El fuego sigue pese a la labor de 7.000 personas, 20 aeronaves y supertanker

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Pese al trabajo de más de 20 aeronaves, un supertanker y 7.000 personas, entre bomberos, voluntarios, militares y policías, el fuego aún no se apaga en varias zonas afectadas en la Chiquitania (Santa Cruz). Según el Gobierno, Bolivia combate el incendio de magnitud en el Oriente del país por tierra y aire.

Entre los equipos que combaten los incendios están el Boeing 747 Supertanker (el avión bombero más grande del mundo que fue contratado por el Gobierno), 42 cisternas y 209 vehículos para el transporte de brigadistas y voluntarios.

El ministro de Defensa, Javier Zavaleta, dijo ayer que el operativo de “magnitud” que montó el Gobierno para sofocar el incendio en la Chiquitania comienza a dar resultados que dan esperanza del “éxito” que se tendría en los siguientes días.

“Es un operativo de lo más grandes que se montó (…) este operativo de magnitud está comenzando a dar resultados y eso nos da mucha esperanza de los éxitos que podemos tener en los siguientes días (…) Le vamos ganando al fuego”, dijo Zavaleta, en Patria Nueva.

Según el ministro, se cuenta con una flotilla de más de 20 aeronaves desde el avión Supertanker, de gran capacidad, hasta los helicópteros que son movilizados para descargar agua sobre las zonas en llamas.

De acuerdo con el Ejecutivo, hasta la fecha, hay más de 100 focos de calor de los más de 8.000 que se registraron el 18 de agosto.

Zavaleta dijo se tiene un contingente de policías desplazados en seis municipios de la Chiquitania, además en estos lugares trabajan militares de la quinta y octava división, los Diablos Rojos y Negros y personal de los ministerios de Salud, Gobierno, Desarrollo Rural, Medio Ambiente, Presidencia y Defensa.

También trabajan funcionarios de las alcaldías de la Chiquitania y voluntarios que llegaron de todo el país. “Gracias a ese contingente y profesionalidad en esta operación que ya llevamos más de 13 días no lamentamos ningún fallecimiento, ni herido de consideración y el fuego ha retrocedido en varios frentes”, aseguró.

Según el canciller Diego Pary, la mayoría de los recursos económicos que se emplean para mitigar los incendios que afectan a la Chiquitania, proviene del Tesoro General de la Nación.

Dijo que el Estado destina recursos económicos para la atención de los incendios, pero también para la reforestación y recuperación de las áreas afectadas. Aseguró que “la cooperación internacional está garantizada” y resaltó que varios países ayudan en especial con el envío de equipos especializados para mitigar el incendio de “magnitud”.

Pary detalló que un decreto, promulgado en febrero, declara emergencia nacional y viabiliza los mecanismos para la cooperación internacional sin “ningún límite”. “Desde el primer momento, nosotros como Gobierno, hemos activado todos los mecanismos, hemos activado todos los espacios de diálogo para que la cooperación pueda llegar de inmediato al país”, agregó.

De acuerdo con Pary, hay dos vías para la llegada de la cooperación internacional, una mediante el ofrecimiento de los países y la segunda mediante una solicitud que hace Bolivia. Mediante la primera ruta, Perú envió dos helicópteros bomberos de Perú. Y en el caso de la segunda vía, a través de una solicitud de Bolivia, Rusia enviará un avión bombero especializado para las tareas de combate contra el fuego.

Según el Gobierno, entre siete y ocho países ya prestan su colaboración, además se gestiona ayuda de España, Italia y China.

Calculan pérdidas por $us 1.140 millones

Las consecuencias de los incendios voraces en la Chiquitania, sumadas a la deforestación y fragmentación de los ecosistemas naturales se han traducido en pérdidas o daños directos a más de 40 millones de árboles con valor comercial.

Esto representaría en términos económicos una pérdida potencial para la economía nacional de más de 1.140 millones de dólares. En términos ecológicos y ambientales las pérdidas son irreversibles. Las estimaciones de pérdidas por los incendios forestales en la Chiquitania fueron realizadas por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano.

Hasta la semana pasada, el Gobierno indicó que 500 mil hectáreas fueron arrasadas por el fuego. De acuerdo con el análisis de la Fundación, esta cifra representa una pérdida de 40 millones de árboles con valor comercial, considerando un promedio de 80 ejemplares por hectárea, que multiplicados por el medio millón de bosque quemado resulta una pérdida económica de 1.140 millones dólares.

Pagina Siete.