De Carlos Mesa no aprobó presupuesto para incendios cuando fue presidente

En 2004 se registró uno de los incendios más grandes en el país que afectó a 4 millones de hectáreas; el Gobierno, presidido por Carlos de Mesa, no aprobó el presupuesto para combatir la emergencia y solo esperó captar «la cooperación internacional» para realizar la atención, según publicaciones de prensa de la época.
De acuerdo con el informe «Reporte de incendios y quemas en Bolivia-Análisis histórico desde 2000 a 2013» de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), los «años 2004, 2005 y 2010 registraron la mayor cantidad de áreas quemadas en Bolivia, superando los 3 millones de hectáreas cada año».
Precisa que en 2004 se registró un récord histórico nacional con 4 millones de hectáreas quemadas.
Ante la emergencia, el Gobierno dirigido por el entonces presidente Carlos de Mesa -quien asumió el 17 de octubre de 2003, luego de la fuga de Gonzalo Sánchez de Lozada a Estados Unidos, después de la masacre de 67 personas y más de 400 heridos- optó por esperar la ayuda internacional, ya que no había programado recursos para combatir los incendios.
La Agencia de Noticias Fides (ANF) informó el 15 de septiembre de 2004 que el «Gobierno no aprobó el presupuesto de más de 50 millones de bolivianos para paliar las sequías, incendios forestales y las heladas que azotan algunas regiones del país, lo que desató una crisis ambiental con densas humaredas, fundamentalmente, en el eje central del país».
El reporte -https://www.noticiasfides.com/economia/gobierno-no-aprobo-presupuesto-para-paliar-los-desastres-naturales-101167- refiere que «a pesar de existir un fondo que obliga a los gobiernos de turno a destinar el 01,15 por ciento para estas emergencias, la actual administración (de Carlos de Mesa) no incorporó dentro del Presupuesto General de la Nación esos recursos que perjudicaron en gran medida el trabajo de Defensa Civil, informó el ministro de Defensa, Gonzalo Arredondo Millán».
Ante esa situación, el entonces ministro de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, Diego Montenegro, indicó que se recurre a los organismos internacionales para canalizar recursos y de esa manera mitigar los desastres naturales originados en algunas regiones.
«El Tesoro General de la Nación no cuenta con recursos económicos para atender estas emergencias y quiero ser claro y enfático, pues la idea ahora es captar dineros de la cooperación internacional para este objetivo», indicó la autoridad agropecuaria, cita ANF.
Según el informe, Montenegro señaló que como consecuencia de las sequías, incendios forestales y las heladas, las pérdidas alcanzaban a 23 millones de dólares y que las regiones más afectadas eran La Paz, Oruro, Potosí, el Chaco y la Chiquitania.
Por entonces, los Servicios Departamentales Agropecuarios de las prefecturas reportaron que el mayor pico de los incendios, a escala nacional, se encontraba en Santa Cruz, con 63.408 hectáreas afectadas.
El 8 de octubre de 2004, la misma ANF informó que pese a que el oriente boliviano se encontraba en estado de alarma nacional por los chaqueos ocurridos en septiembre, cuando las quemas cobraron dimensiones que sin duda tuvieron consecuencias irreparables, los focos de calor se incrementaron nuevamente.
Según el Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales, dependiente de la Prefectura de Santa Cruz y la Superintendencia Forestal, en un solo día los focos de calor aumentaron de 164 a 1.256.
«Según la entidad, el stress de la vegetación, sumado a las altas temperaturas que registra ese departamento, lo convierte en zona sensible a incendios. Es así que una colilla de cigarro mal apagado tirado al camino o una fogata mal apagada, representan riesgos de incendio y fuego sin control que mata a animales grandes y pequeños del monte y genera efectos naturales importantes», refiere la nota.
El Sistema de Alerta Temprana, por medio del control satelital, detectó a tres provincias de Santa Cruz con mayores focos de incendio: Ñuflo de Chávez, Guarayos y Velasco.
Según el reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en el bosque seco chiquitano se registró, entre 2000 y 2013, un promedio de 213 mil hectáreas quemadas al año (± 254 mil ha). Los meses en los que se registran la mayor cantidad de áreas quemadas se concentran en agosto y septiembre, siendo este último el mes de mayor presencia del fuego.
Este año los incendios en el oriente boliviano se iniciaron en julio. El Gobierno nacional instruyó a las Fuerzas Armadas combatirlos y desplazó personal a la zona afectada el 15 de julio.
«El ingreso de los efectivos militares, presencia del Gobierno nacional en terreno, fue el 15 de julio; el ingreso de los helicópteros fue el 7 de agosto, cuando no se alcanzaron los picos más altos de focos de calor; la declaratoria de desastre departamental fue el 17 de agosto y al día siguiente se instaló el gabinete para la gestión de la crisis ambiental», explicó la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, el martes 27 de agosto.
Además de la creación del Gabinete de Emergencia Ambiental, arribó al país, el 23 de agosto, el SuperTanker, una aeronave que descarga agua sobre las zonas afectadas.
El vicepresidente Álvaro García Linera detalló que el uso por día del SuperTanker demanda unos 60 mil dólares y que la hora de vuelo cuesta 16 mil dólares, «costos que son erogados por el Estado».
A la par, el presidente Evo Morales anunció que la labor de lucha contra los incendios será fortalecida por un helicóptero denominado Helitanker, alquilado en Canadá, que tiene una capacidad de carga de 12 mil litros de agua.
«Además, #Rusia nos prestará un avión Ilyushin Il-79, con una capacidad de 50 mil litros de agua. #UnidadEnLaAdversidad», escribió Morales el día viernes.
Jfcch/ CAMBIO

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