Urge implementación de infraestructura agrícola

La importación y exportación de alimentos todavía tiene una brecha favorable a favor de las ventas de Bolivia, según los datos a junio de la presente gestión y a lo largo del período analizado, según datos que muestra el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sin embargo, el economista José Gabriel Espinoza Yáñez de la Fundación Alternativas, autor de una investigación denominada “Tendencias de la producción y el consumo de alimentos básicos en Bolivia”, advierte que cada vez Bolivia es menos soberana, aunque la seguridad alimentaria mejoró por la importación de alimentos, debido a los ingresos que se posee.

En contacto con EL DIARIO dijo que si bien la importación de alimentos bajó, principalmente en los cereales y granos, ya que el oriente genera este producto, no pasa lo mismo con el occidente ya que destina su labor a la producción de alimentos básicos de la canasta familiar.

Recordó que el oriente ingresó a la era industrial, es decir aplica mano de obra intensiva, se vuelve competitiva, mientras que en el occidente la situación es diferente, debido a la pequeña producción que existe.

“Hay alta migración campo ciudad” apunta y agrega que esta sería la causa de que los campos queden abandonados.

A pesar del apoyo que recibieron los productores del área rural del occidente y también en su momento otras regiones del país, Espinoza observa que no se puede mecanizar en base a mercado, en tierra no arable. Un mal uso de la tierra provoca desgravación de la tierra.

El entrevistado dijo que en Bolivia convive dos formas de agricultura, una la extensiva industrial, que se observa en el oriente, y la tradicional, la que provee alimentos al mercado interno, pero oferta menos.

Y es por ello que se importa alimentos y las amas de casa observan de cerca esta realidad cuando van al mercado a hacer sus compras, ya que tiene una oferta de alimentos provenientes de Chile, Perú, Argentina, entre otras.

ÁREA RURAL

El economista cuestiona que no se haya desarrollado infraestructura para el sector agrícola, también a los programas de riego, ya que se desconoce si estos han sido focalizados adecuadamente, debido a los cambios climáticos.

Es por ello que la planificación de los programas es un factor importante, ya que la eficiencia e inversión pública van de la mano para mejorar la producción y apoyar a los productores del área rural.

CARRETERAS

Espinoza puntualiza que no se trata solo de ejecutar carreteras a favor de los productores, sino también de infraestructura de manejo de productos agrícolas, es decir que el producto llegue al mercado en condiciones adecuadas y no se deteriore.

Por ejemplo, explica que la falta de infraestructura de manejo provoca una pérdida de 30% a la producción de tomate.

Explica que el producto una vez cosechado, demora en llegar al mercado debido a que se utiliza transporte por tierra, pero los tramos largos a los mercados provocan que se deterioren o no lleguen en buenas condiciones a los consumidores. El costo sube y las ganancias disminuyen.

Mientras en otros países de la región la situación es diferente, ya que tienen infraestructura de manejo de las frutas, de hortalizas, y de otros productos agrícolas, y los mismos llegan al mercado en condiciones aceptables.

VALOR DE IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN

De acuerdo con datos del INE, desde 2006 a junio de 2017, la importación de alimentos alcanzó $us 2.920.069.454, mientras que las ventas sumaron en este mismo periodo $us 3.709.629.881, una brecha a favor de Bolivia de $us 789.560.427.

Según los datos, en 2006, las importaciones de alimentos llegaban a $us 102.226.701, y las exportaciones $us 131.621.685 y la brecha entre compra y venta siempre estuvo a favor del país.

ANÁLISIS

Mientras tanto, Gonzalo Flores, en su artículo denominado “Los dilemas de exportar e importar alimentos”, publicado en un informe nacional de coyuntura de la Fundación Milenio concluye que Bolivia es exportador neto de alimentos, pero el peso de la torta de soya relativiza esa su condición. Los pactos comerciales firmados por Ecuador y Colombia conllevan para Bolivia el riesgo de perder esos mercados, lo que plantea la urgencia de encontrar mercados alternativos.


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