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ESPECIAL. Feminicidios en Bolivia: Entre el sensacionalismo mediático y el olvido estadístico

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Día a día, los medios de comunicación informan sobre feminicidios cometidos por parejas, familiares, amigos o terceras personas, reportes que son cotidianos y que peligrosamente comienzan a naturalizarse en la sociedad boliviana.

A ello se suma el morbo de las personas en torno a esos casos y el sensacionalismo mediático que alimenta esa condición y banaliza los feminicidios que adquieren una mayor notoriedad noticiosa de acuerdo con el nivel de violencia con los que fueron cometidos.

Para la periodista y especialista en temas de género, Zulema Alanes, los medios de comunicación tienen la responsabilidad de que muchos casos de feminicidio pasen desapercibidos y que solo engrosen una lista de contabilización de víctimas.

«Hay feminicidios que se han reducido a una cifra, no conocemos más. Se ve que si no hubo mucha sangre o muchas puñaladas no amerita ser destacado en un titular. El caso se convierte en el feminicidio número 26, pero solo conocemos del feminicidio 18 porque fue más dramático y violento», explicó en contacto con la ABI.

A poco de conmemorar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las estadísticas de los feminicidios en el país, durante los primeros dos meses de 2020, sonescalofriantes. Según el recuento hecho por la ABI, a la fecha se registraron 27 feminicidios en Bolivia.

El morbo invisibiliza los feminicidios

Alanes explicó que uno de los principales errores de los medios de comunicación al abordar los casos de feminicidio es el morbo que generan a través de notas sensacionalistas que recurren a imágenes, testimonios y otros elementos para contextualizar, sin tomar en cuenta que con eso revictimizan a la mujer asesinada y no se toca el tema de fondo.

La experta en temas de género aseveró que un estudio sociológico y psicológico más especializado ofrecería una respuesta más contundente a la hipótesis de que el tratamiento que hacen los medios de comunicación a los feminicidios coadyuva a su naturalización.

Sin embargo, indicó que «muchas de las formas de ejercer violencia contra las mujeres se están reproduciendo también por la manera tan descarnada que los medios revelan detalles escabrosos de cómo están ocurriendo las muertes en los casos de feminicidio».

En esa línea, Alanes explicó que ese tipo de tratamientos mediáticos, muchas veces de modo «amarillista», pueden llegar a insensibilizar a la población que se ve plagada de informaciones descarnadas que generan mayor morbo y afectan a los familiares de las víctimas.

«Ya una muerte, un robo extremo, un asalto a mano armada, un asesinato o cualquier tipo de delito se banaliza tanto que es igual que es tomado como cualquier delito de menor importancia», agregó.

Asimismo, cuestionó que los medios «no tienen los reparos para inmiscuirse en la vida de las víctimas y empiezan a escarbar y recoger testimonios en el lugar de los hechos de gente que tal vez ni ha conocido a las víctimas».

La responsabilidad de los medios

Alanes, quien cuenta con muchos años de experiencia laboral en medios de comunicación, afirmó que la prensa debe asumir una autoevaluación y repensar las formas de cobertura a los casos de feminicidios.
Entre los principales retos de los medios, según la especialista, está detectar y erradicar «los discursos que reproducen la violencia machista hacia las mujeres» y elaborar protocolos para el manejo de la «violencia simbólica».

«Tienen que asumir un rol en el manejo del lenguaje, en el manejo de la imagen, en una serie de otros elementos que coadyuvan a perpetuar las lógicas de una sociedad machista, patriarcal, misógina y discriminadora», argumentó.

La experta criticó cómo, muchas veces, los medios titulan un hecho de violencia de género o feminicidio con énfasis en conceptos errados que son emitidos por las propias autoridades.

«Cuando una autoridad policial dice que la víctima fue asesinada por celos, da a entender que los celos son el justificativo para que se le quite la vida a una mujer, algo errado. Un medio no puede censurar esas declaraciones, pero al menos deberían cuestionar a la autoridad», dijo.

Asimismo, explicó que el compromiso de los medios ante los casos de feminicidio debe ser, además de dar cuenta del hecho, ofrecer información adecuada y oportuna para orientar sobre los lugares dónde una víctima de violencia puede denunciar los abusos, explicar sobre las normativas que protegen a las mujeres, como la Ley 348, y visibilizar si las autoridades efectúan su trabajo correctamente.

«Un feminicidio es apenas el detonante mayor de un círculo de violencia y creo que los medios no debiéramos centrarnos solamente en contar las víctimas y en destacar los detalles de esas muertes, sino en ser estrictos en el cumplimiento de códigos de ética que nos comprometen con las tareas de prevención de la violencia», dijo.

La especialista explicó que otra falencia que tienen los medios a la hora de encarar los casos de feminicidio es solo centrarse en el hecho coyuntural, y no darse a la tarea de hacer seguimiento sobre cómo se desarrolla el proceso penal y visibilizar si se trata de un juicio que llega a sancionar al acusado.

«Los procesos por feminicidio duran mínimamente entre dos a tres años, hay casos de siete u ocho años. Las víctimas buscan seguimiento y vigilancias de los medios para que las autoridades se rijan a las leyes, pero no encuentran el seguimiento en los medios», aseveró.

agl/ma ABI

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