UN parece desmantelarse tras 15 años de vigencia

Con la decisión de Samuel Doria Medina de no asistir a las elecciones primarias y por tanto, no ser parte de las candidaturas en las elecciones generales, su frente político Unidad Nacional comenzó a desarmarse con la ruptura de la alianza parlamentaria y el alejamiento de sus militantes.

El pasado 28 de noviembre, Doria Medina anunciaba al país que no se presentaría a las elecciones primarias y con ello tampoco sería parte de los comicios de octubre de 2019. El jefe de UN decía que esa era la decisión más difícil que tuvo que encarar en estos 15 años de vida de su tienda política.

Al poco tiempo, el senador Arturo Murillo anunciaba su retiro de la política luego de dos gestiones no consecutivas en el Congreso y la Asamblea Legislativa. El empresario cochabambino agradeció a Doria Medina por la oportunidad de servir al país durante estos años, pero dijo que volvería a sus negocios en el valle.

Si bien el diputado aymara Rafael Quispe ya se había distanciado de UN el primer año de la gestión legislativa, todavía se lo vio en actos dirigidos por Doria Medina. Con el paso al costado que dio el empresario y líder político, Quispe se abocó a conformar la agrupación Venceremos que tiene su núcleo en El Alto con la ex diputada Marcela Revollo y el concejal Óscar Huanca, quien también fue aliado a UN y Soledad Chapetón para llegar a ese cargo municipal.

Otro miembro de UN que se aleja es el diputado Wilson Santamaría, quien ya había anticipado la incapacidad de formar alianzas entre ese frente y el Movimiento Social Demócrata cuando se debatía la participación opositora en las elecciones primarias.

Casi desganado, el diputado dijo “hasta acá” y recientemente confirmó su alejamiento de la política partidaria.

En este caso, su correligionario Amilcar Barral, en palabras a ANF, reprochó estas salidas, pues entiende que “hay que ser agradecido” con quien les dio la oportunidad de llegar al parlamento. Barral, que es diputados suplente, dijo que no renunciará a UN.

La titular de ese curul es Jimena Costa, la politóloga que llegó a la Asamblea Legislativa con bastante confianza de la ciudadanía al haber fungido como analista en los medios de comunicación durante años, sin embargo, su paso por el primer Órgano del Estado queda sin mayor trascendencia, pues apartada de las decisiones de UN, la diputada se convirtió en otra disidente del partido.

Costa se enmarcó en las políticas de la entonces presidente de Diputados, la oficialista Gabriela Montaño, y se dedicó a promover la agenda de género más allá de una acción conjunta de resistencia política a las decisiones del MAS en la Asamblea Legislativa. La politóloga arrastró consigo a Fernanda San Martín, que llegó por filas de UN, pero también estuvo con los Demócratas.

Precisamente, la alianza entre UN y los Demócratas en la Asamblea Legislativa terminó de romperse en los hechos con la elección de directivas para este último año de gestión. El grupo de Costa y San Martín apoyaban a María Calcina como jefa de bancada en Diputados, mientras diputados de UN, pero también representantes del partido del gobernador Rubén Costas votaron por Shirley Rodríguez para hacerse con ese puesto.

Esto desató serias denuncias entre militantes de UN y Demócratas, que deberán convivir al menos 11 meses más antes del cambio de representantes producto de las elecciones generales previstas para octubre entrante.

UN con Samuel Doria Medina en estos 15 años de vigencia participó en tres elecciones generales. En 2005 fue tercer frente con 224.090 votos (8%) adjudicándose 8 diputados y 1 senador; para 2009 repitió el sitial y obtuvo 258.971 votos (6%) logrando solo 3 diputaciones; y en 2014, ya en alianza como Unidad Demócrata llegó al segundo lugar de la votación con 1.253.288 votos (24%) que significó la representación de 32 diputados y 9 senadores.

El Diario.