De la jardinería a la obra fina

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Roxana Veliz Bueno es una de las trabajadoras de albañilería, quien antes trabajaba junto al Gobierno Municipal de El Alto, pero por reducción de contratos tuvo que buscar otro oficio, que le otorgue ingresos económicos y que no genere riesgos en su salud.

Después de un año de trabajar en área verde en una de las subalcaldías, buscó la oportunidad de ser capacitada en pintura, apoyada por una de sus amigas, quien fue su guía para conocer texturas, el proceso de pintura y ser parte de 30 mujeres capacitadas.

“Me gustó aprender, es más fácil, aunque los detalles son complicados, pero depende de que a una le guste y pueda buscar tener experiencia cada vez. Colores y detalles son parte de nuestra característica a diferencia de los varones, es por eso que luego de un mes y de sacrificarme en las noches”, ella es parte del equipo de mujeres constructoras en obra fina y desde hace un año se dedica a la pintura, donde ella considera que son movimiento continuo dónde una “hace ejercicios, estira sus brazos y sobre todo se debe buscar la forma como llegar hasta los niveles más altos”, explica.

Veliz en un año obtuvo experiencia, pero cuando no logra obtener contratos suele dedicarse al comercio, con el propósito de compensar los ingresos diarios que destina a su familia y sobre todo a la manutención de sus tres hijos adolescentes, quienes le apoyan y acompañan al trabajo a conocer como se desenvuelve su mamá en un área que antes era ocupada por varones.

Con el boom inmobiliario aumentó la incorporación de la mujer en la construcción, un sector considerado masculino. Estas mujeres tienen que sopesar los prejuicios propios y ajenos para poder hacerse un hueco en este mundo. Antes de la crisis eran más, pero con el aumento de paro en este sector, muchas mujeres se vieron afectadas y ahora su presencia es muy reducida. Además, según datos de 2014, en la Comunidad de Madrid, las mujeres cobran 621€ de media menos que sus compañeros del género masculino.

En el mundo empresarial, sólo 1 de cada 4 puestos directivos o de mayor responsabilidad están ocupados por mujeres, pero cada vez son más las que se decantan por montar su propio negocio. Según el Informe Especial GEM sobre emprendimiento Femenino del año 2015, la brecha de género en este sector ha disminuido un 6% y ya hay más de 650.000 mujeres emprendedoras en nuestro país. Las mujeres están lanzándose a crear su propio negocio y muchas de ellas están logrando un importante papel en este mundo tan de hombres. Además, está comprobado que sus negocios tienen una mayor duración y aportan altos niveles de innovación en sus proyectos.

Estas son sólo algunas de las profesiones en las que las mujeres están cambiando las cosas, demostrando que las mujeres podemos ser aquello que queramos ser.

El Diario.