Tras ayudar en la Chiquitania, Ernesto Nina dio la vida por el Tunari

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Ni bien recibía una llamada de emergencia, Ernesto Fanor Nina Mamani, el bombero voluntario del grupo Geos que falleció combatiendo las llamas del Tunari, se alistaba y salía para proteger el futuro de las próximas generaciones.

No conocía la palabra cansancio. Era un joven disciplinado y siempre estaba dispuesto a enseñar a sus compañeros, dice uno de los voluntarios del grupo Geos.

En las últimas semanas, Ernesto viajó dos veces a la Chiquitania para combatir los incendios. “Él trabajó en la primera patrulla en Concepción, San Matías y San Ignacio”, cuenta su colega. En la página de Facebook del grupo de voluntarios hay una serie de imágenes de Ernesto, una de las más lindas es cuando se ve al joven rescatando a una sucha.

En su cuenta de Facebook, Ernesto también publicó una serie de fotos de su travesía en la Chiquitania, también compartía las actividades de los voluntarios. Su última publicación data del 29 de septiembre y fue una caricatura de Abecor, uno de sus ilustradores favoritos.

La mañana del lunes recibió el llamado de su unidad para combatir el fuego que arrasa el parque nacional Tunari. Ingresó a la reserva a las 11:00 con sus compañeros. A las 16:00 ocurrió el accidente y a las 21:30 su cuerpo fue rescatado.

Según el comandante de la Policía de Cochabamba, Raúl Grandy, debido a la humareda del lugar, Ernesto perdió la visibilidad por lo que cayó a un barranco de 180 metros de profundidad, perdiendo la vida al instante. Fanor es la segunda víctima que murió por sofocar el fuego en el Tunari. La primera muerte se registró en Sacaba. Y es el séptimo héroe que dio la vida por sofocar los incendios en el país.

Un pedido especial

“Yo le dije, hijo: ‘no vayas, ve a tus clases’, pero él me respondió: ‘Voy a ir, mami, nos están convocando. El incendio sigue. Voy a ir y en la noche voy a llegar, me vas a esperar con cena’. Y se fue”, relata entre lágrimas Rosemary Mamani, mamá de Ernesto. Nada puede calmar su dolor.

Recuerda que esperó toda la noche a su hijo Ernesto. Él era el segundo de tres hermanos y es recordado como una persona sociable y muy carismática.

Ernesto Nina, padre del voluntario fallecido, cuenta que su hijo era un joven estudioso y aplicado. No sólo estudiaba Ingeniería en

Sistemas en la Universidad Mayor de San Simón, sino también cursaba una carrera técnica en el Tecnológico Mejillones. “En el barrio, mi hijo era muy conocido. Ahora se ha ido”, lamenta.

Hasta el mediodía de ayer, familiares, amigos y compañeros del GEOS aguardaban en instalaciones del Instituto de Investigaciones Forenses (Idif) en espera del informe de la autopsia legal.

“No hay palabras para expresar lo que estoy sintiendo. Siempre lo recordaré por su amabilidad. Siempre tenía una sonrisa y una actitud positiva”, dice una de sus compañeras del grupo GEOS.

La Fundación de Voluntarios, de Salvamento y Rescate GEOS alista un acto especial para despedir a su compañero. Anoche y luego de su jornada de trabajo, bomberos voluntarios de otros grupos se reunieron en Concepción en el atrio de la catedral Inmaculada Concepción para rendirle un homenaje póstumo a Ernesto. También organizaron una misa en memoria suya, otro héroe que dio la vida para salvar los bosques.

Pagina Siete.