Luego de 10 años de abusos y violencia, joven fue rescatada

Después de 10 años de calvario, violaciones reiteradas y violencia, una joven de 21 años fue rescatada. El agresor es su padre, quien confesó los delitos, se sometió a un juicio abreviado, fue condenado a 30 años de prisión y fue enviado a una carceleta de Riberalta, del departamento de Beni.

Activistas critican que el agresor deba cumplir su condena en una carceleta y piden que sea trasladado a una cárcel de máxima seguridad.

El fiscal departamental de Beni, Ruthiar Vásquez, informó ayer que en una audiencia de procedimiento abreviado, el Ministerio Público demostró con pruebas contundentes que Milton C. Q., de 50 años, es autor del delito de violación a infante, niña, niño o adolescente con agravante cometido en contra de su propia hija desde que ella tenía 11 años y producto de esas vejaciones constantes ella tuvo tres hijos para el sujeto, según comunicado de esa institución.

El Juzgado Cautelar en lo Penal Número 1 dictó una sentencia de 30 años de cárcel para el agresor, quien cumplirá su condena en la carceleta de Riberalta. “De acuerdo con las investigaciones, la víctima vivía sola con su padre, quien empezó a agredirla sexualmente desde que ella tenía 11 años. Producto de ello quedó embarazada y tuvo tres hijos para su progenitor, pero la primera bebé falleció por una infección respiratoria”, relató Vásquez. Dijo que esos hechos ilícitos fueron denunciados ante el Ministerio Público y, de manera inmediata, se colectaron todos los elementos probatorios que demuestran que Milton es autor del hecho.

Durante la audiencia, el acusado reconoció haber cometido el delito en contra de su hija y solicitó someterse a un procedimiento abreviado.

El fiscal asignado al caso, Paúl Solá, contó que la víctima y su mamá realizaron la denuncia.

La madre de la joven contó que dejó a su hija a cargo de su padre en 2001 en Riberalta. Entonces, la pequeña tenía un año. Cuando la niña tenía 11 años, su padre empezó a agredirla sexualmente hasta que la víctima quedó embarazada y tuvo una bebé que a los cinco meses falleció.

Cuando las tías conocieron el embarazo, comenzaron a sospechar de su padre, pero cuando le preguntaban, la víctima guardaba silencio por miedo. Para ocultar el crimen, el hombre la llevó a otra comunidad donde continuó cometiendo el vejamen; la víctima tuvo dos hijos de ocho y seis años más para su agresor.

Hace poco ella buscó a su madre para pedir ayuda y gracias a unos familiares pudo dar con su paradero.

La presidenta del Colectivo Mujeres de Fuego, Nidia Coca, dijo que es una pena “un sujeto de esa naturaleza cumpla una condena en una carceleta donde el control es casi nulo”. Aseguró que el agresor debe cumplir su condena en una cárcel.

Fuente: Pagina Siete.

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