 740, Ley 741, Ley 1171 y Decreto Supremo 3973).

A las anteriores normativas se suma una en específico para Beni, el Plan de Uso de Suelos (PLUS) de 2019.

El nuevo PLUS

Según el PLUS, la provincia Yacuma está dentro de la subcategoría tierra de uso agropecuario extensivo estacional, pues se inunda en época de lluvias, lo que favorece la actividad agropecuaria extensiva.

“Si bien antes había categorías que se establecían como usos forestales, el nuevo PLUS amplía el uso de suelo y, obviamente, a partir de ahí tendremos incremento de superficie quemada en Beni y es lo que dice parte de las cifras de hectáreas quemadas”, asegura la técnica de la ABT.

Para Nogales, el PLUS define las áreas para la ganadería extensiva e intensiva; zonifica espacios para la agricultura y ubica los sectores de reservas. Pero advierte que, para un mejor desarrollo de la ganadería, es necesario introducir tecnología e inversión económica.

De acuerdo con el mapa del PLUS de 1999, más del 50% de las tierras de Exaltación estaba en la categoría “ganadería de uso limitado”, mientras que la categoría “ganadería extensiva” ocupaba un 30% y el área forestal era de un 20% (verde ligero).

Después de dos décadas, el PLUS 2019, Beni tiene otra zonificación de sus tierras; en el caso específico de Exaltación, las categorías: agropecuaria extensiva, agropecuaria extensiva bajo manejo y la agropecuaria extensiva estacional ocupan un 70%; el área protegida toma un 20% y el 10% está dividido entre las “venas” de áreas de protección y uso agrosilvopastoril, y forestal.

Los ganaderos fueron uno de los sectores, junto con los agroindustriales, que impulsaron la elaboración y aprobación del PLUS, el cual fue cuestionado por otros de los actores, debido a que no fue consensuado ni socializado por lo que consideran que es atentatorio contra el medioambiente y pueblos indígenas. Para el biólogo Vincent Vos es una norma que da “libertades riesgosas”, que permite “tumbar” bosques, dotar de tierras y construir caminos.

Amanece en Rancho Ginebra. Su gente volverá a su rutina de trabajo en sus pequeñas fincas.

*Este reportaje se realizó en el marco de la Convocatoria para apoyar Periodismo de Investigación en Bolivia, organizado por el Consorcio para Apoyar el Periodismo Regional en América Latina (CAPIR).

El objetivo de estas quemas parece ser el incremento de la frontera agrícola y ganadera 

Ángel Claure, biólogo

Si bien la quema no está bien vista, se tiene que hacer en la época en la que no hay  riesgo de incendios 

Julio Nogales, Fegabeni

Son hartísimas hectáreas que han bajado con  desmonte, es un perjuicio al medioambiente 

Farí Abaraco, subalcalde

Comunarios, ni a favor ni en contra del PLUS en Beni
Ya son las 20:30, y Farí Abaraco, subalcalde de la comunidad Rancho Ginebra, llega cansado tras una faena en su chacra. Se sienta en una banca que está puesta debajo de un árbol, y la charla se inicia bajo el reflector de un foco encendido por un generador de energía eléctrica.

El nombre de Rancho Ginebra se debe a su cercanía al Lago Ginebra, que es parte de Los Grandes Lagos Tectónicos de Exaltación, declarado área protegida subnacional, pero también porque en su creación había pequeños ranchos. Lo cierto es que nació con la categoría de campo de pastoreo y categoría de humedales, dice Jesús Alfredo Algarañaz, secretario de Recursos Naturales de la comunidad.

Esta comunidad tiene 66 familias que se dedican a la producción de arroz, maíz, plátano, yuca y piña; pero también al ganado que no pasa más de 100 cabezas.

Sobre el Alcalde pesan los problemas de energía eléctrica, agua, salud, educación, caminos y tierras, y vio en el PLUS una esperanza de mejores días para su gente con la producción en cantidad de 200 hectáreas de arroz para este año, pero no se dio.

“Teníamos una lista de personas que quieren trabajar sobre la agricultura intensiva, pero vino un ingeniero que nos dijo que tenemos que verificar el tipo de suelo, nuestro lugar es ripioso (…) necesitamos intervención en la tierra (…)”, lamenta.

Las personas de esta comunidad aún mantienen el hacha y el machete para sus cultivos. Está lejos la idea de aplicar una ganadería extensiva, pues necesitarían más hectáreas, suelos para pasto y agua para el ganado, que actualmente lo llevan al Lago o se abastecen de dos pozas financiadas por el subgobernador del municipio de Santa Ana que están en las “últimas”, dice el subalcalde.

Todas las demandas de servicios fueron presentadas ante el actual alcalde de Exaltación, Gonzalo Hurtado. “Nos dijo que no hay dinero”, dice el subalcalde.

La única “ayuda” que llegó a Rancho Ginebra fue de Roberto Caldas, un brasileño que tiene estancias ganaderas cerca de la comunidad; él habilitó una carretera ripiada que enlaza con el camino que va a Exaltación y pasa por las comunidades Bienvenido, Villa Lourdes, Las Abras y conecta con Puerto Siles y Guayaramerín.

Respecto al PLUS, Algarañaz explica que en la comunidad Rancho Ginebra no fue aplicada aún; de ser así, deberá acomodarse a las necesidades de su gente por lo que no están ni a favor ni en contra de la normativa. “El pedido desde la comunidad es que el PLUS si bien viene a favorecer, que sea de forma adecuada sin (…) que no implique ningún riesgo a futuro de la reserva natural”.

Para Algarañaz la presencia de un ganadero brasileño “incomoda” y genera dudas. “Yo no sé hasta dónde ha llegado para otorgarle (al brasileño) tanto permiso, ya que, incluso, hacen ‘desmatamientos’ (deforestaciones) excesivos”, cuestiona.

Se refiere a que el desmonte hecho por terceros ha ocasionado la muerte del hábitat de aves y animales silvestres, que eran su medio de subsistencia. “Son hartísimas hectáreas que han bajado con el desmonte; entonces, es un perjuicio al medioambiente y a la vida silvestre y, eso, es algo de lo que nos sentimos incómodos”.

Fuente: Pagina Siete

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