Amautas estrenarán nuevos ambientes

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Este mes de agosto, especial en la cosmovisión andina, será un motivo de muchos festejos para las asociaciones de amautas Faro Murillo y Tupac Katari, de la ciudad de El Alto, porque ya no atenderán a sus clientes en sus precarias carpas ni a la intemperie, sino que ahora lo harán en sus nuevos y cómodos ambientes.

Ubicados en la avenida Panorámica, lo que antes era un desolado espacio de tierra y polvo donde los amautas instalaban sus precarias carpas para leer la suerte y realizar diversas ofrendas a la pachamama, hoy se convirtió en un atractivo lugar que denota por las coloridas y vistosas casetas, un amplio lugar de esparcimiento (jardines), donde hace dos semanas fueron instalados los k’olliris o brujos (como se los conoce en El Alto).

Marcelino Cancari, representante de los amautas de la Asociación Faro Murillo, informó que las obras fueron construidas por la empresa Mi Teleférico como parte de su responsabilidad social y tomando en cuenta que los terrenos les fueron cedidos por la Alcaldía.

“Si son 45 casetas donde ahora ya estamos más cómodos, antes teníamos que soportar el polvo, el frío, la lluvia, el viento y la nevada, pero ahora ya tenemos este espacio”, dijo.

Según la información, se prevé que el próximo 8 de agosto, mes de la pachamama, se entreguen estos predios a los amautas de ahí que los trabajos de los obreros y técnicos es arduo para cumplir con los cronogramas de entrega.

“No han dicho que el 8 se va a entregar la obra está bonito tiene jardines, pero sobre todo esta enmallado para que no entren los alcohólicos que por aquí hay muchos”, sostuvo Matilde C. representante de los amautas de la asociación Tupac Katari.

Bolivia rinde desde ayer culto con rituales ancestrales indígenas a la “Pachamama” o Madre Tierra con motivo del comienzo de agosto, un mes para honrar a esa deidad andina y agradecerle con ofrendas todo lo que se extrae de ella y pedirle prosperidad.

Agosto es el mes elegido para las ofrendas porque concluye la primera temporada agrícola en el mundo andino y, según las comunidades indígenas, es en este momento del año cuando la Madre Tierra “abre la boca” a la espera de ser venerada con ofrendas que retribuyan los frutos dados y los que dará en el futuro.

Se espera que para la entrega de estos predios los amautas preparen ofrendas y rituales para que estas construcciones perduren y sean un reflejo de la cultura y las tradiciones de nuestros pueblos ancestrales.

“En este mes, como (la Madre Tierra) abre la boca, tenemos que alimentarla para que ese alimento vuelva para todos. Hay que fortificar la semilla para que brote bien, con fuerza y que dé buenos frutos y así tengamos la alimentación”, dijo el amauta.

El Diario.