Huevos de moscas: el alegato de Chile sobre edificación de canales en el Silala

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Cívicos de Potosí y un ingeniero hidráulico desestimaron el argumento, debido a que -dicen- cuando la empresa ferroviaria pidió la concesión, anunció la construcción de obras, como la canalización.

Johanna Klein Kranenberg, abogada de Chile, sostuvo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que los canales del Silala se construyeron por “razones sanitarias”, dado que se detectaron huevos de moscas. Cívicos de Potosí y un ingeniero hidráulico desestimaron el alegato debido a que cuando la empresa The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited (FCAB) solicitó la concesión, anunció la construcción de obras, como la canalización.

“En carta del 27 de enero de 1928 a la junta de directores en Londres, el director general de FCAB explicaba que se han descubierto ciertos huevos de moscas bajo el examen microscópico en el agua de Antofagasta. La causa fue finalmente rastreada hasta las obras de cabecera en el valle del Siloli, donde hay un considerable crecimiento vegetal a través del cual el agua tiene que fluir antes de llegar a la toma”, sostuvo a los jueces Klein Kranenberg, el viernes.

La jurista indicó que la solución fue “limpiar el curso del agua a través del valle, cortando un canal de tierra desde los manantiales superiores hasta las obras de toma existentes y también una zanja de ramificación desde los manantiales cajón cerca de la toma”.

El junio de 2016, Santiago interpuso la demanda ante la CIJ con el petitorio de que esa corte declare que el Silala es un curso de agua internacional. En agosto de 2018, Bolivia presentó una contrademanda en la que pide, entre otros detalles, que La Haya determine que “Bolivia tiene soberanía sobre el flujo artificial de las aguas del Silala, que ha sido diseñado, mejorado o producido en su territorio”.

Klein Kranenberg expuso que en su solicitud de concesión a las autoridades bolivianas “FCAB explicó que mediante la construcción de obras de captación y canalización se podrían utilizar los manantiales antes mencionados”. El 28 de octubre de 1908, la solicitud fue aprobada.

En contacto con Página Siete, el ingeniero hidráulico y exprefecto de Potosí Daniel Oropeza rechazó el alegato chileno, dado que “no hay tal cosa (huevos de moscas), debido a la calidad del medioambiente en las alturas potosinas del Silala”.

El ingeniero explicó que cuando la empresa solicitó, por escrito, la concesión, manifestó que haría fuertes inversiones de capital, lo que, una vez obtenida la autorización, se tradujo en una intensiva mano de obra en excavaciones, construcción de rellenos, edificación de galerías filtrantes rústicas, construcción de canaletas y canales rústicos.

“Desde mi punto de vista, el argumento chileno busca marear la perdiz. En realidad, lo que primero hizo la empresa anglochilena fue solicitar por escrito a la Prefectura de Potosí el hacer uso de estas aguas, bajo la ley boliviana de aguas de 1906. También la solicitud chilena dice que harán fuertes inversiones de capital para conseguir mejorar las condiciones de cantidad de agua”, manifestó Oropeza.

Roxana Graz, presidenta del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), enfatizó que Chile haya reconocido que hay canales artificiales en el Silala, pero cuestionó que atribuya su construcción a huevos de moscas.

“Ahora se evidencia lo que la entidad cívica siempre ha mencionado a partir de sus asesores, de que ha existido la canalización artificial. Entonces, eso se ha aceptado”, dijo a este medio.

Respecto al alegato de la construcción de canales, Graz sostuvo: “Sabemos que ellos necesitaban agua y Potosí les dio la concesión y al darles esa concesión ellos pensaron que podían utilizar y hacer los canales que les convendría, porque por unos huevos de moscas increíble pues que puedan hacer canales”.

El viernes, Chile abrió la etapa de alegatos en el marco del caso ante la CIJ. Mañana es el turno del equipo de Bolivia para presentar sus argumentos.

Fuente: Pagina Siete